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La pobreza aumenta en España. La brecha entre los millonarios y el hombre de a pie es insalvable

17/10/2016 06:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un total de 13.657.232 personas en España viven en riesgo de pobreza o exclusión social. Es uno de los países de la UE donde más aumenta la desigualdad entre los ricos y los pobres, la brecha es como un precipicio sin fondo

Más de 13 millones de españoles viven al borde de la pobreza.

Un total de 13.657.232 personas en España viven en riesgo de pobreza o exclusión social. La EAPN España ha realizado un informe para manifestar las condiciones en las que se encuentran tantas familias y proponen impulsar el crecimiento desde las esferas con menos ingresos.

España es uno de los países de la Unión Europea donde más a aumentado la desigualdad entre los ricos y los pobres, la brecha es como un precipicio del que apenas se ve el fondo. Allí hay huesos. Tanto es así que el dinero de las personas que componen el 10% de la población está ingresando el equivalente a la cuarta parte de los ingresos totales de la población española.

Pobreza es la cualidad de pobre. Este adjetivo hace referencia a las personas que no tienen lo necesario para vivir dignamente, que son humildes o que son desdichadas. Por ejemplo: “Mi prima vive en la pobreza; tiene cuatro hijos y apenas puede alimentarlos”, “En este país la pobreza no deja de aumentar año a año”,   Así, el 20% con mayores ingresos tiene rentas hasta siete veces mayores que el 20% más pobre.

Estos datos se desprenden del V Informe ‘El Estado de la pobreza. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2009-2014’ que ha realizado el sociólogo Juan Carlos Llano Ortiz, miembro de EAPN España, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Carlos Susías ha explicado que «el umbral de pobreza en España ha ido bajando en los últimos años por el empobrecimiento de la población. Para ser pobre, en 2009 había que ingresar menos 739 euros al mes. En 2014 se computan como pobres aquellos que perciban menos de 663 euros al mes».

La pobreza, por lo tanto, es una forma de vida que aparece cuando las personas carecen de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. Esta condición se caracteriza por deficiencias en la alimentación, por la falta de acceso a la asistencia sanitaria y a la educación, y por no poseer una vivienda que reúna los requisitos básicos para desarrollarse correctamente.

Existen diversas situaciones involuntarias que pueden llevar a un individuo a la pobreza; el paro, el desempleo virtual, los salarios insuficientes, los trabajos basura y las catástrofes naturales en la región en que a uno le toca vivir, son algunas de las más frecuentes. Como medición de la pobreza, tradicionalmente se ha aplicado calculando la capacidad adquisitiva de una familia determinada considerando los ingresos de consumo, en caso de que no haya poder adquisitivo para consumir alimentos, la que se mide como una necesidad calórica básica, se habla de una pobreza extrema o absoluta.  

Asimismo, una enfermedad cuya recuperación exija gastos considerables suele ser el lamentable camino a veces inesperado, la quiebra de muchas familias. La pobreza conlleva de la mano la privación de comida, ropa, alojamiento y agua potable, o sea aquellos elementos físicos y de infraestructura que determinan la calidad de vida de un individuo o grupo, y también se incluyen aspectos como el acceso a una sanidad decente, la educación, que son la consecuencia que factores ya citados, el trabajo, y el respeto del resto de la comunidad. Sin embargo resulta un concepto relativo, pues para algunos regiones del mundo lo cual se exterioriza en el vestir, que para muchos puede significar una necesidad básica mientras que otros están todo el día con un taparrabos dependiendo del continente y su clima. En este sentido la pobreza se da tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo y puede no depender de la ropa.

En cuanto a su enfoque cuantitativo medidos de acuerdo a los ingresos, los datos del 2004 del Banco Mundial entregan los siguientes datos sobre quienes viven bajo el nivel o línea de la pobreza: en el África Subsahariana, un 41, 09%, en el sur de Asia, un 30, 84%, en el norte de Africa y el medio oriente, un 1, 47%, en el Caribe y Latino América, un 8, 64%, en Europa y Asia central, 0, 95%, y el Asia del este y el Pacífico, un 9, 07%. Si bien la metodología y los datos son muy discutibles, por lo menos las mediciones indican una disminución progresiva de población viviendo bajo la línea de la pobreza.

