Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

La historia olvidada del papel de la mujer en la tamborrada y su presencia en la fiesta

20/01/2017 13:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Gracias al arduo trabajo de investigación de un equipo de antropólogas e historiadores, se logró en 2012, por fin, recuperar un capítulo vital en la historia de la ciudad.Un episodio borrado durante la era opaca del franquismo, resucita hoy para el pueblo de San Sebastian

Un trabajo de investigación realizado hace pocos años, repasa la historia olvidada de la incorporación y el papel de la mujer a la gran fiesta donostiarra

La investigación sobre la participación de la mujer en la tamborrada de San Sebastián, fue obra de seis antropólogas e historiadores y  analiza todos los aspectos del evento, repasa su historia, se zambulle en la fiesta, entrevista a sus protagonistas y extrae conclusiones como el positivo influjo ejercido por el Ayuntamiento. Se dieron así pasos, sin provocar fractura social, hacia la igualdad, un reto que «está en manos de toda la sociedad donostiarra».

El origen del trabajo fue la convocatoria de una beca de investigación en 2012 por parte del Ayuntamiento para analizar cómo las mujeres han ido ganando espacios en la tamborrada a lo largo de la historia. El trabajo fue encargado a un equipo de investigadores del ámbito de las ciencias sociales (antropólogos e historiadores) formado por Beatriz Moral, Margaret Bullen, Xavina Lafita, Silvia Loza, Luz Maceira y Xabier Kerexeta que estudiaron la historia y analizaron de cabo a rabo la tamborrada de 2013 mediante la observación de todos los eventos, los preparativos, la organización los ensayos, los colegios, la fiesta en sí misma; analizaron documentación; realizaron entrevistas a protagonistas y expertos como José María Sada, José Ignacio Ansorena, e Idoia Estornés. Moral y Bullen explicaron que el trabajo les costó un año de trabajo y otro medio año de edición para hacerlo menos técnico y más accesible a la ciudadanía.

La publicación repasa los momentos históricos que han marcado la presencia de la mujer en la fiesta, sobre todo en la últimas décadas, como la salida de las aguadoras de Kresala, la polémica surgida con el Tambor de Oro de Pilar Miró, la Ley de Igualdad aprobada por el Parlamento Vasco o la decisión de introducir aguadoras en la izada. «La fiesta es algo muy serio», concluyen, porque «es donde se representa y se recrea el orden social de cada momento. Y la historia no cambia sola, la cambian los ciudadanos». Los autores creen que se han dado, pero aún faltan, pasos importantes para lograr una fiesta más transparente y «paritaria», que no significa que haya el mismo número de hombres y mujeres sino que ambos sexos puedan acceder con las mismas oportunidades a todos los puestos donde se toman las decisiones en la tamborrada.

La Tamborrada nació tras la quema de San Sebastian en 1813, como una parodia del solemne cierre de puertas de la ciudad que se efectuaba todos los días, y de los soldados que durante siglos desfilaban por sus calles al ser una plaza fuerte militar.

La tamborrada anunciaba la salida del buey ensogado y cuando este evento se prohibió en 1902 la tradición tamborrera comenzó a adquirir autonomía. A principios del siglo XX algunas mujeres comienzan a incorporarse a estos desfiles, aún de carácter carnavalesco, de la mano de la Unión Artesana, como cantineras, soldados o, incluso, como tamborreras. A finales de los años veinte y en la década de los años treinta -«una época de cambios sociales», explican las autoras- la Artesana saca una compañía de tamborreras turcas, en 1932 una mujer, Lola Balenciaga, es la reina de los Caldereros, y la tamborrada infantil de Euskal Billera crea la figura de la capitana.

La ley de igualdad en la tamborrada de Donostia es algo pedagógico digno de imitar por otras entidades con el mismo problema

La decisión de las mujeres de Kresala de salir como aguadoras marcará un antes y un después

Tras la Guerra Civil. La guerra y el régimen franquista «interrumpió el proceso de incorporación de la mujer a la tamborrada» y desapareció del espacio público. No solo es que desapareció la mujer, sino que «el carácter carnavalesco de la fiesta fue eliminado por prohibición expresa» de la dictadura. «La imagen de la mujer que había comenzado a aparecer en las décadas anteriores ya no correspondía al modelo femenino imperante y desapareció no solo del espacio público sino incluso de los espacios privados que se pretendían exclusivamente masculinos». «Poco a poco, sin ruido, -dicen los autores- las mujeres fueron relegadas hasta el extremo de que hoy parece que nunca estuvieron».

