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19-05-2013

Juan B. Viñals Cebriá

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    Don Francisco Almela Vives un brillante y estudioso investigador de la historia de Valencia

    Marjalena

    Juan B. Viñals Cebriá

    Recordar que el “pont Nou” o de San José que como bien indica su propio nombre en valenciano hasta que el año 1937 se inauguró el puente de Campanar era el último de los puentes construidos en la ciudad de Valencia.. Algunos historiadores sitúan cronológicamente la construcción de la primera "palanca" (que en valenciano significa puente de maderos) en el primer tercio del siglo XIV y se encontraba donde antaño se levantaba por una parte el “Portal Nou” y por la izquierda, "la fondalada de les terres marjalenques".

    El primer puente se construyó de madera (“palanca”, nombre que daban los valencianos a estas construcciones realizadas con maderos); y debía de facilitar la comunicación de los arrabales de Marjalena, Tendetes, Benicalap, l`Olleria, además de los antiguos poblados de Campanar, Beniferri, Benimamet, Paterna, Burjassot, Godella, Benaguacil, Benisano, Liria y los Serranos. Inclusive el viejo reino de Aragón.

    La riada de 1517 destruyó gran parte de aquellos los primitivos puentes. Su fisonomía actual se debe en gran parte a las modificaciones constructivas realizadas a comienzos del siglo XVII. Dichas modificaciones introdujeron nuevos materiales, sillería y se incluyeron hasta alcanzar 13 arcos escarzanos para de esta manera alargarlo y poderle quitarle la inclinación del centro y rebasar las tierras marjales hasta lograr conseguir un firme más compacto junto a la desaparecida Rambla. Algunas crónicas nos dicen, -que cuando los arcos se cimentaban los “aigua molls” la corriente del agua era desviada y se excava hasta alcanzar un suelo con buen firme. Desde esta cimentación firme, los pilares eran levantados hasta la base de los arcos.

    El escultor italiano Ponzanelli realizó en el siglo XVIII, las estatuas de Santo Tomás de Villanueva y San Luís Bertrán que fueron instalados en los casalicios de este histórico puente. Posteriormente encontrándose depositadas las mencionadas estatuas en los almacenes municipales y por decisión de F. Garín Ortiz de Taranco que fue quien las rescató y fueron instaladas en el puente de la Trinidad donde a un permanecen.

    Viejos documentos aseguran que.- ?El encauzamiento del río y acomodación de los pretiles se realizó en sucesivas fases entre 1591 y 1789, quedando revestida la margen derecha desde la Creu de Mislata hasta Montolivete, y la margen izquierda desde el monastir de la Zaidia, hasta el pont de la Mar.

    El tramo de pretiles que faltaba en la parte izquierda hasta el Patronato de la Juventud Obrera se construyeron los muros y pretiles según nos lo recuerda nuestro amigo y testigo presencial Santiago Fernández Serrano, que lo explica de la manera siguiente:

    “Se expropiaron los terrenos donde en tiempos pasados se encontraba la "fondalada" donde se apilaban los troncos traídos río abajo por los intrépidos ganxers". Y se añadieron los pretiles que faltaban hasta conectar con los del puente de Campanar. Estas decisivas obras se ejecutaron durante la década de los años cincuenta, poco antes de la trágica riada de 1957.

    Otro documento suficientemente explicito nos refiere.-Que con las primitivas obras de los siglos XVI al XVIII, se consiguió más que contener, transferir aguas abajo el problema de las inundaciones del casco viejo de la ciudad y tenerlo que soportar por sus cotas más bajas, Campanar, Tendetes y Marchalenes. La contención del flujo por los muros de la derecha debió sin duda imprimir mayor velocidad al agua de crecida, produciendo la rotura de los tajamares, que sostenían los primitivos puentes y diques, desbordándose por las desguarnecidas orillas de la parte izquierda de lo ahora conocido como Marchalenes que eran por lo tanto por estos territorios a la vera del río por donde el agua irrumpía con gran violencia; la expansión del flujo provocaba la rotura de estos márgenes y el socavamiento del fondo del río.

    Las crónicas son elocuentes con respecto a estos fenómenos. En posteriores estudios realizados por geólogos en el subsuelo del casco antiguo de la gran urbe, próximos a estos arrabales de extramuros del septentrión del río Turia, se han encontrado las huellas de otras inundaciones de época romana y musulmana.

    Conocidas las constantes inundaciones habidas en los niveles mas bajos de estos territorios, nos referiremos a la comarca de Valencia más altamente productiva, la más rica, era la que se contemplaba hasta 1957, ampliado hacia el norte gracias a la presencia del Barranco de Carraixet y hacia el sur por el Barranco de Torrente y el río Xúquer, lo que ha supuesto históricamente que todo ese litoral valenciano sea un espacio eminentemente fructífero y poblado, teniendo que exceptuar dentro de tan ubérrimo territorio el pequeño entorno donde se asentaba el trozo de la rambla, cuenca, de la hondonada que antaño principiaba el puente de Serranos y Santa Mónica (l`Alcudia S.XIII); y alcanzaba por poniente hasta el lugar conocido por el tétrico “cremador”, actual Nuevo Centro, junto el puente de Ademuz.

    Las riadas contabilizados por los historiadores y hasta nuestros días son un total de cincuenta riadas de diferentes intensidades, y por lo tanto los daños en ésta hondonada también fueron de desigual consideración.