El concepto de pobreza está constantemente cambiando a medida que el tiempo transcurre, pues el hombre va considerando otros aspectos como necesarios, y aquellos bienes que en una primera instancia fueron necesarios, pasa un tiempo y dejan de serlo. También ocurre que cada país, cultura o sociedad posee sus propias consideraciones de necesidades básicas, por lo tanto los conceptos de pobreza también varían, de aquí se entiende las variaciones que tiene cada país en cuanto a la elaboración de líneas de pobreza, dependiendo de su desarrollo, normas sociales o valores culturales.

Un hogar que sufre de pobreza trae consigo la incapacidad de sus miembros de que logren desarrollar sus capacidades básicas por la escasez de recursos económicos, estas capacidades básicas entendidas como todos aquellos aspectos que permiten que la persona se desarrollen como tal, por ejemplo la educación; una persona sin el suficiente poder adquisitivo jamás podrá ser un profesional. El problema radica en que la pobreza va más allá de la falta de ingresos, pues este hecho es la causa de carecer de vivienda, de no tener qué comer, de padecer constantemente de enfermedades sin ser tratadas por un médico, etc.

Se suele considerar que una familia cae por debajo de la línea de pobreza cuando sus ingresos no le permiten alcanzar a la cesta  de alimentos básicos. Cuando dicha situación desesperada se extiende en el tiempo, se habla de pauperización.

También existe el caso de la pobreza voluntaria, observada por ejemplo en ascéticos y renunciantes al mundo como en el caso de monjes de ciertas tradiciones religiosas o espirituales. Se pueden encontrar elementos de pobreza voluntaria en el budismo, hinduismo, catolicismo, y en casi toda tradición espiritual. En estos raros casos, el individuo voluntariamente renuncia a los bienes del mundo para entregarse a Dios y a las demás personas.

En cuanto a las causas de la pobreza existen diversos puntos de vistas. Algunos sostienen que se debe a la falta de oportunidades en la sociedad para poder así generar mayor cantidad de riquezas. Estas oportunidades con respecto a por ejemplo entrar en el mercado laboral o realizar inversiones en proyectos de empresas. Muchas veces, esta carencia de oportunidades se debe a que los que poseen el capital no tienen la confianza de depositar dinero en proyectos, generalmente por la inestabilidad económica del país. Al no crear riquezas se produce una acumulación de capital físico humano y social, hecho que repercute en el nivel de vida de las personas, el nivel entendido en aspectos como la educación, nutrición, vivienda, salud, etc.

Existe la hipótesis de que el crecimiento económico y el libre mercado para algunos es la mejor arma contra la pobreza pero puede no evitar las desigualdades entre las grandes empresas o mercados y las necesidades acuciantes de otros; por lo tanto es responsabilidad o inacción de los gobiernos el proveer de una adecuada infraestructura y orden para permitir el crecimiento. Y tambien de los regímenes políticos, pues en las dictaduras o regimenes militares los que acaparan el poder y los suyos (clanes, rango militar, historia familiar, favoritos/as, corrupción).

Los seres vivos no podemos evitar que nuestro sentido de supervivencia nos impulse a seguir avanzando cuando todo parece haber terminado; y es justamente la pobreza, la necesidad extrema, una de las situaciones sociales en las que muchas personas descubren cuán fuertes son, cuántos sacrificios están dispuestos a hacer para cuidar a sus seres amados y procurarles un futuro mejor.

Las carencias básicas pueden representar una pesadilla para muchas personas, pero al mismo tiempo mostrarles lo mejor de ellos mismos. El sistema social actual no está globalmente preparado para  salir de un pozo tan profundo como la falta de techo y comida para todos.

