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Opinio De:Claudio Fuentes Bravo Voto Blanco

11/11/2009 15:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Expuse hace poco, a un grupo de colegas, mi intención de votar en blanco en las próximas elecciones presidenciales. La experiencia que me animó fue la constatación de una progresiva recopilación de motivos para des-elegir

Expuse hace poco, a un grupo de colegas, mi intención de votar en blanco en las próximas elecciones presidenciales. La experiencia que me animó fue la constatación de una progresiva recopilación de motivos para des-elegir a los candidatos más que para elegirlos. No detallo aquí ni las razones ni el calibre de las opiniones contrarias a mi proyecto. Tal vez pueden ser cercanas a las que comiencen a construirse en la imaginación del lector mediante la lectura de esta columna. Pero insistí ante mi crítica audiencia, en que la lógica contemporánea y con más propiedad la teoría de la elección racional (TER), acepta desde hace tiempo que si un decisor se enfrenta a un conjunto finito de alternativas, alternativas no generadas por él mismo, no sólo se enfrenta a un número cerrado de alternativas de las que no conoce sus efectos, sino que se enfrenta a la bella y misteriosa posibilidad de “no elegir”.

Pues bien, no elegir alguna, dentro de un conjunto finito de alternativas, en contextos de alta incertidumbre (es decir, en contextos en que no conocemos los efectos de las alternativas… ¡y vaya que no las conocemos!) equivale en nuestro sistema eleccionario, al vilipendiado voto en blanco. Elegir más de una o todas las alternativas al mismo tiempo equivaldría, siguiendo el principio implícito anterior, al menos prestigioso voto nulo. Pero debo decir, en honor a la eterna prevalencia de las artes por sobre las ciencias, que elvoto nulo es enormemente más creativo que el voto blanco. Permite por ejemplo, la ficción literaria y un número ilimitado de performances minimalistas sobre un pequeño trozo de papel.

Pero sepa usted que mi actual actitud preferencial está más cerca, esta vez, del voto en blanco.

Votar en blanco no es, en mi opinión y en contra de la opinión de los expertos, una conducta rotulable como “inconsistente”, o como lo anuncia en cada acto eleccionario, nuestro Subsecretario del Interior, respaldándose en las leyes vigentes, un voto “inválidamente emitido”. Votar en blanco puede ser, en verdad, una actitud preferencial suficientemente consistente con la oferta contextual que recibe un sujeto racional que por obra del azar ha devenido ciudadano chileno.

Concédame que estamos hablando de un ciudadano con dos características mínimas:

1. Es alguien suficientemente racional, es decir, es capaz de revisar sus creencias y evaluarlas a la luz de nueva información, lo que le permite asumir que “ciertos atributos” deben estar necesariamente presentes en un candidato presidencial para sumarle un voto y que la presencia parcial, derivada, indirecta, recomendada o presunta de esos atributos no cuenta como presencia real.

2. Es alguien que exhibe una moralidad basada en una jerarquía suficientemente operativa de preferencias bajo asunciones de normalidad. Es decir es alguien “responsable”. Sistemáticamente cumple con la obligación cívica de participar en la elección de sus representantes y manifiesta sus preferencias SALVO en el caso EXTRAORDINARIO de no encontrar o no tener acceso a la constatación de los atributos suficientes para hacerlo.

Ahora bien, los votos que para nuestra ley son “válidamente emitidos” pueden ser, desde un punto de vista “simbólico” más amplio, “una verdadera estupidez colectiva, solidaria y distribuida”. Así, un voto “válidamente emitido”, puede ser la manifestación conclusiva de un razonamiento mal estructurado, construido ingenua o intencionadamente sobre premisas insuficientes o erróneas, o construido sobre creencias infundadas, o ser incluso un verdadero y ridículo despropósito.

