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Mujeres peludas

02/11/2009 19:16

3 Tengo una amiga que es muy peluda. Peludísima, en realidad. Y, cosa curiosa, la tiene sin cuidado que algún paleoantropólogo la confunda con el eslabón perdido y la presente en un congreso en calidad de “hallazgo”

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<a href=Tengo una amiga que es muy peluda. Peludísima, en realidad. Y, cosa curiosa, la tiene sin cuidado que algún paleoantropólogo la confunda con el eslabón perdido y la presente en un congreso en calidad de “hallazgo”. Cuando llega el verano, ella es la primera en sacar sus sandalias y minis. Por supuesto que nunca supo de los suplicios de la depilación y va por la vida enseñando sus pelos con un orgullo malsano.

Ni hablar del rebaje del bikini. Cuando pasea por la playa su cuerpo de top model (es como Monga, pero regia), acapara sin variar todas las miradas masculinas, las mismas que se horrorizan al comprobar en un primer plano lo peludo de sus encantos. Entonces, ella sonríe como si disfrutara de una especie de venganza contra los hombres. Muchas veces me he detenido a pensar en el caso de mi amiga. Sobre todo cuando llega el verano y debo someterme a ceras calientes, pinzas y otros instrumentos de tortura. Justo antes del primer tirón, envidio su desparpajo y maldigo mi esclavitud a las convenciones de una sociedad machista. Sin embargo, siempre termino cediendo al ideal lampiño de las masas. Puede que las feministas me acusen de retrógrada, pero después de darle varias vueltas al asunto he llegado a la conclusión de que –mientras se pueda– es mejor lucir una piel de doncella que una de primate. Y, por favor, que mi posición no se entienda como la de una mujer sometida; la de una geisha dispuesta a todo con tal de complacer los caprichos de la testosterona. ¡Nada que ver! Elegir una buena depilación es un asunto que pasa más por sentirse bien con uno misma. Optar por la cera caliente tiene más relación con que los vestidos estampados combinan mejor con una piel suave, que con darle el gusto al pololo o al marido. Este año, el hallazgo del ancestro más antiguo de la especie humana terminó por convencerme de que estoy en lo correcto en lo que a depilación se refiere. Me explico. En medio de las celebraciones por el bicentenario de Charles Darwin, los científicos presentaron a Ardi, un homínido que vivió hace 4 millones de años y cuyo nombre científico es Ardipithecus ramidus. Pues bien, además de eslabón perdido, resultó que Ardi es una hembra: las primeras imágenes la mostraron erguida apenas, con una tristeza infinita en la mirada y –adivinen– ¡peludísima! Enseguida me imaginé lo difícil que debió ser la vida de Ardi en el Plioceno. Perseguida sin descanso por Ardipithecus machos; amamantando cría tras cría; procurando una comida digna para el familión. Y, lo peor de todo, sin un centro de depilación donde ir a satisfacer su ganada coquetería de mujer. Por algo la selección natural nos fue dejando sin pelo

Sonia cuento cómo llegó a la conclusión de que mientras se pueda, es mejor lucir una piel de doncella que una de primate

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Comentarios

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Alberto (11/11/2009)

MI mujer es muy velluda sobre todo de la zona del pubis, a mi particularmente me agrada y excita, se ve una mujer muy sexy con su frondoso vello púbico.-

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Gregorio (01/02/2010)

Hola Sonia, no estoy muy de acuerdo con tu reportaje, respecto al origen de la depilacion en las mujeres. Personalmente encuentro que las mujeres se ven muy bien al natural y deberian mantenerse asi, quitar ese estigma de que la mujer se ve mal, ya que te sorprenderias la cantidad de hombres que les atraen tal cual. Las mujeres deberian imponerse y tener la libertad de hacer lo que quieran y como tu amiga deben aprender a no importarles el resto.

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pini (10/07/2011)

hola alberto hoy veo tu menseje despues de algun tiempo pero tu comentario me gusta mucho y me gustaria que la cuidase mucho porque eso si que es natural un abrazo