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El Perú y su lucha en tiempos de pandemia ¿Justicia o insensatez?

14/11/2020 18:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Perú enfrenta hoy en día una de las mayores crisis económicas, sanitarias y políticas de los últimos años

El Perú enfrenta hoy en día una de las mayores crisis económicas, sanitarias y políticas de los últimos años.

Las movilizaciones en las calles estos días y la idea de muchos ciudadanos de que la pandemia ya no es un peligro pone en riesgo no sólo el esfuerzo de meses (con las limitaciones obvias de nuestro sistema de salud) de frenar el avance del virus, sino también la economía del país de los próximos años.

El pasado 9 de noviembre el Congreso de la República con 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones hizo efectiva la destitución del ahora expresidente Martín Vizcarra por estar bajo investigación de supuestos sobornos recibidos durante su etapa de gobernador de Moquegua en el año 2014. 

Manuel Merino, presidente del Congreso, asumió el cargo de Presidente de la República por el periodo que resta hasta las elecciones del 2021.Esto ocasionó una multitudinaria salida a las calles, caos, y enfrentamientos con agentes del orden, todo en medio de la desescalada de una pandemia que parece haber cedido, al menos momentáneamente y que ahora golpea con fuerza nuevamente a Europa. 

Sin embargo, ¿Es la indignación de las personas real?, o es sólo una más de tantas marchas carentes de sentido, más ahora con el miedo de una segunda ola y con el riesgo de contagios masivos por la irresponsabilidad de ciudadanos que no les importa nada más que reclamar bajo el lema “Basta de corrupción”, “el Perú es lo que más importa”, “te metiste con la generación equivocada”.

Para analizar hay que partir de la premisa que la decisión de vacancia presidencial es una de las peores decisiones que el actual Congreso pudo tomar, no por méritos de nuestro expresidente, cuya gestión de la crisis sanitaria y económica ha sido nefasta, sino porque en abril de 2021 terminaba su mandato y para no sumar un nuevo problema al país lo lógico era dejar que lo termine y se enfrente a los cargos que se le imputan una vez deje Palacio de Gobierno. 

Entonces, ¿por qué el Congreso tomó esa decisión para muchos incluso fuera de lo que contempla la Constitución? Sería muy fácil atribuir dicha decisión sólo a intereses políticos pero sería darles más crédito del que merecen, en realidad éste Congreso, elegido POR VOTO POPULAR (2 veces en menos de 5 años)  tras la disolución del anterior por el propio Martín Vizcarra es el fiel reflejo de la población, una población que es capaz de reclamar enérgicamente pero a la hora de dar su voto se lo da a cualquier improvisado que no tiene ni la más mínima idea de lo que demanda el cargo, personas que no saben ni de política, economía o realidad nacional y que con mucha probabilidad en su vida han leído la Constitución del Perú. 

Pero, así es la democracia, el pueblo elige cada 5 años a su representante tanto en el Ejecutivo como Legislativo y son ellos los que toman las riendas del país, para eso hay campañas electorales y un periodo en el que cada ciudadano se informa y vota a consciencia, lo curioso es que desde la caída del Fujimorismo tenemos 3 presidentes procesados por corrupción, 1 muerto antes de enfrentar los mismos cargos y un cuarto destituido por presuntos sobornos…¿Coincidencia?, o será que somos la viva imagen de nuestros representantes, porque decir “a mí no me representa” es válido 1, 2, 3 veces, pero es algo que ha pasado durante toda nuestra época republicana y seguirá pasando pues seguimos demostrando año tras año que no estamos listos para elegir representantes, pues los mismos que hoy salen a la calle indignados, son los que en abril del 2021 estarán votando por cualquier otro personaje nefasto que seguirá hundiendo al país, eso sí; luego salir a la calle, golpearse el pecho, generar caos, saquear y clamar por un Perú mejor resulta muy sencillo… 

Pero no es novedad éste tipo de marchas sin criterio y que son más producto del impulso de una parte de la población que años atrás jamás movió un dedo viendo como todo nuestro crecimiento se iba por la borda por gobiernos mucho peores que el actual. 

Vamos a refrescar la memoria:

Según el Banco Mundial, entre el 2002 y el 2013, el Perú fue uno de los países de crecimiento más acelerado en América Latina, con una tasa de crecimiento promedio del PBI de 6.1% anual.  El índice de pobreza cayó, de 52.2% en el 2005 a 26.1% en el 2013 y la pobreza extrema de 30.9% a 11.4% durante ese mismo período.

Sin embargo, y coincidiendo con el gobierno del expresidente Ollanta Humala, en 2013 se da un freno de éste crecimiento a una tasa promedio de 3.1% anual. Esto se debió en gran medida a la caída del precio internacional de la materia prima, siendo el cobre el más importante en nuestro país.

El impacto de estos problemas derivó en la reducción de la inversión privada, una menor tasa de recaudación fiscal y una desaceleración del consumo. La caída económica que tuvo el país no fue tan vertiginosa gracias entre otros puntos, al incremento de la producción minera que dio lugar a un aumento de las exportaciones y contrarrestó la desaceleración de la demanda interna.

