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Venezuela, Argenta y Brasil ofuscados en el mundo financiero

06/07/2019 20:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El tratado impuso condiciones humillantes para los alemanes: la obligación de ceder las regiones de Alsacia-Lorena y Sarre a Francia, Danzig a Polonia

Asidero

 

 

El Tratado de Versalles, el cual puso fin a la Primera Guerra Mundial y cuyas condiciones allanaron el terreno para el ascenso al poder de Adolf Hitler y la ultraderecha nazi una década más tarde.

Ese día, a las 15:50hs, una salva de artillería resonó entre las paredes del Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. El anuncio comenzaba a dar la vuelta al mundo: los Aliados y el Imperio Alemán le habían puesto fin a la Primera Guerra Mundial.

Lo sucedido en esa habitación acabó reconfigurando el mapa político europeo del Siglo XX: su impacto provocó transformaciones inimaginables que se extendieron mucho más allá de las fronteras de los países firmantes y sus reverberancias se sienten hasta el día de hoy.

Las negociaciones no fueron fáciles: en un contexto en el que Europa se veía sacudida por revoluciones con cada vez más frecuencia, los Aliados prefirieron marginar al Imperio Alemánde las negociaciones e imponerle un "diktat", el cual fue presentado ante las autoridades alemanas el 17 de junio, dándoles 5 días para firmarlo.

El 22, los representantes teutones, derrotados, se presentaron en la Galería de los Espejos en silencio y firmaron el documento, ante las 27 delegaciones representantes de 32 potencias.

El tratado impuso condiciones humillantes para los alemanes: la obligación de ceder las regiones de Alsacia-Lorena y Sarre a Francia,  Danzig a Polonia (creando el corredor polaco) y sus colonias en África, Asia y Oceanía. Además, fueron obligados a reducir su ejército a sólo 100.000 soldados, suprimir el servicio militar y pagar "reparaciones" a sus enemigos, destruyendo su potencial económico, industrial y agrícola.

 

El día de la firma, Francia estaba de fiesta. Las crónicas de la época relatan escenas de alegría y jolgorio en las calles parisinas: "Los cafés están rebosantes de gente. Muchos clientes entonan cantos patrióticos y el público corea los estribillos". Soldados y curiosos se acercaban al palacio para aclamar a los héroes del día: el francés Georges Clemenceau, el británico Lloyd George, y el estadounidense Woodrow Wilson, proclamado como nuevo líder del mundo civilizado.

"La paz de derecho está firmada. Ayer en Versalles, 1919 borró 1871", tituló un día después Le Petit Journal, que consideraba que los alemanes "firmaron el reconocimiento de sus crímenes contra la civilización".

El pacto, sin embargo, creó nuevos problemas para las ya castigadas minorías del este de Europa, consagró el principio de autodeterminación de los pueblos y allanó el terreno para la irrupción del fascismo y los nacionalismos.

Por otro lado, la incapacidad alemana de cumplir con sus obligaciones, sumado al estallido de nuevos conflictos internacionales, acabaron por debilitar institucionalmente a la Sociedad de Naciones, la antecesora de la ONU creada para sentar las bases de una paz mundial duradera

Si bien el país atravesaría profundas reformas que acabarían con la conformación de la famosa y malograda República de Weimar, nada pudo impedir las vejaciones impuestas en el tratado.

En 1923, por ejemplo, ante la incapacidad del gobierno de cumplir con sus acreedores, el país fue ocupado en el Ruhr, su región más productiva, por el ejército francés. Una manera de "cobrarse" a la fuerza lo adeudado en reparaciones.

Alemania así debió recurrir a la emisión monetaria para pagar sus deudas

, devaluando cada vez más su moneda y generando una hiperinflación galopante que sumiría a millones de sus ciudadanos en la miseria, algo que la crisis económica de 1927 no hizo más que agudizar.

Este contexto fue usado por la ultraderecha alemana para acceder al poder, argumentando que el país había sido "esclavizado" por los aliados y que el régimen democrático de Weimar era cómplice al cumplir las condiciones usurarias del mismo.

Tal es así que, sólo 10 años más tarde, un joven pintor llamado Adolf Hitler se erigía al poder en Alemania prometiendo devolverle la dignidad al país y construir un nuevo orden que pueda vengar la humillación a la que fueron sometidos tras la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Ahora, observamos que poco hemos evolucionado porque el aspecto religioso encriptado en el campo geopolítico viene endeudando a los países con riquezas energéticas y la II Guerra Mundial también trastocó los números financieros. Resurge en este tiempo, la izquierda disfrazada de derecha para encauzar un camino donde es difícil resolver los problemas.

Los países del Sur, saben que tienen poca capacidad de pago y, deben renegociar en un gran desafío, donde los recursos naturales, humanos y de capital juegan un papel fundamental en las propuestas para desarrollar su capital instalado. Hay que reinventar algunas argumentaciones con miras al futuro. Al igual que Hitler, los proyectos políticos en el Sur han fracasado, los espacios económicos se reducen.

Los procesos de elecciones pasan y, es el pueblo quien sufre. Por más ajuste que se haga, ya los mercados financieros no prestan dinero y, aunque algunos candidatos se atreven a pronunciar la palabra reelección, todo luce colapsado y la inflación como devaluación hace merma en la opinión pública, pero, todo luce empantanado, lo vemos en Brasil, Venezuela y Argenta.

El problema es que luego llegó 2018 y 2019. Devaluación, caída de la economía, disparada inflacionaria y sumersión del salario real. Lo que luce un mundo complejo para gobernar los países latinos.Uno de ellos, quizás el más importante, será el financiero

El riesgo país está en todas las cumbres emergentes a nivel presidencial y eso es una señal inequívoca de que no vienen tiempos fáciles. Argentina, Brasil y Venezuela tienen obligaciones en dólares, no tiene prestamistas y ya usó la bala de plata: el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por lo menos uno de ellos.

En 2020, el Banco del Tesoro tiene obligaciones brutas por US$ 42.000 millones. La estimación de Julio Piekarz incluye tanto aquellas en pesos como en moneda dura. “El de 2020 es un Programa Financiero desafiante y no coincido con algunos que sostienen que será un paseo, ni que los fondos están prontos a venir a prestarnos cuando pasen las elecciones”, dice ante El Economista. Esto es Argentina. “Hay US$ 5.900 millones que vendrían del FMI, que son la última parte del desembolso y US$ 3.900 millones de los organismos internacionales”, dice Piekarz. “Pero eso deja un faltante de US$ 32.000 millones”, agrega el exBCRA.

¿Y las elecciones? “Si Macri gana, tratará de financiarse en los mercados voluntariamente, con roll-over de vencimientos y financiando los intereses con nuevas colocaciones. Ese será su plan. No creo que sea imposible, pero debe estar acompañado por la continuidad del ajuste fiscal, la política monetaria actual y, tras varios años de inacción, deben llegar las reformas estructurales. Una parte del riesgo país que hay es electoral. Sin esa incertidumbre, estaría más cerca de 650-700 y podrían aproximarse a la posibilidad de hacer roll-over y colocar. Eso requiere un riesgo país de 550 puntos”, señalo en su oportunidad Piekarz. “Puede pasar, y rápido, si ocurren esas cosas que mencioné”,

En Venezuela, se sabe, debe haber una reforma estructural en los tres poderes y rehacer todo el sistema de finanzas y abrir el mercado para captar capitales mediante el neoliberalismo.

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1215 noticias)
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