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En nombre de la libertad de prensa

29/11/2012 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lo que vemos, escuchamos o leemos actualmente es solo una versión de la realidad, monopolizada por los grandes medios de comunicación

Hoy en día, la sociedad está sustentada en la información, pero los medios masivos de comunicación son controlados por individuos o corporaciones que se aseguran de difundir aquello que no dañe su posición o sus intereses. Entablan alianzas que los fortalece económicamente ante un mundo competitivo, que se abre gracias a la globalización.

Libertad restringida

La información como un producto de consumo masivo pone al descubierto el panorama mediático actual, esto es, que sacrifica valores como la objetividad y veracidad de la noticia por mejorar los índices de audiencia. Los grandes medios de comunicación se han convertido en una industria que fabrica la información.

Los propietarios de estos medios son la élite de los grandes millonarios, especialmente en el ámbito financiero, pero igualmente en las grandes trasnacionales industriales y comerciales. Estas élites nacionales ligadas mundialmente gracias a la globalización.

Pero lo cierto es que en nombre de la "libertad de prensa", y la misma democracia, se organiza porque esas élites del capital, cuyo uno por ciento llega a tener el 40 por ciento de la riqueza de las naciones en las que gestiona ese capital, gracias al monopolio de los medios de comunicación, televisión, radio, diarios, cine, medios electrónicos, universidades privadas de excelencia, etcétera.

Esas élites pueden comprar todo medio de comunicación que alcance un amplio porcentaje de escuchas, lectores o espectadores, y que son orquestados por periodistas, intelectuales o artistas a sueldo del capital. Con ese ejército de "pensadores", esos medios crean una pantalla avasallante de mensajes que produce, casi de manera infalible, una opinión pública en su favor. Es decir, "en favor" de los intereses de esas minorías riquísimas.

El monopolio de los medios de comunicación

Cuando los medios de comunicación se cuentan por miles, prevalece la diversidad de información y opinión. Pero cuando la monopolización se produce en gran escala, como sucede actualmente, la agenda que domina es la de unos pocos y poderosos propietarios y su ideología.

Estos conglomerado mediático se diversifican en medios escritos (periódicos, revistas y otros productos editoriales), medios audiovisuales tradicionales (televisión, radios, productoras de cine) y las más recientes formas de telecomunicación (especialmente internet). Además, subdividen sus negocios intentando así que aparentemente no se conciba ninguna relación entre sus negocios. La tendencia es hacia diversas clases de soportes y contenidos (informativos, ficción, entretenimiento, documentales). De esta forma, el sector de los medios de comunicación se está consolidando cada vez mas en el actual sistema económico.

A estos grandes grupos de comunicación se le acusa constantemente de controlar los contenidos considerando que algunas informaciones no deberían ser publicadas ya que serian perjudiciales a sus intereses. Igualmente de estandarización de la cultura, favorecidos ampliamente por la globalización, y de favorecer o no a los políticos acreditando o desacreditando con sus informaciones.

Cuando la monopolización de los medios se produce en gran escala, como sucede actualmente, la agenda que domina es la de unos pocos y poderosos propietarios y su ideología

Algunos de los grandes grupos de comunicación mundiales son, por ejemplo: Bertelsmann, Canwest Global, CBS Corporation (perteneciente a National Amusements), Comcast Corporation, Fininvest, General Electric, Hearst Corporation, Lagardère Media, Liberty Media, News Corporation, Organizações Globo, Grupo PRISA, Sony, E. W. Scripps Company, Time Warner, Grupo Televisa, The Times Group (perteneciente a Times Newspapers of News Corporation), Viacom (perteneciente a National Amusements), Vivendi, The Walt Disney Company, World Wrestling Entertainment, Bonnier Group, Schibsted, Grupo Clarín.

En España, ocho corporaciones ocupan casi el 100% del mercado. Estos grupos son: Vocento, Prisa, Godó, Unidad Editorial, Zeta, Planeta, Gamp y Cope. Todos ellos con sus publicaciones de tirada nacional, regional o local, emisoras de radio y televisiones.

Solo en Estados Unidos, en los últimos años, se ha producido un avance espectacular en la monopolización de los medios. La liberalización de estos, desde la Ley de Telecomunicaciones de 1996, ha dado lugar a que cinco conglomerados mediáticos controlen el 90 % de todo lo que se lee, oye o ve en Estados Unidos. Por eso, nada tiene de extraño que decenas de millones de norteamericanos aprueben la guerra preventiva, los asesinatos selectivos de presuntos enemigos de Estados Unidos, la tortura de prisioneros, las violaciones de fronteras con drones, o los crímenes llamados daños colaterales o ignoren otras muchas cosas.

La nueva forma de control social: planificar la “desinformación”

Estos grandes grupos mediáticos tiene implantación en el Estado nacional, pero se liga a una red internacional con base en instituciones informales (reuniones o foros como los de Davos, el grupo Bildelberg, etcétera). Su versión de la realidad, no es necesariamente falsa, ahora bien, se trata de grandes empresas relacionadas con otras y con intereses económicos claros.

Los monopolios de la información son quienes construyen mayoritariamente el imaginario de la actualidad y nos marcan las pautas de esta, transmitiéndonos la idea de que esta es la que ellos nos emiten. Ningún medio se plantea qué secciones nos interesan y dentro de estas qué temas. Por ejemplo, en deportes siempre tendrá preferencia el fútbol o en cultura lo tendrá la pasarela de los famosos y celebraciones. Nos han introducido la mediocridad globalizada mundial, o lo que es lo mismo, el embrutecimiento de las masas, a través del control de los medios de comunicación.

Hoy el mundo tiene más canales de televisión y medios de comunicación que nunca, pero una cantidad sustancial de ellos se dedica al fundamentalismo religioso, a las ventas por televisión, al más frívolo entretenimiento, o a la pornografía. En el resto, la calidad ha descendido a su peor nivel, lo que, unido al exceso de publicidad, alcanza límites estremecedores. Todo esto, sin contar con que los dueños de estos “loobys”, o grupos de presión, se puedan dedicar a comercializar con armas, drogas, guerras o vidas humanas.

Aún mismo tiempo, esto es extremadamente peligroso para una sociedad que apenas lee ya, y que ha perdido la capacidad para discernir entre hechos y opiniones, porque se ha acostumbrado a la selección o presentación de los hechos en conformidad con criterios preestablecidos. Los hechos se ignoran o se deforman para validar opiniones.

Eso si, siempre nos quedará, de momento, el recursos del pataleo: no mirar, ni oír, ni leer, o bien utilizar otros canales alternativos como la comunicación por internet o los mensajes por móvil. O quizás no, porque también estén intervenidos.


Sobre esta noticia

Autor:
Montserrat Gutiérrez (343 noticias)
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Suceso
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