    Fotografía correspondiente al día diez de noviembre de 1987, el río creció de manera muy alarmante hasta que se produjo una nueva y terrorífica avenida. Nadie recordaba en Marchalenes un desastre igual Foto: Marjalena     LES RIUADES, EL PONT NOU, O PUENTE DE SAN JOSÉ                                                                                                Juan B. Viñals Cebriá   Recordar que el “pont Nou” o de San José que como bien indica su propio nombre en valenciano hasta  que el año 1937 se inauguró el puente de Campanar   era el último de los puentes construidos en  la ciudad de Valencia.. Algunos historiadores sitúan cronológicamente la construcción de la primera "palanca" (que en valenciano significa puente de maderos) en el primer tercio del siglo XIV y se encontraba  donde antaño se  levantaba por una parte el “Portal Nou” y por la izquierda, "la fondalada de les terres marjalenques".   El primer puente se construyó de madera (“palanca”, nombre que daban los valencianos a estas construcciones realizadas con maderos); y debía de facilitar la comunicación de los arrabales de Marjalena, Tendetes, Benicalap, l`Olleria, además de los antiguos poblados de Campanar, Beniferri, Benimamet, Paterna, Burjassot, Godella, Benaguacil, Benisano, Liria y los Serranos. Inclusive el viejo reino de Aragón.   La riada de 1517 destruyó gran parte de aquellos   los primitivos puentes. Su fisonomía actual se debe en gran parte a las modificaciones constructivas realizadas a comienzos del siglo XVII. Dichas modificaciones introdujeron nuevos materiales, sillería y se incluyeron hasta alcanzar 13 arcos escarzanos para de esta manera alargarlo y poderle quitarle la inclinación del centro y rebasar las tierras marjales  hasta lograr  conseguir un firme más compacto junto a la desaparecida Rambla. Algunas crónicas nos dicen, -que cuando los arcos se cimentaban los “aigua molls”  la corriente del  agua era desviada y se excava hasta alcanzar un suelo con buen firme. Desde esta cimentación firme, los pilares eran levantados hasta la base de los arcos.  El escultor italiano Ponzanelli realizó en el siglo XVIII, las estatuas de Santo Tomás de Villanueva y San Luís Bertrán que fueron instalados en los casalicios de este histórico puente. Posteriormente encontrándose depositadas las mencionadas estatuas en los almacenes municipales y  por decisión de F. Garín Ortiz de Taranco que fue quien  las rescató y fueron instaladas en el puente de la Trinidad donde a un permanecen.   Viejos documentos aseguran que.- ?El encauzamiento del río y acomodación de los pretiles se realizó en sucesivas fases entre 1591 y 1789, quedando revestida la margen derecha desde la Creu de Mislata hasta Montolivete, y la margen izquierda desde el monastir de la Zaidia, hasta el pont de la Mar.   El tramo  de pretiles que faltaba en la parte izquierda  hasta el Patronato de la Juventud Obrera   se construyeron los muros y pretiles  según   nos lo recuerda   nuestro amigo y testigo presencial Santiago Fernández Serrano, que lo explica de la manera siguiente: “Se expropiaron los terrenos donde en tiempos pasados se encontraba la "fondalada" donde se apilaban los troncos traídos río abajo por los intrépidos ganxers". Y se añadieron los pretiles que faltaban hasta conectar con los del puente de Campanar. Estas  decisivas    obras se ejecutaron durante la década de los años cincuenta, poco antes de la trágica riada de 1957.  Otro documento suficientemente explicito nos refiere.-Que con las primitivas obras de los siglos XVI al XVIII, se consiguió más que contener, transferir aguas abajo el problema de las inundaciones del casco viejo de la ciudad y tenerlo que soportar por sus cotas más bajas, Campanar, Tendetes y Marchalenes. La contención del flujo por los muros de la derecha debió  sin duda  imprimir mayor velocidad al agua de crecida, produciendo la rotura de los tajamares, que sostenían los primitivos puentes y diques, desbordándose por las desguarnecidas orillas de la parte izquierda de  lo ahora conocido como Marchalenes que eran por lo tanto por estos territorios a la vera del río por donde el agua irrumpía con gran violencia; la expansión del flujo provocaba la rotura de estos márgenes y el socavamiento del fondo del río.   Las crónicas son elocuentes con respecto a estos fenómenos. En posteriores estudios realizados por geólogos en el subsuelo del casco antiguo de la gran urbe, próximos a estos arrabales de extramuros del septentrión del río Turia, se han encontrado las huellas de otras inundaciones de época romana y musulmana.   Conocidas las constantes inundaciones habidas en los niveles mas bajos de estos territorios, nos referiremos a la comarca  de Valencia más altamente productiva, la más rica, era la que se contemplaba hasta 1957, ampliado hacia el norte gracias a la presencia del Barranco de Carraixet y hacia el sur por el Barranco de Torrente y el río Xúquer, lo que ha supuesto históricamente que todo ese  litoral valenciano sea un espacio eminentemente fructífero y poblado, teniendo que exceptuar dentro de tan ubérrimo territorio el pequeño entorno donde se asentaba el trozo de la rambla, cuenca, de la hondonada que antaño principiaba el puente de Serranos y Santa Mónica (l`Alcudia S.XIII);  y alcanzaba  por poniente hasta el lugar conocido por el tétrico “cremador”, actual Nuevo Centro, junto el puente de Ademuz.  Las riadas contabilizados por los historiadores y hasta nuestros días  son un total de cincuenta riadas de diferentes intensidades, y por lo tanto los daños  en ésta hondonada  también fueron de desigual consideración.  Fotografía correspondiente al día diez de noviembre de 1987, el río creció de  manera muy  alarmante hasta que se produjo una nueva y terrorífica  avenida. Nadie recordaba  en Marchalenes  un desastre igual

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