La presión municipal en favor de la igualdad en la izada «suscitó resistencias pero no fractura social». Después de la transición, en los albores de la democracia, todas las tamborradas eran todavia masculinas. Las mujeres de Kresala mostraron su intención de salir en la tamborrada de su sociedad y, frente a quienes esgrimían la tradición, se aliaron con el cronista Javier Sada para encontrar una justificación histórica a su presencia en el desfile. ¿La tamborrada no había surgido del repicar en los barriles por parte de cocineros o harineros en las fuentes?, ¿Y quien iba a por agua a las fuentes sino las mujeres? La figura de las aguadoras con sus herradas «encajaba perfectamente con el mito originario de la fiesta y sirvió de legitimidad histórica» para que las mujeres de Kresala salieran al desfilar con la tamborrada de su sociedad. Este hecho marcó un antes y un después en la incorporación de la mujer a la tamborrada. «Crearon ejemplo y abrieron un nuevo marco para la conversión de las tamborradas masculinas a mixtas». Hoy día, no todas las mas de cien tamborradas que salen son masculinas, porque más del 90% son mixtas.

El factor Pilar Miró (1987-89)

La concesión del Tambor de Oro a Pilar Miró en 1987 aún desató una fuerte polémica porque de forma absurda Gaztelubide no le invitó a cenar la víspera, como era tradición con los galardonados, porque las mujeres no tenían permitido entrar ese día a esa hora en la sociedad. Miró cenó ese día en Arzak y las autoridades locales, forales y autonómicas que acudieron al ágape fueron casi más criticados que la sociedad anfitriona. Al año siguiente, 66 mujeres criticaron que el nuevo alcalde, Xabier Albistur, legitimara con su presencia esta cena que no admitía a mujeres. Al año siguiente, 1989, la cena oficial se dejó de realizar en Gaztelubide, tras negarse Gabriel Celaya, el galardonado con el Tambor de Oro, a cenar sin la compañía de su mujer Amparitxu. La cena oficial se trasladó ese año al hotel María Cristina y desde entonces ya no se ha vuelto a celebrar en Gaztelubide.

Ley de Igualdad e izada (2005-06)

Tras el gran paso dado por Kresala en 1980, se sucedieron otros. En 1982 Eskaut Gia incorporó mujeres a su tamborrada tocando indistintamente el tambor y el barril. En 1998, la Peña Anastasio creó la primera tamborrada exclusivamente femenina y el entonces alcalde Odón Elorza cedió a dos mujeres del Orfeón Donostiarra el honor de protagonizar la izada de la bandera en el balcón de la plaza de la Constitución. Al año siguiente (1999) se decidió ampliar el acto de la izada, como homenaje a la bandera de la ciudad, con la presencia en el escenario de 66 representantes de todas las tamborradas, hombres y mujeres. Fue la primera participación de mujeres en el emblemático escenario de arranque de la fiesta.

En 2005 el Parlamento Vasco aprobó la ley de Igualdad que prohíbe la realización de actividades culturales en espacios públicos en donde se obstaculice la participación de las mujeres en condiciones de igualdad con los hombres. El gobierno municipal esgrimió esta ley para 'convencer' a Gaztelubide y la Unión Artesana de que introdujeran un grupo de aguadoras a tocar junto a los tamborreros. La precipitación con que se adoptó la medida obligó a Gaztelubide a integrar en su tamborrada a doce aguadoras de la sociedad Artzak Ortzeok. Al año siguiente ya tendría su propio grupo de aguadoras. En 2013 la aguadora mayor de Gaztelubide, Ainhoa Olasagasti, ocupó el puesto central del tambor mayor para dirigir en un par de canciones a toda la tamborrada. Ahora la pregunta es: «¿Adoptarán Hondarribia e Irun en sus alardes la ley de igualdad?».


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1670 noticias)
Visitas:
6178
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.