Pero mucha gente consigue atravesar estas etapas gracias a pensar diferente, a actuar como nunca antes lo habían hecho; no se dejan caer ante la imposibilidad de transitar el camino convencional, sino que se enfocan en la posibilidad de esas decisiones que, quizás, los conducirán a las mejores oportunidades. Esa fuerza de voluntad, esa lucidez en los momentos críticos es su verdadera riqueza.

En ocasiones se utiliza el término subdesarrollo para hacer referencia a la pobreza, lo que supone un eufemismo. El subdesarrollo está vinculado a la incapacidad de un país o una región para alcanzar un adecuado nivel de desarrollo de sus capacidades.

Más allá de la noción económica o material, el término pobreza también puede usarse para hablar del vacío espiritual propio de alguien que no ama o que no es amado, de la soledad de una persona que no ha sabido rodearse de otros seres vivos que completen su existencia. Esta acepción es claramente literaria, aunque también aparece en el contexto de conversaciones centradas en los sentimientos, independientemente de su formalidad o de su belleza lingüística.

En este sentido, es también necesario un esfuerzo muy grande del individuo y de los gobiernos o de la sociedad para superar la pobreza y, del mismo modo que en el terreno material, el éxito nunca está garantizado. Desprenderse de las propias necesidades al punto de quedarse solo, alejarse de los demás, permitiendo que el alma se reseque y convirtiéndose en un ser antisociable, no son decisiones que puedan revertirse fácilmente el día en el cual nos damos cuenta de nuestros errores.

Esto quiere decir que las personas que perciben unos ingresos comprendidos entre esas cantidades han dejado de ser considerados pobres a pesar de las múltiples dificultades que puedan tener.

Pobreza infantil. Del total, 3’2 millones de personas viven en situación de pobreza severa, es decir, tienen unos ingresos de menos de 332 euros mensuales (por hogar con una persona).

Entre 2009 y 2014, la pobreza de los jóvenes de 16 a 29 años pasó del 31% al 36%. Así mismo, en los menores de 16 años, la tasa aumentó del 31’9% al 35’4%. Esto se debe también, según Graciela Malgesini, responsable de asuntos europeos e incidencia política de EAPN-España, a que éste es uno de los países donde no existe ayuda por hijo.

La tasa AROPE, aplicada en este informe, se basa en la pobreza relativa (ingresos por debajo de los 663 euros al mes), privación material severa (lo referente a pagos de hipoteca, alquiler, calefacción, gastos imprevistos…) y baja intensidad de trabajo por hogar (que se puedan sustentar con el trabajo). Según los datos expuestos por Susías, el trabajo que existe y se puede conseguir ya no cumple la función de inclusión pues es de mala calidad y está por debajo de los ingresos mínimos para subsistir. Trabajo basura. Por esto existen personas que aún trabajando viven en la pobreza o en riesgo alto de sufrirla.

El presidente, junto con Juan Carlos y Graciela Malgesini, han asegurado que se puede salir de esta situación siempre y cuando se impulse el crecimiento desde abajo, desde las esferas más necesitadas. «Se puede solucionar, pero hay que ponerse a ello», ha sentenciado Susías.

España es pobre. Lo son sus niños y sus mayores, los desempleados y las madres solteras. Todos menos los ricos.

España es el segundo país de la Unión Europea (UE) con el mayor índice de pobreza infantil, superada solo por Rumania, según revela el informe de Caritas Europa, presentado recientemente en Atenas, sobre el impacto social de las medidas de austeridad aplicadas en los países más golpeados por la crisis.

"Las medidas de austeridad han fallado a la hora de solucionar los problemas y generar crecimiento y las consecuencias es están pagando", afirmó el secretario general de Caritas Europa, Jorge Nuño, al presentar el informe.

