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La actuación represiva del PP para sofocar el estado de agitación que con sus políticas generó en Catalunya, por mas que Rajoy utilice como argucia la mitificación de la Constitución y del Estado de Derecho, por su carga involutiva, no debe contar con el apoyo de ningún demócrata

La Resolución 2625 (1970) de la Asamblea General  de la ONU, sobre el derecho a la libre determinación de los pueblos, es sin duda una norma democrática  incontestable, pues viene a referir  que  todo pueblo sometido contra su voluntad a aceptar por imposición “político – jurídica”  un sistema que rechaza una mayoría de su ciudadanía tiene total derecho a   decidir  su futuro, es decir, a oponerse al sometimiento de quienes cuestionan la decisión soberana de su pueblo,

Preguntándose si tal precepto pudiese ser de aplicación en el caso catalán, no cabe la menor duda afirmar  que  la realidad de los  hechos viene a constatar  que su implícito   es  plenamente  adecuado  a la compleja  realidad  en la que está inmersa   la sociedad de ese  ámbito territorial, pues la  motivación  de  la tensión  existente, es consecuencia directa  de los excesos   del PP, un grupo político    de cuestionada moralidad,   como así ´demuestra  el hecho de ser el  primer partido imputado   e incurso en delito penal, y cuya disidencia  con la democracia  hace que todo lo que toca se corrompa y que, ostentando  el poder del estado-como es el caso-  la “legalidad española  sea dudosamente legal”

El recurso de inconstitucionalidad  que en el 2006 interpuso  el PP  contra el Estatuto de Autonomía catalán y que el Tribunal Constitucional falló a su favor cuatro años después, fue sin duda  la causa  que desencadenó la actual  batalla que sostiene en su defensa  la nación catalana, una lucha que se radicalizó en mayor medida  con la  llegada de Rajoy  en el 2011 a la Moncloa, porque sabido tenían  los directos afectados que para los  dirigentes conservadores más allá de lo que formalmente estableciese  la Constitución en su articulado, el único .nacionalismo  que tenía encaje en sus postulados ideológicos  no era ninguno distinto  al español.  

Y que reconfortados  por el arrope de la sentencia  del TC,   más allá que tender puentes de avenencia en vía a apaciguar la tensión, radicalizarían su discurso contra   el nacionalismo  catalán utilizando  mayor  rigidez y ortodoxia, siendo   justó lo que ocurrió;  pues  desde   la transición,   la  dinámica del PP consistió en  avivar su epistolario  y la acción política contra los miembros de este colectivo,   con la intención expresa de anular al nacionalismo periférico, siendo buena prueba de ello su llamamiento a la rebelión social en su contra, hasta el extremo,   de proclamar despectivamente a los cuatro vientos   que sus miembros eran "okupas" de las instituciones.

El responsable de la indignación que recorre las calles de Catalunya es Rajoy, por desencadenar un conflicto que por la vía del entente y la relación democrática nunca se hubiera producido

Un desencuentros tras otro, un  proceder si pies ni cabeza, que mas que  lograr la  finalidad prevista surtió el efecto contrario, pues  lo cierto es   que  el Partido Popular  auxiliado mediáticamente por los  medios de comunicación de su órbita, con sus prácticas de  hostigamiento   contra la realidad  nacional de Catalunya y los  reiterados ataques   a su singularidad identitaria,   lo único que logró  fue tensar la situación,   y con ello, activar  el sentimiento independentista, es decir, conseguir que una amplia mayoría  de la sociedad catalana  diera alas a su pulsión nacionalista y no  deseen   pertenecer en modo alguno  a un país cuyo Gobierno lejos de aceptar  su singularidad  como pueblo diferenciado se empeña en  imponer el sometimiento y la disciplina de su  trasnochada  uniformidad  patria.

Por tanto el responsable del  estallido  de indignación que contra el Estado centralista y autoritario recorre las calles de Catalunya, es exclusivamente   de Rajoy y su partido como responsables de haber desencadenado con sus   prácticas  franquistas   un  conflicto que de ser conducido por vías de entente y  relación democrática nunca se hubiera  dado;  tensa situación por tanto,   causada por la negativa del PP a  reconocer la plurinacionalidad del Estado español y con ello su oposición a afrontar una reforma constitucional que hiciese posible el perfeccionamiento jurídico de la  actual realidad territorial.

Dos limitaciones  que obstaculizan un cambio de actitud  de los populares e impiden que el conflicto pueda resolverse  por la vía política y se mantenga por ello  la vergonzosa imagen de una democracia  de apariencia, que como queda visto es incapaz de anteponer el diálogo a la represión, la rebeldía y la insurrección; testimonio que a todas luces  cuestiona  la idoneidad negociadora del Presidente del Ejecutivo y recomienda sea una comisión  del Congreso quien  en suplencia y previo establecimiento de  pautas recupere «la cordura y el diálogo»  que vía avenencia conduzca a la resolución del conflicto y a la expresión emocional de las movilizaciones ciudadanas cuya proyección exterior es totalmente desaconsejable-

De ahí que sería  una irresponsabilidad  por parte de las fuerzas que conforman el progresismo político del país, sumarse a  la intervención represora que para apaciguar el conflicto está aplicando   el Gobierno de Rajoy tras el parapeto de la mitificación interesada de  la Constitución y del Estado de Derecho en su versión  más discutible; pues lo que debe  de quedar meridianamente claro del proceso catalán es que  solo es un conflicto para quien con su mala praxis  lo ha creado, es decir, para quien como el PP hizo de su inmovilismo político una provocación permanente; si bien para  el resto de las    fuerzas políticas y sociales, la  movilización social en marcha  debe ser entendida como una  oportunidad para  redemocratizar España reconociendo  el derecho de Catalunya a manifestar su relación con el Estado español, así como  para eliminar de una vez por  siempre las hasta ahora persistentes reminiscencias  del franquismo

Y el constitucionalismo de sainete, mejor  para esos corruptos e indecentes que se disfrazan  de demócratas.

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