No detallo aquí ni las razones ni el calibre de las opiniones contrarias a mi proyecto. Tal vez pueden ser cercanas a las que comiencen a construirse

Se me ha dicho no obstante que, asumiendo mi postura crítica e incorporándola a los objetivos más altos de la nación, mi voto debería ser estratégico, “deber” que se supone moralmente preferible al egoísmo derivado y supuesto de mi acción. Pero así, reflexiono, mi voto ya humildemente representado por mi singularidad numérica significaría simplemente un favor indirecto a ciertas tendencias que por oposición o por combinatoria finita o por semi-aleatoriedad se tornarían beneficiosas para mí (¿?). Así lo que antes tenía un valor igual a 1, partido por los votos válidamente emitidos, es decir, descontados nulos y blancos, ahora, simbólicamente se infinitesimaliza, valiendo bastante menos de lo que ya valía por mí, mis circunstancias y mis convicciones.

Pero acepto que bajo algún respecto, en el contexto de una elección política que opera bajo el paradigma del voto aditivo mi voto en blanco puede sancionarse como una acción inútil para la comunidad política e incluso para algunos “patudos” podría calificarse como una acción irresponsable e ignorante de las complejidades de la política y las sociedades contemporáneas. El apelativo de irresponsable ya lo traté. El apelativo de ignorante se debe a una triste confusión entre inútil e inconsistente (demostré que no es inconsistente racionalmente un voto en blanco) y debo agregar que acepto la inutilidad de mi acción. No obstante antes de calificarme como un monstruo cívico, pruebe razonablemente sus presupuestos.

Tome en cuenta que millares de páginas publicadas sobre cognición y razonamiento valoran la suspensión del juicio ante la falta de información, la revisabilidad de las creencias frente a nueva información y la provisionalidad de las conclusiones por respeto a la evolución del conocimiento, como “buenos principios críticos que agregan consistencia a un razonamiento correcto y no se lo restan” como pareciera pretender un consultor electoral.

Votar sin el requisito indispensable de la reflexión, votar sólo porque es útil para alguien o para algo, es una señal más de idiotez que de pensamiento crítico.

Con todo, quiero exponer mi interés aquí en la posibilidad de que pudiésemos disponer en nuestro sistema electoral de un voto sustractivo que tuviera la fuerza y el don de transformar el actual sistema de dominio por fuerza de las mayorías relativas a un sistema de negociación basado en el respeto de las minorías y de “la otredad”. De paso podría recoger más cabalmente mi voluntad cívica y sus fundamentos racionales. Un voto sustractivo propone simplemente la posibilidad de restar un voto en vez de sumar un voto. Dado que es perfectamente posible que yo no pueda (por una serie de limitaciones cognitivas de difícil detalle) decidir entre una oferta dada de alternativas, -que de paso recordemos “yo no he generado” ni directa ni indirectamente- cuál de los candidatos merece mi voto “aditivo” para elegirlo como presidente, pero de modo contrario y con toda seguridad, sí puedo decidir cuál de las alternativas bajo ningún respecto quisiera tener como presidente.

Con un voto sustractivo un candidato necesitaría evitar la odiosidad de las minorías y de los opositores, no sólo tendría que asegurar el concurso de los simpatizantes, y la cohesión de los llamados votos duros de un sector determinado, como ocurre en Chile entre concertacionistas y aliancistas. Conjugar apoyo y rechazo está perfectamente alineado con un ideal de gobierno para todos y no sólo de mayorías estratégicas.

Para finalizar. Mi voto probablemente será rotulado por el Subsecretario del Interior en una cálida noche de un día agitado de diciembre, como uno de los votos que “no se emitieron válidamente”. ¡Mire que curioso!, mi activa y razonable preferencia por ninguno de los tres candidatos a la presidencia de Chile, terminará siendo ungida como “una más” dentro de una constelación variopinta de acciones inválidas. Es decir participaré de un juego en el que si participo, asumiendo mis creencias base y un conjunto de asunciones de normalidad, pierdo; y en el que si no juego también pierdo. Como se dice en los casinos y de algún modo también en las iglesias: la casa gana.


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Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Nota de prensa
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