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Suicidio y medios de comunicación: el efecto Werther

29/03/2015 12:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los estudios afirman que el modo en que se cubren noticias de suicidios, como la referida al copiloto de Germanwings Andreas Lubitz, tiene consecuencias sociales

 

Cuando a finales del siglo XVIII Goethe publicó Las cuitas del joven Werther, la novela le convirtió en una celebridad literaria. Esta historia de amor no correspondido, al final de la cual el protagonista decide quitarse la vida, tuvo un éxito sin parangón en aquel momento. Según los recuentos de la época, una gran cantidad de jóvenes a lo largo de toda Europa comenzaron a imitar la manera de vestir de Werther, pero también, y esto era más preocupante, su muerte. La alarma social cundió hasta tal punto en países como Alemania, Italia y Dinamarca, que esa obra de Goethe acabó por ser prohibida.

Un par de siglos más tarde, en 1974, el sociólogo David Phillips descubrió que las noticias de suicidios en la primera página del New York Times producían un incremento de suicidios entre la población estadounidense. A aquella relación la llamó, precisamente, efecto Werther. Llegó a la conclusión de que sus consecuencias eran tanto más graves y prolongadas cuanta mayor fuese la atención prestada en los medios a un suceso de ese tipo. La clave parecía estar en la emulación, que para muchos científicos sociales explica la adopción generalizada de gran variedad de comportamientos. Incluidos los más trágicos.

Desde entonces se han realizado numerosos estudios para evaluar esta conexión. Uno de ellos se centró en el elevado número de personas que entre 1984 y 1987 se arrojaban a las vías del metro vienés. Las cifras de ese periodo iban en incremento, hasta que una asociación que trabajaba para la prevención del suicidio, conocedora del efecto Werther, desarrolló una guía para que los periódicos supieran como enfocar el tema en sus páginas. El compromiso por parte de estos medios de comunicación de seguir esas directrices tuvo un efecto extraordinario: la cantidad de suicidios en el metro de Viena se redujo en un 75% y permaneció estable durante cinco años.

El psicólogo Robert Cialdini cree, y lo ha defendido por medio de su principio de la “prueba social”, que las noticias acerca de suicidios no sólo provocan una oleada de imitadores sino, además, un repunte de accidentes de tráfico y aéreos. Por el contrario, otros teóricos argumentan que los estudios que defienden estas conclusiones son sesgados y confunden correlación y causa, así como que no todos los grupos de edad son igualmente proclives a la muerte por imitación (es más usual en los jóvenes, como ya vio David Phillips).

En cualquier caso, a pesar de las discrepancias de algunos investigadores en cuanto al alcance del efecto Werther, hay cierto consenso sobre la necesidad de tratar con cautela las noticias relacionadas con suicidios. La OMS, en sus directrices para la prevención del suicidio (SUPRE), ha dedicado un apartado de recomendaciones a los medios de comunicación. Entre ellas, no recurrir al sensacionalismo, no glorificar o dar una visión romántica del suceso, no aportar explicaciones simplistas ni detalles acerca de métodos usados, o destacar las alternativas al suicidio. Una cobertura correcta de este tipo de noticias podría incluso tener una influencia positiva o efecto Papageno, denominado así en honor al personaje de La flauta mágica a quien unos niños disuaden de poner fin a su vida al mostrarle que no tiene por qué hacerlo.

La tragedia del Airbus A230 estrellado en Los Alpes debiera alentar una mayor consciencia acerca de cómo ofrecer de forma responsable este tipo de noticias. Un estudio cuyas conclusiones se han dado a conocer recientemente indica que en general la prensa española no sigue las indicaciones de la OMS a la hora de informar acerca de suicidios. Va siendo hora de ponerse al día.

 

(Imagen: Suicidio de una hija, de G. Cruikshank. Fuente: Wellcome Trust)


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