En España, el riesgo de pobreza entre los niños menores de 18 años se situó en 2012 en el 29, 9 %, casi nueve puntos por encima de la media europea, que estaba en el 21, 4 %, según datos de 2013 de Eurostat. De 2011 a 2012, la tasa de pobreza en este sector de población aumentó del 15, 6 % al 19, 4 %.

Se entiende por personas en riesgo de pobreza o exclusión social, las que disponen  solo un 60 % del ingreso medio del resto de la población; las que tienen entre el 40 % y el 50 % son catalogadas como "pobres" y las con menos del 40 % se encuentran en situación de "pobreza extrema".

A los datos de Caritas se suman los del Instituto Nacional de Estadística, que revelan en números que en el conjunto del país hay hoy más de 13, 3 millones de personas en esa situación, más del 28% del total y un 2, 6% más que en 2009.

Estas cifras sitúan a España, junto con Rumania, a la cabeza de los países con mayor índice de pobreza infantil y  general, seguidos por Bulgaria y Grecia, en tercer y cuarto lugar respectivamente. "La gente más vulnerable es la que está pagando las consecuencias de la crisis", destacó Nuño.

El dato del abandono escolar es tambien alarmante si se tiene en cuenta que la educación se postula como el sistema capaz de combatir la transmisión intergeneracional de la pobreza.

Caritas considera a la población española como una de las más afectadas por la crisis económica, pues mientras la tasa de pobreza media entre países comunitarios fue del 25, 1 % en 2012, España registró ese año un 28, 2 %, lo que se tradujo en casi 13 millones de personas en esta situación.

Otro de los sectores de población especialmente afectados por la crisis es el de las personas mayores, pues la pobreza entre ellas ha sufrido un aumento significativo, del 7 % en 2008 al 10, 6 % en 2012. A esto hay que añadir, que en muchos hogares son las pensiones de los abuelos los únicos ingresos de la familia.

El 47, 6% de las familias monoparentales, en su mayoría mujeres, con uno o más niños dependientes viven en riesgo de pobreza y exclusión, de acuerdo con el informe El Estado de la Pobreza. Seguimiento del Indicador de Riesgo de Pobreza y Exclusión Social en España 2009-2013, que ha presentado este martes la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza (EAPN-España).

El informe, del sociólogo Juan Carlos Llano, trata de mostrar cómo ha evolucionado la pobreza en España desde el año 2009, momento en el que la Unión Europea estableció los criterios para medir el cumplimiento de la Estrategia Europa 2020 de sacar de la pobreza a 20 millones de europeos. En el mismo, se indica que el 27, 3% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión, lo que supone un total de 12.886.000 personas.

Uno de los colectivos más afectados por el crecimiento de la pobreza y exclusión social son las familias monoparentales.

Esas familias con uno o más hijos dependientes, en el que el indicador Arope (que mide la pobreza relativa, la privación material y la baja intensidad de empleo) han subido en el ranking de indigencia hasta el 47, 6%, frente al 27, 7% en familias formadas por dos adultos y uno o más niños dependientes. Las madres solteras salen muy golpeadas.

Jóvenes y niños, los más afectados. La pobreza relativa entre los menores de 16 años es del 26, 7%, más de seis puntos por encima del conjunto de la población

"Estas cifras nos indican hacia dónde deberían dirigirse (y no se dirigen las políticas oficiales), a aumentar el apoyo a las familias“, subrayó Susías. El compromiso para España en 2009 era de reducir el número de personas en riesgo de pobreza en aproximadamente 1.400.000 personas. "Pero, para cumplir ese objetivo con el aumento de la pobreza en 2013, habría de reducirse el número de personas en 2.600.000 personas en los próximos seis años", añadió el presidente de EAPN-España.

En términos de pobreza relativa, en 2013 el porcentaje de población inmersa en la pobreza alcanzaría cuotas del 20, 4%, donde el 6, 06% del mismo correspondería a pobreza extrema.

