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Sala de emergencia de un psiquiatrico

10/06/2010 11:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Relato de una vivencia personal vivida hace poco. que muestra como un dia normal en un salon de espera de atencion psiquiatrico

Estaba frente a un mesón, dentro de un hospital psiquiátrico, en una sala de urgencias, la sensación de paz que se respiraba rara vez era quebrada por alguna persona con algún trastorno.

Era Silencioso y frio, por lo menos hasta las 8 de la mañana, mi cuerpo estaba esperando que alguien me diera por loco y me encerrara por siempre, pero eso era porque no había visto nada, en un momento de la mañana, mientras esperaba, ingreso al salón, una señora de no más de cuarenta años bien parecida, que se hacía acompañar por un tipo que al parecer era su marido, en la confusión de mis sentidos di por enfermo al hombre, ya que lucía nervioso, como si algo le atormentara, mientras ella reía y lo besaba como cual par de quinceañeros en alguna plaza, pero en mi percepción errónea algo andaba mal, ella sacaba de su bolso un perfume barato, fuerte, pero que ella hacía parecer agua vendita al echarse en su frente, mientras su marido con paciencia aguantaba que esta hija de dios lo sanara, y al sacar una biblia practicara un exorcismo en el medio de un elido salón. De pronto ingresa a la escena un viejo psiquiatra quien no necesitaba una larga sesión para sermonearte por hacer un mal uso de un sistema público. Luego de sermonearme, este viejo psiquiatra tomo la mano de la mujer que momentos atrás trataba de bendecir la sala, solo la observó mientras ella le reiteraba una y otra vez su buen estado de salud, de su don para sacar los demonios que rondaban el cuerpo de su marido, y trataba de convencerse a si misma de que todo era una rutina del día a día. El viejo se alejo a su despacho mientras yo me quede a ver la escena que seguía su curso frente a mis ojos, luego un muchacho con sus ojos a punto de estallar ingresa a la consulta mientras dos paramédicos toman a la mujer de un brazo, y ella sabiendo el infierno que le esperaba reventó en gritos, y garabatos de los cuales luego se retractaba en una luz de lucidez que le era esquiva, mientras se perdía tras una puerta, y dejaba a un marido so sollozo y aun joven que veía otra vez mas como su madre se perdía en los radios más extremos de la cordura. Y como efecto colateral, quedaba yo, un inmaduro y sentimental, con un miedo que restregaba mi mente y que hacía notar que tal paz no existía en ese lugar, mientras aquel viejo psiquiatra me recalcaba que no debía estar ahí.

Me retire impactado por todas las imágenes que mi mente registro, cuestionando al mundo en que estamos, a la imperfección de nuestra especie, al Dios al que algunos rezan. Lo peor de todo es que me termine cuestionando yo, mi forma inmadura de ver el mundo, y de afrontar la vida, de lo tan cuerdo que podemos estar en relación con otras personas.

Jamás logre comprender quien estaba más loco, si ella o yo. Si ella en su milagrosa forma de sanar su mundo, representado en su marido, o yo quien en vez de intentar salvar algo, solo soy lo que el sistema de los cuerdos quiere que sea, alguien sin mundo, y sin locura. Alguien sin cordura.


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Autor:
Opethnauta (4 noticias)
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