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Termoeléctricas a carbón o freno al desarrollo, el falso dilema chileno

01/11/2010 11:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante las últimas semanas hemos estado dando cuenta de las diversas posiciones en torno al futuro energético de nuestro país, considerada su urgencia e inminencia para el desarrollo de nuestro país

Durante las últimas semanas hemos estado dando cuenta de las diversas posiciones en torno al futuro energético de nuestro país, considerada su urgencia e inminencia para el desarrollo de nuestro país. Hace pocos días dimos cuenta de la postura de una destacada experta del Instituto Libertad y Desarrollo, Susana Jimenez, quien señaló que aún no es la hora de las renovables como una fuente relevante dentro de la matriz. Ver nota aquí….

Pues bien en la website de la Razón del Derecho se publica un interesante artículo del economista Cristián Gutierrez, quien desde una óptica diferente, sostiene que hay que fomentar el desarrollo de las ERNC.

Dejamos aquí el articulo para conocer sus comentarios al respecto. Los invitamos a debatir.

Autor: Cristián Gutiérrez Rojas

En los últimos días, la agenda ambiental en nuestro país ha estado copada por los conflictos generados por la serie de centrales termoeléctricas que se proyectan construir a lo largo del borde costero nacional, y que tuvo su punto más álgido en la reciente intervención del Presidente Piñera para que no se construya la central Barrancones en las cercanías de la Reserva Marina de Punta de Choros, como consecuencia de sendas movilizaciones ciudadanas.

La discusión pública al respecto se ha centrado en mostrar el dilema que significa para nuestro país la necesidad de contar con suficiente oferta energética que respalde el futuro crecimiento económico, y por otro lado, el proteger nuestra biodiversidad marina y contribuir como país -y de manera significativa- a la reducción de las emisiones de los llamados gases de efecto invernadero, los principales causante del fenómeno de cambio climático global (fenómeno global de origen fundamentalmente antrópico relacionado a la emisión a la atmósfera -y de manera creciente- de gases de efecto invernadero, como el CO2, producidos principalmente por la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón).

Sin embargo, tal dilema es falso. En una evaluación de largo plazo, apostar hoy por la energía termoeléctrica como la principal fuente de nuestra matriz energética sólo conlleva costos. La energía termoeléctrica a carbón crea la falsa ilusión de ser económica y altamente conveniente siendo esto parcialmente cierto. Si bien en términos relativos este tipo de energía es más barata que otros tipos de fuentes, especialmente de las energías renovables no convencionales, ERNC (eólica, solar, geotérmica, mareomotriz y minihidráulica), la inclusión en la valoración de todos los costos ambientales y sociales relacionados al uso del carbón, lo que se conoce en economía como externalidades, hacen que esta relación sea, a lo menos, revisada.

Las emisiones contaminantes de las centrales termoeléctricas a carbón están ampliamente documentadas y está comprobado que son altamente perjudiciales para la salud humana: Monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), mercurio, dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NOx), material particulado respirable MP- 10 y ozono. Lo anterior clasifica a esta fuente energética como la más sucia y contaminante de todas las posibles fuentes energéticas, y que en el caso de la emisión de CO2 –por ejemplo: supera en más de 3, 3 veces los kilos por KW generado, a lo emitido por una planta que utiliza gas-.

De los elementos químicos anteriormente mencionados el que mayor preocupación genera por su alta nocividad sobre la salud humana lo constituye el mercurio. El mercurio es tóxico, persistente y puede desplazarse largas distancias, lo que transforma sus emisiones en un problema que afecta a zonas geográficas más allá de la localidad en la cual es emitido. Este metal pesado es una conocida neurotoxina que puede alterar el normal desarrollo cerebral de los niños y la salud cardiopulmonar de los adultos.

Las centrales termoeléctricas a carbón también generan grandes cantidades de cenizas que son emanadas desde las chimeneas al medio. Este material particulado se deposita sobre todas las superficies en los alrededores de la central y es respirado por nuestros conciudadanos.