A este respecto, EAPN-España denunció que el umbral de pobreza se redujo en 2013 a 8.114 euros de ingresos anuales, frente a los 8.876 euros que se tomaban en consideración en 2009. "Ha bajado el umbral de pobreza, lo que ha hecho que muchos hayan dejado de ser teóricamente pobres sin que haya aumentado su renta. “Para que te consideren pobre, has de ser mucho más pobre que en 2009", recalcó el presidente de la entidad, quien incidió en que no sólo aumentó la pobreza, sino la intensidad de la misma.

Tres millones  de personas sufren pobreza extrema: tienen dificultades para alimentarse adecuadamente, retrasan el pago de gastos relacionados con la vivienda principal, no pueden mantener su domicilio a temperatura adecuada en invierno, y son incapaces de afrontar gastos imprevistos. Muchas veces eso lo pagan con un deterioro de la salud.

Asimismo, la pobreza relativa en los menores de 16 años es del 26, 7%, más de seis puntos por encima de la tasa que corresponde al conjunto de la población. "Puede aumentar el nivel de empleo e incrementarse igualmente la tasa de pobreza porque baja la intensidad de empleo en el hogar", destacó Susías, quien aclaró que en muchas ocasiones contar con un trabajo no es garantía para erradicar la pobreza, lo que podría deberse, en su consideración, a la existencia de empleos de carácter temporal, parciales y precarios, que trata de disfrazar en discursos.

Incremento a la desigualdad. Asimismo, el informe hizo hincapié en el incremento de la desigualdad, medida por el Índice de Gini, que se mantuvo constante entre 2005 y 2008. En conjunto, desde el año 2009, este baremo se incrementó en 8 décimas para situarse en 33, 7 puntos.

Además, la proporción de los ingresos totales percibidos por el 20% de la población con mayores ingresos multiplica por 6, 3 la obtenida por el 20% con menos ingresos. "En general, en toda España ha desaparecido gran parte de la clase media, se ha enriquecido la clase alta y ha aumentado la clase baja".

Este se ha convertido o lo han hecho un país muy pobre, en la cola  de la Europa pobre. Durante el periodo analizado (2009-2013), resumió la responsable de políticas europeas de la EAPN, Graciela Malgesini.

"Hay que plantear la necesidad de políticas de estado de apoyo a las familias que tengan en cuenta a la infancia y que pivoten sobre un sistema de rentas mínimas", añadió Susías, quien afirmó que existe una necesidad de generar una estructura de rentas mínimas que afectaría positivamente al núcleo duro de las personas que sufren Privación Material Severa y que están en situación de pobreza extrema: "Un sistema de rentas mínimas no es un gasto, es una inversión, y sobre ello podemos crear un sistema de protección".

Junto con Grecia, España ha experimentado el mayor incremento del desempleo desde el inicio de la crisis.

El estudio revela, además, que el 12 % de la población española que trabaja no gana suficiente para escapar de la pobreza y como consecuencia, muchos ciudadanos se han visto obligados a buscar trabajo en el extranjero, por lo que en 2011 la emigración se cifró solo en el 1, 1 % de la población española.

El responsable de Caritas Europa recordó que en España hay más de 6 millones de personas sin trabajo y se refirió a los jóvenes que no podrán recibir una pensión adecuada por no haber trabajado el tiempo suficiente como la "generación pérdida", cuya actual situación tendrá un "impacto enorme" en su futuro.

La organización menciona también una investigación de la revista médica British Medical Journal sobre los recortes en el sistema sanitario español, que a pesar de tener uno de los gastos sanitarios más bajos de la UE, ha visto disminuida su inversión, con el efecto que esto ocasiona en la salud de los ciudadanos con gente que no accede a una consulta urgente en un ambulatorio o pasillos atestados de camas como se ve en las televisión.

Cómo son las personas que solicitan ayuda a las organizaciones de caridad y la diferencia con los que antes acudían.

En relación con su trabajo de asistencia social,   hace una observación sobre los últimos años de crisis en relación con el perfil de personas que solicitan su ayuda.

