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¡Un dictador en casa!

18/11/2015 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Porqué un padre a un hijo tiene derecho libre de expresión, pero un hijo no puede esgrimir sus mismas armas?, ¿porqué muchos hijos terminan alejados de su familia?, ¿porqué nos vemos obligados a irnos de nuestras casas?

Trataré un tema que nos afecta a muchos: tanto adolescentes como adultos. El tema de la figura de los padres autoritaria en exceso, y que relacionaré con uno de los protagonistas de Antígona: Creonte, padr cuyas acciones terminan con el odio y la muerte de su hijo.

 

En primer lugar trataré el término obediente, ¿qué significa ser obediente?, de pequeños es una etiqueta muy común que diferencia los niños malos de los buenos, y que ante todo es un orgullo para la madre, o el padre que todo el mundo sepa que su hijo es obediente. Bien pues, quiero diferenciar entre obediente y educado. Obediente es un término que implica sumisión a las órdenes, es decir, aplicable también a tu perro que cuando le dices ven aquí el perro acude sin importar que haga.Y curiosamente este un término que rápidamente se pierde con la primera réplica conviertiéndote en el hijo que solo quiere hacer daño a sus padres. Y educado es un término que implica buen comportamiento frente a la sociedad, algo que nos caracteriza solo a las personas. Los hijos cuando somos pequeños ya estamos educados para ser sumisos y, así, se afianzan que en un futuro no les demos problemas.

El problema viene cuando crecemos, conocemos amigos, empezamos a sentirnos atraídos por otras personas, o conocemos ambitos diferentes de nuestra vida. Y digo problema, porque cuando llegamos edades más tardías nos damos cuenta de que la jaula que nos habían construído nos molesta y es demasiado estrecha y que queremos deshacernos de ellas. Si que es verdad, que al principio ninguno de nosotros supimos decir bien las cosas y que provocamos muchas peleas, y siempre conseguían que volviésemos a esa pequeña jaula que tanto odiabamos, porque no sabíamos defender nuestra opinión. Pero cuando maduramos nos damos cuenta de que las cosas no pueden seguir así, ya sea porque te vas asfixiado por tu familia, porque quieres viajar, encontrar trabajo, cambiar de estudios, irte a vivir fuera, o simplemente decir las cosas que te molestan de ellos. Todos estos factores conllevan pelea tras pelea, en las que tu como hijo nunca ganarás y que, por mucho que argumentes o trates de conversar con ellos, te tirarán por tierra con frases tan míticas como: "estás en mi casa y haces lo que me da la gana", "yo te hablo como quiero por algo soy tu madre/ padre", o " como vuelvas a contestarme así te vas de casa". Muchas veces nosotros tenemos la razón y deseamos un trato justo y equitativo por su parte, puesto que son más maduros que nosotros, y sucede todo lo contrario, al final ellos terminan gritándote o echándote en cara cosas de las que ni siquiera vienen a cuento con el final de siempre: "cuando seas padre lo entederás". Los hijos necesitamos comprender a nuestros padres y hablarles siempre con respeto y educación, pero un padre es el primero que debe escuchar a su hijo y ser respetuoso con él, porque ningún hijo debe soportar ser insultado y humillado por sus padres por defender sus propias causas.

Y cuando digo propias causas me refiero a: poder estar en el lugar que uno desee siempre y cuando se informe con anterioridad, poder elegir el trabajo y el estudio que se desee y cuando se desee, los padres tienen la labor de aconsejarte, pero no la de decirte que debes hacer, pues el equivocarte o no depende de nosotros; y poder defenderte tanto a tí como a cualquier persona que tenga en estima si se habla mal de ella.

Muchas veces los padres son los primeros en argumentar la autoridad de sus actos con su mayoría de edad. La edad no influye en la madurez de la persona, solo las palabras indican la madurez de la persona. Los padres deben de saber no ponerse por debajo, sino igualarse a los hijos cuando estos quieren mantener una discusión entre adultos.

Y me gustaría mencionar aprovechando este tema una obra de uno de los trágicos griegos Sófocles: Antígona, que a mi parecer refleja la situación que muchos padres crean y nunca se dan cuenta de su error hasta que es demasiado tarde. Pues si vosotros sufrís este tipo de presión por parte de vuestro padres os recomiendo la lectura esta obra. Pero haré un breve resumen, rey de Tebas, Creonte, ordena que el cuerpo de Polinices (no entraré en detalles de la obra) no sea enterrado, y que cualquiera que lo intenté tendrá pena de muerte pero entonces su hermana Antígona se presta a faltar a las normas del rey por no poder soportar ver a su hermano pudriéndose. Desgraciadamente es descubierta y llevada hasta Creonte quien decreta su pena de muerte, da la casualidad de que Antígona era la prometida del hijo de Creonte, Hemón, pero decide ejecutarla de todas formas pensando que su hijo acataría su decisión sin ningún miramiento; y así será en un comienzo, el hijo acepta la ejecución de su prometida aludiendo al orgullo de ser un hijo ejemplar para el padre y no faltar a sus palabras, pero todo se dará la vuelta, cuando Hemón en un momento dado recapacita e intenta convencer a su padre de lo contrario entrando en conflicto con él. Es curioso que en su disputa Creonte alude también al argumento de la edad para atacar a su hijo, pero Hemón no se achanta y después de numerosos intentos Hemón deja el palacio real enfurecido. Si avanzamos en la obra podemos ver como distintos personajes como el padre de Creonte, Corifeo; y el adivino, Tiresias, tratan de convencer a Creonte de perdonar a Antígona y no ser obstinado. El rey recapacitó yse dispuso a dar entierro a Polinices y a Antígona.

Este es el punto que más nos interesa tratar pues Antígona fue ahorcada lejos de la ciudad, para que no se supiera nada, y al acudir a la cueva donde fue ahorcada el rey de encontró a su hijo abrazado a Antígona desconsolado. Creonte trató de ablandar a Hemón, pero el furioso primero intentó herir a su padre y más tarde se quitó la vida.

Podemos ver que los hijos que son obligados por sus padres bajo amenazas de echarlos de las casas, o simplemente por medios de malos tratos, a cumplir con el reglamento impuesto por ellos, porque solo importa lo que ellos piensen y no hay cabida para sus opiniones. Estos hijos tienen cierta semejanza a Hemón, pues la obstinencia de los padres siempre llegarán a tal punto que sus propios hijos tomarán medidas drásticas desesperados, dando lugar a periódos extensos de separación o incluso a no desear ver más a sus padres, por considerar que solo les causarán problemas.

Al igual que Creonte muchos se arrepentirán de sus errores y tratarán de remediarlos, pero otros seguirán ciegos por querer ser más que sus hijos y pensar que alguien más joven no les tiene que poner límites a sus actos o palabras. 

Por último decir que, si tienes problemas con tus padres y te gustaría dejarles claro como son y lo que puede ocurrir si siguen por ese mismo camino, recomiendo regalar Antígona, alomejor ayudará a que reflexionen sobre sí por ser padres tienen la necesidad de colapsar a sus hijos.

 


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