Falso dilema. En una evaluación de largo plazo, apostar hoy por la energía termoeléctrica como la principal fuente de nuestra matriz energética sólo conlleva costos

En lo que respecta a sus impactos sobre el ecosistema marino, uno de los impactos más importantes de este tipo de centrales lo constituye el uso de agua del mar como coolant o enfriador, y su devolución al medio luego de ser tratada con cloro y a elevadas temperaturas. Como ejemplo tenemos el caso del proyecto en evaluación “Central Castilla”, en la región de Atacama, la que succionaría más de 273 millones de litros de agua de mar por hora, causando la muerte de larvas, plancton y una serie de organismos marinos fundamentales para el funcionamiento del ecosistema. A esto se debe sumar el uso de sustancias anti – fouling en sus instalaciones submarinas En una tesis del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA, se comprueba que ejemplares juveniles de loco (Concholepas concholepas) una de las especies más importantes de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos para la pesca artesanal, expuestos a un efecto combinado de aumento de la temperatura en 6º C y la presencia de sustancias anti-fouling, genera una mortalidad del 100% al cabo de 1 a 3 semanas. Si el aumento de la temperatura es de 4º C (+ anti-fouling) los juveniles pueden sobrevivir sólo hasta un mes.

Estos impactos ambientales y socioeconómicos tienen su correlato en los impactos a la matriz sociocultural de las comunidades de las zonas donde se emplazan las centrales térmicas. Al alterar el ecosistema no sólo se altera su medio de subsistencia, sino también generará desarraigo territorial y pérdida de identidad, porque existen y se han constituido hábitos, costumbres, prácticas, visiones de mundo diferenciadas y asociadas a un vivir cotidiano en aquel espacio.

Más allá de casos puntuales como Barrancones y Castilla, es preocupante constatar la existencia de una tendencia a la proliferación de plantas a carbón y la dominancia de la matriz energética nacional por fuentes altamente nocivas y contaminantes. Entre los años 2005 y 2009 han ingresado al SEIA un total de 22 proyectos de centrales termoeléctricas, los que contemplan la construcción de un total de 45 unidades termoeléctricas.

Lo anterior grafica la conducta real que Chile tiene respecto a la problemática del cambio climático y que tan bien haya sido expresada por el ex Ministro de Energía Marcelo Tokman “El aumento de las instalaciones termoeléctricas basadas en carbón puede implicar la multiplicación de las emisiones anuales del país (desde 70 millones de toneladas en la actualidad hasta cerca de 300 millones al 2030, según estimaciones) con lo cual las emisiones por unidad de producto serán superiores a las de Europa y otros países desarrollados”.

Esto es grave, ya que constata la poca visión de las autoridades frente a las nuevas realidades y tendencias del comercio internacional como lo es la“huella de carbono”. Este es un indicador de la cantidad de gases de efecto invernadero generados en los procesos de producción y consumo de bienes y servicios el cual se ha tornado crecientemente en un factor de competitividad de los productos transados internacionalmente.

Algunos países desarrollados han anunciado iniciativas unilaterales para distinguir el comercio de bienes y servicios según su carga contaminante, como el etiquetado de carbono. Este etiquetado, que será implementado en Francia a partir de enero de 2011, indica la cantidad de emisiones de dióxido de carbono en el proceso de producción, transporte y eliminación de un producto.

La Unión Europea exigirá el etiquetado de carbono en 2012, con un mayor alcance que la disposición francesa. Actualmente está en proceso el reporte de emisiones de las líneas aéreas europeas, que debiera entrar en vigencia en 2012. El Congreso de Estados Unidos sigue tramitando el proyecto de ley “Acta de Energía Limpia y Seguridad 2009” que también limitaría el comercio de bienes y servicios basado en la huella del carbono.

Si Chile, con su economía abierta al comercio internacional, sigue basando su matriz energética en fuentes altamente contaminantes y emisoras de CO2como las centrales termoeléctricas, no sólo pierde competitividad en los mercados internacionales sino que se expone gravemente a eventuales sesgos proteccionistas por parte de las economías industrializadas.

Leer artículo completo, aquí....


Sobre esta noticia

Autor:
Jaime Peña (43 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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