Si al principio eran más las personas inmigrantes las que acudían a sus centros de reparto de ayudas, desde 2010 ha aumentado el número de ciudadanos españoles que se acerca a ellos. Se trata de mujeres, parejas jóvenes con hijos y familias monoparentales que se encuentran en riesgo de exclusión social al quedarse sin casa ni ingresos, madres solteras a por leche para sus  niños...

Asimismo, Caritas critica la disminución de las prestaciones sociales por parte del Estado, fallo incomprensible en un país civilizado, lo que ha llevado a las organizaciones no gubernamentales a realizar nuevos esfuerzos y reclutar voluntarios para intentar paliarla.

La organización denuncia que España es una de las sociedades más desiguales de Europa, a lo que contribuye el aumento de los impuestos indirectos, que no discriminan en función de la renta, y que ha provocado, al igual que en otros países como Grecia, un mayor empobrecimiento de los hogares con menos ingresos.

La desigualdad muestra notables diferencias entre territorios, sobre todo en la contraposición norte-sur: Navarra, País Vasco y Aragón tienen tasas de riesgo de pobreza y exclusión inferiores al 20% mientras Canarias Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, oscilan entre el 35 y el 39%. El informe destaca el caso de Ceuta, donde casi la mitad de su población (47%) vive en esta situación.

Respecto a la evolución del índice Arope por comunidades autónomas, Susías también reseñó que en los territorios del norte de la península el índice de riesgo de pobreza y exclusión menor como en Pais Vasco, Navarra y Aragón que en las situadas en el sur. "También es importante ver cómo ha evolucionado la tasa Arope en las autonomías, pues solo hay un caso en el que, con el aumento del PIB, se produzca una reducción de la pobreza, en Castilla y León", advirtió Susías, quien resaltó la necesidad de, no solo aumentar el Producto Interior Bruto, sino de invertir en políticas sociales, como ocurrió en los casos de Navarra y País Vasco.

El 38, 3% de la población andaluza, más de 3, 2 millones de personas, se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión.

La evolución del indicador Arope entre 2009 y 2013, es decir, calculado para los años de la crisis, muestra que el impacto de la crisis ha sido muy diferente en función de la región que se analice. Andalucía se sitúa en un grupo de regiones que han sufrido un crecimiento importante de su porcentaje de población Arope, como La Rioja, Asturias, Baleares, Navarra y Valencia, con cifras por encima de la media nacional.

Entre todas ellas acumulan el 35% del total de la población y más de cinco millones y medio de personas en Arope, que suponen el 43% del total de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

En Andalucía esa carencia material severa alcanza a más de 590.000 personas, el siete por ciento del total de la población de la comunidad, un 1, 3% más que las 117.554 que había en 2009. La comparativa con otras comunidades señala la gran variabilidad de la tasa en los distintos territorios, que oscila entre el 0, 6% de Navarra y el 15, 3% en Ceuta. Cifra que se ha incrementado un cinco por ciento desde el año 2009, es decir, 467.762 personas que han caído en esta situación y antes, no lo estaban.

"La pobreza es resultado de un bajo o casi nulo nivel de empleo y un desastre de las políticas sociales gubernamentales, tanto rentas mínimas como elemento fundamental pero también los complementos por hijo a cargo. Las comunidades autónomas que han hecho inversiones fuertes en políticas sociales como País Vasco y Navarra tienen menos tasas", ha sentenciado la responsable de Asuntos Europeos e Incidencia Política de la EAPN, Graciela Malgesini.

En paralelo, la población que vive en hogares con baja intensidad de empleo (BITH) es más del doble que en 2009 y alcanza al 15, 7% de los ciudadanos hasta 59 años de edad, un total de 5.694.683 personas. Además, según el informe, en 2013 el 11, 7% de las personas en situación de pobreza tenían empleo, "lo que viene a demostrar que no cualquier trabajo protege" de la exclusión.

