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Cuando la temperatura del vino no admite manías

27/08/2019 05:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Las manías nos llevan con frecuencia por caminos diferentes a los que aconsejan los entendidos en vino. Hay quien consume vino con un hielo, quien lo prefiere siempre frío, quien solo bebe tinto o solo bebe blanco... Sin embargo, cuando hablamos de la temperatura del vino, hay también quien avisa de que esto no es un capricho; y no lo es porque una temperatura adecuada permite aprovechar las cualidades de una bebida tan saludable como la que nos ocupa.

Así, y en función de la variedad y el tipo de vino que vayamos a consumir, las recomendaciones en cuanto a la temperatura a la que éste debería estar son en términos generales, bastante claras. Para que el vino no pierda su aroma, conserve su sabor y el cuerpo que lo caracterizan es importante saber que cuanto mayor sea la temperatura del vino, más se potenciarán el alcohol y el azúcar y más rápidamente se evaporará su aroma; por el contrario, la temperatura en exceso baja, neutralizará el aroma y con ello provocará una sensación más áspera y menos agradable al paladar.

Temperatura ideal del vino

Aunque es difícil precisar la temperatura exacta a la que debe servirse cada vino, sirvan las recomendaciones generales que se dan a continuación y que básicamente consisten en afinar algo más ese consejo según el cual se recomienda una temperatura más baja para vinos jóvenes y blancos, y otra mayor para vinos tintos y viejos.

La temperatura del vino espumoso y la del cava debería ser de entre 6º y 8º para que mantengan la burbuja en correcto estado. Los vinos blancos y jóvenes admiten una temperatura algo superior, entre 8º y 10º. Este tipo de vinos deben servirse frescos, pero no fríos.

Mientras que la temperatura del vino rosado y del vino blanco de crianza es la misma para ambos: entre 9º y 12º, para que los vinos blancos dulces mantengan sus características diferencias, necesitan ser servidos a 6º.

El mundo del tinto admite temperaturas algo más elevadas: los jóvenes mantienen su frescor a temperaturas de entre 12º y 16º; aquellos con algo más de cuerpo, piden entre 14º y 17º, y los más viejos lo hacen entre 17º y 19º.

En este artículo acerca de la temperatura del vino te ofrecemos más consejos.

¿Y si quiero conservar el vino durante un tiempo? ¿A qué temperatura debo hacerlo? Lo primero que deberemos respetar es evitar que nuestro vino sufra cambios bruscos de temperatura. De 15º a 20º sería lo ideal porque demasiado calor terminaría con ese frescor que pretendemos conservar y secaría el corcho permitiendo con ello la entrada de oxígeno. En cuanto a la humedad, se recomienda un 80%. Un exceso de la misma solo conseguiría contaminar su sabor, mientras que la falta total de ella tendría consecuencias similares a las producidas por una temperatura demasiado alta: un corcho seco que daría paso a la entrada de oxígeno y con él, a la ruina de nuestra botella de vino y, cómo no, a un disgusto del que se puede prescindir.


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