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Tiempo tormentoso en las enanas marrones

08/01/2014 05:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageAhora que en el hemisferio norte estamos en pleno invierno, antes de salir de casa siempre miramos por la ventana por si tenemos que coger el paraguas, pero aunque reneguemos del mal tiempo, seguro que a nadie le gustaría enfrentarse a las violentas tormentas de hierro fundido que azotan la superficie de las enanas marrones.

Gracias la capacidad infrarroja del telescopio espacial Spitzer se ha podido estudiar estas estrellas fallidas tratando de descubrir cambios en su brillo, algo que revelaría la presencia de nubes de tormenta. Estas tormentas parecen durar por lo menos varias horas, y pueden ser tan tempestuosas como la famosa Gran Mancha Roja de Júpiter.

‘Una gran parte de las enanas marrones muestran una variabilidad cíclica del brillo, lo que sugiere nubes o tormentas’, comento el investigador del estudio Aren Heinze de la Universidad de Stony Brook, durante una conferencia de prensa el día 7 de enero que tuvo lugar durante la 223ª sesión de la Sociedad Astronómica Americana.

Estos fríos objetos, a camino entre un planeta gigante gaseoso y una estrella, no han logrado reunir la suficiente masa como para que se inicie la fusión del hidrogeno.

El equipo de Heinze midió el brillo de 44 enanas marrones durante un máximo de 20 horas, como parte del programa del Spitzer ‘El tiempo en los Otros Mundos’.

Investigaciones anteriores sugerían que las enanas marrones poseían una meteorología tormentosa durante el 5 al 10 por ciento del tiempo, por lo que los científicos esperaban ver alguna variación en el brillo. Pero, sorprendentemente, casi la mitad de las enanas marrones observadas mostraba estas variaciones en el brillo. Teniendo en cuenta el hecho de que aproximadamente la mitad de las enanas marrones están orientadas de tal forma que las tormentas quedan ocultas o que simplemente su brillo no cambia, los datos sugieren que son comunes las tormentas turbulentas en las enanas marrones.

‘Estamos hablando de masas de nubes más grandes que las de la Tierra que se forman y disipan en sólo unas pocas horas en algunos de estos objetos’, comento Heinze ‘Esto no es como la Gran Mancha Roja de Júpiter. Las tormentas en las enanas marrones son mucho más violentas y variables"

Estas nubes son demasiado calientes para estar compuestas de agua. En lugar de ello, los astrónomos creen que están formadas por silicatos o hierro fundido.

Spitzer monitorizo las tormentas durante menos de un día, por lo que los astrónomos no saben si las tormentas persisten durante meses o años, como ocurre con la de la Gran Mancha Roja de Júpiter. "En algunos casos, las tormentas son claramente dinámicas y en rápida evolución", señalo Heinze.

Las observaciones del brillo sólo fueron posibles gracias a que el Spitzer se encuentra en el espacio, por encima de la atmósfera terrestre, donde el calor radiante de nuestro planeta no las oscurece.

El equipo eligió un sistema especial, Luhman 16AB, hogar de la pareja de enanas marrones más cercana a la Tierra.

A tan sólo 6, 5 años luz de distancia, es el segundo sistema estelar más cercano a nosotros.

En ellas pudieron detectar vientos huracanados de 160 a más de 600 kilómetros por hora, con temperaturas de hasta 1.227ºC (2.240 F; 1.500 Kelvin), y se toparon que el conjunto de nubes cubrían hasta el 50% de las superficies de las enanas marrones.

Una nube de tormenta era tan grande que cubría el 20% de una de las enanas marrones, mientras que la Gran Mancha Roja cubre sólo el 1% de Júpiter.

Otra de las sorpresas de las observaciones de Spitzer fue el lento giro de algunas de estas enanas marrones. Hasta ahora se creía que estos astros giraban rápidamente sobre su eje, velocidad que adquirían mientras se formaban y que no disminuiría con el paso del tiempo. El equipo no sabe por qué estas enanas marrones giran tan lentamente aunque señalan que su formación podría haber ocurrido de forma inusual, o que incluso podrían ser frenadas por la gravedad de un planeta en una órbita cercana y del que ignoramos su existencia.

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Fuente:
espacioprofundo.es
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Reportaje
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