En Andalucía hay casi 1, 7 millones de ciudadanos que vive en hogares con baja intensidad de empleo, el 25, 3% de las personas hasta 59 años de edad.

Jóvenes y niños, los más afectados.El informe resume que la situación varía en función de los perfiles. Al final de 2013 el colectivo más afectado era el de jóvenes entre 16 y 30, con un 33% en riesgo de pobreza y exclusión, seguido de los niños, con un 31, 9%. En total, la tasa de pobreza infantil para menores de 16 años es del 26, 7%, seis puntos por encima del conjunto de la población.

Arope analiza tanto la tasa de pobreza relativa, que afecta al 20, 4% de la población de España (un 6, 06% es severa), como la privación material severa, en la que vive el 6, 2% de los ciudadanos, y la baja intensidad del empleo, que tocaba en 2013 al 15, 7% de los habitantes del país.

Según ha explicado el presidente de EAPN España, Carlos Susías, estos tres problemas coinciden en el 1, 8% de la población, "posiblemente el núcleo donde estén las situaciones más duras de pobreza". Aumenta así la pobreza peo esta pobreza tiene mucha más intensidad. Hay un Réquiem para la clase media, que ha fallecido, según Malgesini.

El abismo entre ricos y pobres en España es insondable y aumenta cada día ante la pasividad del gobierno.

Los ricos en España ganan hasta siete veces más que los pobres. Este es uno de los indicadores de desigualdad más altos de la Unión Europea, según el informe que presentó Caritas en 2013, (último que existe) en el que alertaba de que esta distancia ha crecido un 30% en los últimos años y sigue acaeciendo. Para explicar estas diferencias, la ONG ha comparado la renta media del 20% de la población más rica con la del 20% más pobre.

La organización denuncia en su trabajo Desigualdad y derechos sociales Análisis y perspectivas que uno de los peores efectos de la crisis es “el incremento severo de la desigualdad social que nos muestra una sociedad fracturada”.

Al analizar el comportamiento de la renta per cápita, el informe constata que las cifras más actuales son muy similares a las que existían hace más de diez años. Es decir, la renta de 18.500 euros que en promedio recibieron los españoles en 2012 es muy similar a la de hace diez años, pero con la pérdida adquisitiva que supone el aumento de los precios e impuestos en estos años. Desde 2007, la renta media ha caído un 4%, mientras que los precios se han incrementado en un 10%, lo que ha provocado un deterioro de las rentas de los ciudadanos españoles sin parangón en las últimas décadas.

Para los autores del informe, el rasgo más preocupante de la evolución de la renta en la crisis es el aumento sin precedentes de la desigualdad en su distribución, ya que desde 2006 los ingresos de la población con rentas más bajas han caído cerca de un 5% en términos reales cada año, mientras que el crecimiento correspondiente a los hogares más ricos ha sido el mayor de toda la población.

El porcentaje de hogares en los que todos sus miembros activos están sin trabajo ha aumentado, del 2, 5%, a más del 10% del total.

En términos absolutos, su número ha pasado de 380.000 hogares antes de la crisis a más de 1.800.000 a finales de 2012.

Según Caritas, los datos del Instituto Nacional de Estadísticas tasan en un 26, 8% el porcentaje de personas en situación de pobreza y exclusión social. Esta pobreza va aparejada de un aumento de hogares sin ingresos que se han duplicado en los últimos cinco años, siendo ya de 630.000. De hecho, casi la mitad de las familias no podría afrontar cualquier gasto extra.

Los recortes y las dificultades para acceder a servicios sociales fundamentales son otros problemas que aquejan al ciudadano. Una de cada tres personas sin empleo no recibe prestación de ningún tipo. Las ejecuciones hipotecarias o las restricciones en la aplicación de la Ley de Dependencia terminan por teñir de negro este panorama desolador de la España de 2013.

Como conclusión, el informe de Caritas, constata que el nivel de aseguramiento de la sociedad se ha debilitado y las políticas de austeridad han generado total vulnerabilidad en la sociedad.


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