Es interesante analizar estos datos pues de un crecimiento tan prometedor como el que se veía hasta el año 2013, el Perú desaceleró completamente y solo siguió a flote gracias a una de las armas más importantes que ha tenido y tiene hasta la fecha: La minería.

Durante ésta época de parón, el Perú no tuvo una capacidad de respuesta a la altura de lo que se demandaba pues si bien factores externos contribuyeron a la caída del PBI, fuimos un barco a la deriva.

La exportación de materia prima, así como la apertura de sectores productivos es indispensable para contener la caída económica

¿Y durante ésta época se hizo evidente el descontento de la población?

La respuesta es un NO a medias, pues se recuerda manifestaciones masivas en CONTRA DE LA MINERÍA, como la del millonario proyecto Tía María y muchas otras movilizaciones. En 2019, se informó que las protestas contra la minería frenaron la exportación de las principales minas de cobre del país, con pérdidas de más de 400 millones de dólares en exportaciones.

Las movilizaciones buscaban eliminar la minería bajo un argumento ambientalista válido si el objetivo era buscar soluciones, pero nada sensato si lo que se pretendía era eliminarla, pues si han llegado hasta ésta parte del artículo entenderán la importancia de la minería en el sustento del país.

Ahora procedo a explicar por qué las salidas a las calles son una insensatez y por qué lo mejor en el contexto actual es mediar por una transición adecuada: La respuesta es simple y se llama PANDEMIA, la pandemia ha creado una de las mayores crisis económicas en el Mundo, y el Perú merced a una estricta cuarentena generalizada tuvo un descenso del PBI de 17.4 % durante el primer semestre del 2020.

De acuerdo a las encuestas de alta frecuencia del Banco Mundial, los hogares peruanos experimentaron una de las mayores pérdidas de empleo e ingresos de toda América Latina. 

Ahora veamos las previsiones que distintos analistas auguraban para nuestro país meses atrás: La BBC en su estudio sobre: "Qué países de América Latina están "mejor preparados" para enfrentar el tsunami económico que amenaza a la región en los próximos años" estimaba que la crisis del Covid-19 suponía un desempleó en América Latina que superaba el 13%, lo que corresponde a más de 41 millones de personas que han perdido su trabajo.Para Vinicios Pinhero, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe ésta cifra a comienzos de julio suponía una cifra record y sin precedentes. 

Los mayores impactos se darían en los países de América del Sur, que se especializan en la exportación de bienes primarios y, por lo tanto, son más vulnerables a la disminución de sus precios.

Las exportaciones regionales a China serían las que más disminuirían en 2020 (24, 4%). Los países más expuestos son Argentina, Brasil, Chile y Perú, los mayores exportadores de la región de esos productos a China.

 

Eso sumado a la alta tasa de informalidad laboral de la región hace a los trabajadores muy vulnerables a los efectos de la pandemia y a las medidas para enfrentarla.

La elevada participación de las pequeñas y medianas empresas en la creación del empleo (más del 50% del empleo formal) aumenta los impactos negativos, pues este sector ha sido duramente afectado por la crisis.

De acuerdo con la intensidad con que se han visto afectados por las medidas de contención, hay tres grupos de sectores con pesos muy diferentes en el PIB según los países:

a) Los menos afectados: agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca.

B) Los medianamente afectados: explotación de minas y canteras, industrias manufactureras, suministro de electricidad, gas y agua, construcción, intermediación financiera, inmobiliarias, servicios empresariales y de alquiler, administración pública, servicios sociales y personales.

C) Los más afectados: comercio al por mayor y al por menor, reparación de bienes, hoteles y restaurantes, transporte, almacenamiento y comunicaciones, servicios en general.

La exportación de materia prima, así como la apertura de sectores productivos es indispensable para contener la caída económica y evitar un desplome del que necesitaríamos años para recuperarnos. Resulta vital por ende controlar la pandemia para poder volver paulatinamente a la normalidad, que sectores productivos vuelvan a operar y se renueve las exportaciones.

Es evidente lo mucho que ha afectado la pandemia y lo mucho que sigue afectando no sólo en pérdidas humanas, que es lo más importante, sino en términos económicos, sociales y políticos.

El desastre de los últimos días, la falta de responsabilidad ante posibles contagios y adelantar una segunda ola por dichos actos conllevaría a que las autoridades sanitarias tomarán medidas drásticas con el fin de evitar el colapso de Sanidad y garantizar la atención de todos los enfermos, así como frenar una curva que como en Europa no haría más que crecer.

La pregunta es, ¿Somos conscientes de todo esto, de verdad conocemos el riesgo de creernos Libertadores por un día, conocemos la precariedad de nuestro sistema sanitario? Es muy fácil salir a la calle y crear caos sin temor a cuánto puede afectar esto el futuro del país…

Los mismos que hoy salen a la calle indignados son los que en abril del 2021 estarán votando por cualquier otro personaje nefasto que seguirá hundiendo al país

MÁS EDUCACIÓN MENOS CIRCO MÁS CONSCIENCIA MENOS POPULISMO MÁS AUTOCRÍTICA

 


Sobre esta noticia

Autor:
Joseph Loza M.d (5 noticias)
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Tipo:
Opinión
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