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El timo de la venta de la Torre Eiffel

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11/08/2017 04:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por David Lorenzo

La historia, a veces, nos entrega personajes la mar de interesantes y divertidos si lo vemos desde cierta perspectiva. Uno de los casos más llamativos del siglo pasado fue el del timador llamado Victor Lustig (o Robert Duval). Lustig nació en 1890 en Hostinné, una ciudad que todavía pertenecía al Imperio Austrohúngaro (y que hoy forma parte de Chequia).

Ya era conocido por haber hecho otros fraudes anteriores, pero su fama se consolidó cuando intentó timar a la Torre Eiffel no una sino dos veces. Tan popular fue su intento de timo que hoy se le conoce precisamente por ella como el hombre que intentó vender la Torre Eiffel dos veces.

Sus estafas siempre estaban bien elaboradas y esta no iba a ser una excepción. Lustig, junto con otro compañero llamado Dan Collins, prepararon su próximo golpe. Corría el año 1925 y aunque a muchos les parezca raro todavía la Torre Eiffel no se veía como el símbolo parisino de hoy en día. En ese momento muchos ciudadanos la seguían viendo como una antiestética torre de acero que afeaba la vista de la ciudad.

Además en 1925, en plena etapa de posguerra de la I Guerra Mundial, resultaba muy complicado su conservación. La Torre Eiffel había cumplido un buen papel como torre de radio durante la guerra, pero su mantenimiento (sobre todo en pintura) era muy costoso. Así lo reflejaron los periódicos de la época.

Cuando Lustig vio las noticias de las dificultades del Estado francés en mantener la Torre Eiffel se le encendió la bombilla. De esta manera él y su compañero, Collins, comenzaron a maquinar un plan. Se iban a presentar como los elegidos por el gobierno para vender el acero de la torre como chatarra.

El primer trabajo que tuvieron que hacer Collins y Lustig fue falsificar papeles del gobierno que reflejaran que había interés institucional de vender el acero de la torre. Una vez hechos empezaron a hablar con potenciales compradores. A todos y para evitar que les pillaran, les decían que esta era información confidencial y les pedían máxima discreción. La excusa era que el gobierno francés no quería que la población se enterara de la venta de la chatarra antes de tiempo.

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Pronto llegaron interesados. Tras hablar con cada uno de los clientes quedó claro quién era el potencial timado. André Poisson hizo la mayor oferta de dinero. Una vez acordado la fecha de pago Poisson recibió un contrato falso que le permitía desvalijar la Torre Eiffel por completo y vender el acero como chatarra.

Ni Lustig ni Collins se podían creer que su fraude hubiese sido todo un éxito. Una vez cobrado el Cheque huyen de Francia hasta la actual Austria. Sabían que Poisson no tardaría en reclamar su (falsa) propiedad sobre la Torre Eiffel. Pero cuando llegaron a Viena no dieron crédito. Poisson no había ido a la policía y su caso no salió en los periódicos.

De nuevo, Lustig y Collins, vieron una segunda oportunidad. Posiblemente hasta pensaron que habían encontrado la gallina de los huevos de oro. Tras un corto descanso volvieron de nuevo a París con el objetivo de repetir su gran timo. El sistema fue el mismo: prepararon documentación falsa y difundieron la noticia de que el estado francés quería vender la Torre Eiffel al mejor postor.

Todo volvió a ir como la seda en las relaciones comerciales. La labia de Lustig era la principal baza de este grupo de timadores. Pero esta vez no fue todo igual. El potencial comprador sospechó casi desde el principio del fraude y el don de gentes de Lustig esta vez fue insuficiente. Ambos fueron denunciados a la policía francesa, lo que los obligó salir del país para nunca más volver.

Lustig finalmente emigra a América. Ahí realiza otro timo que ha quedado para la posteridad. Nada menos que logró que Al Capone le siguiera el juego. Sin embargo su suerte no iba a durar para toda la vida. Finalmente es pillado por la policía de Estados Unidos y condenado a la cárcel. Su historia acaba cuando muere a causa de una neumonía en la célebre prisión de Alcatraz en 1947.

Para saber mas:

  • Durigon, Néstor (2016) Grandes maestros de la estafa. Buenos Aires: Ediciones Argentina
  • Innes, Brian (2007) Fraudes, estafas y falsificaciones: Toda la verdad sobre los engaños más grandes de la historia. Guadalajara: Editorial Libsa

Sobre esta noticia

Autor:
Sixtojavier (403 noticias)
Fuente:
revistabinter.com
Visitas:
27
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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