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La Reflexión, la base del crecimiento personal

17/07/2013 16:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Muy simplificado podríamos decir que de la reflexión viene la toma de conciencia, el autoconocimiento, le siguen los cambios, luego el crecimiento personal y espiritual y el agradecimiento. La reflexión puede ser una autoevaluación o la evaluación que le das a la conducta de otros . Luego asumes, conversas contigo mismo, corriges en el caso de que sea una autoevaluación y conversas con el otro en el caso de la evaluación de otra persona, siempre y cuando amerite. Digo “conversas”, pues las sugerencias y/o consejos suelen ser mal interpretados y claro, quienes somos nosotros para juzgar las conductas de los demás. También dije “cuando amerite”, por lo mismo que acabo de escribir. No obstante, cuando se trate de personas que ustedes aprecian, y a la vez sabes que tu opinión es importante para el otro, entonces podemos, más que aconsejar o sugerir, reflexionar juntos.

El reflexionar con otro acerca de un acontecimiento es muy enriquecedor, dado que un punto de vista diferente al tuyo puede echar por tierra tu propia teoría. De hecho no hay una sola verdad para una situación. Mucho se dice que hay tantas respuestas como personas en el mundo. Y lo que se quiere decir con esto es que hay una infinidad de respuestas para un mismo problema o situación. Las respuestas van a ser variadas según el punto de vista que se mire, según las vivencias personales, según los patrones aprendidos, según el estado de ánimo del momento, en fin hay muchos factores que inciden en las diversas respuestas a una misma situación o problema. Lo enriquecedor de la reflexión en conjunto con otros está en saber identificar aquellas respuestas o acciones con las cuales salgo favorecida y a su vez desechar aquellas que me causen problemas. No se trata de que andes por la vida corrigiendo al resto de la gente, ni que seas tan severo contigo mismo que finalmente tu vida se convierta en puros errores a corregir, sin ser capaz de reconocer tus aciertos. Pues si ese es tu camino, entonces verás errores y problemas donde no los hay. Por otro lado, los demás te verán como una persona negativa, criticona, infeliz, insegura, amargada, etc.…, etc.… Si realmente te has convertido en todo eso, entonces es el momento de reflexionar, tomar conciencia, aprendizaje, hacer el cambio… crecer en alma.

Quiero detenerme un poco en reflexionar con ustedes respecto del cómo se dice al otro lo que el otro probablemente no quiere escuchar. Fíjense que para muchos eso parece no importar. Más bien tienen el concepto de que mientras más duros y severos sean en sus apreciaciones, más sinceros y correctos son. Yo personalmente no puedo estar de acuerdo con eso, y bien lo digo, se trata de mi apreciación. Pues para mí ser sinceros y correctos está directamente relacionado con cariño y amor. Primero, cariño y amor por uno mismo y luego por el otro. Si uno quiere a la persona que tiene enfrente,

  • ¿Cuál es la necesidad de ser duro, agresivo e hiriente si podemos decir lo que pensamos con una actitud conciliadora y constructiva?

El problema es que no sabemos decir lo que pensamos de una manera conciliadora y constructiva cuando nos encontramos molestos o con emociones negativas sobredimensionadas, y nos escudamos en afirmar que la forma correcta es siendo duros y agresivos, eso nos hace ser supuestamente directos y honestos. Aquí llegamos a lo que he denominado “Círculo vicioso de las relaciones personales”. Si lo graficamos es fácil de entender. Ponte en el siguiente escenario. Tu marido o pareja se altera contigo y te regaña por que le diste permiso, al hijo que tienen en común, para salir a jugar luego de haber estudiado. El no puede entender cómo tú le permitiste eso, conociendo las notas del niño. El se enfrasca en su posición y alimenta la conversación con decir que eres una descuidada, una indisciplinada con el niño y una “mano blanda” y así podrían ser otros calificativos, la idea es siempre reforzar su posición agrediendo al otro. Pues bien, él o la receptora de esta lluvia de descalificativos

  • ¿cómo creen ustedes que va a responder?

a) Sí mi amor, tiene toda la razón del mundo. Nunca más lo haré.

B) ¡Qué te habrás imaginado! Tú el “mejor papá del mundo”, si no estás nunca presente, sólo cuando se trata de regañar estás en primera fila, etc.….

En circunstancias normales, claramente la respuesta inmediata es la b). Digo circunstancias normales, dado que si una mujer u hombre se encuentra amenazada por el otro, es probable que tenga una respuesta similar a la a), pero no porque así quiera responder sino que obedece a una situación de presión y amedrentamiento. Pues bien, volvamos a la respuesta b),

  • ¿qué creen ustedes que va a responder tu pareja?

Sin duda responderá con una nueva agresión y tú seguirás con otra. Empieza un círculo de nunca acabar, pues cada vez se va enardeciendo más la situación haciendo más duros los calificativos acerca del otro.

  • ¿Qué hubiera pasado si tu marido o pareja hubiera reflexionado primero y ordenado sus ideas para conseguir un acuerdo justo y enriquecedor?

Por ejemplo, si él hubiera dicho: “Sabe mi amor, acabo de conversar con el niño y me dijo que tu le diste permiso para salir a jugar. Sabiendo lo irresponsable que está y las notas que lleva yo creo que debemos ser más estrictos con los permisos. Me gustaría que conversemos este tema porque me preocupa, y debemos estar de acuerdo en la forma en que vamos a abordarlo”. Frente a este escenario, conciliador y no provocativo, es muy poco probable que, en circunstancias normales, uno responda con agresión. La forma de enfrentar la situación es inteligente y “amorosa”, que envuelve a la pareja y la hace importante. Aquí no hay círculo vicioso, sino un círculo virtuoso, pues la respuesta más probable a este escenario será conciliadora y de acuerdos. Con esto quiero reforzar y recordar que la reflexión es la madre de todos los cambios y la exacerbación de las emociones negativas, la madre de todos los círculos viciosos.

Nunca dejen de reflexionar en sus vidas, esta es una de las herramientas más poderosas para el crecimiento espiritual. Eso sí, la reflexión debe hacerse con una mirada siempre positiva. Ojo que esto no significa que cada vez que reflexionemos acerca de nuestros actos y de los actos de otros, encontremos siempre que nuestro comportamiento estuvo bien o que nosotros lo habríamos hecho mejor que el otro.

La mirada positiva en la reflexión es la que busca ser una mejor persona en nuestra esencia de ser humano . Y frente a eso nos vamos a encontrar con reflexiones en las cuales vamos a comprender que nos equivocamos y otras en las cuales sentimos que lo hicimos bien. En cualquiera de los casos, la reflexión debe terminar con un aprendizaje, que no es otra cosa que una brújula que nos guía y nos orienta en el camino de nuestras vidas.

Andrea Martel Sotomayor

www.emocionparavivir.bligoo.cl


Sobre esta noticia

Autor:
Andrea Martel (8 noticias)
Fuente:
emocionparavivir.bligoo.cl
Visitas:
46
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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