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Marta Robles: "El deseo de tener hijos es más egoísta que generoso"

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08/11/2018 21:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

CLARA PINAR

  • Publica su segunda novela negra, "La mala suerte".
  • "Desvelo algunas circunstancias muy irregulares en nuestro país durante 29 años".
  • "En torno a los hijos siempre ha habido muchísimo negocio".

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Marta Robles (Madrid, 1963) es desde hace décadas uno de los rostros y la voces más conocidos de la radio y la televisión, como conductora de programas en la Ser, Onda Cero, Antena 3 o Telemadrid. Hoy alterna colaboraciones en prensa y televisión con su faceta de escritora. Desde 1991 ha escrito 14 libros, siete de ellos de ficción y los dos últimos, de novela negra.

En La mala suerte (Espasa), sigue la saga del detective Tony Roures."La novela negra es asomarse a la maldad", asegura.

La novela narra un caso muy parecido a un caso real muy reciente...

El argumento no es la desaparición, es casi la excusa para hablar de qué estamos dispuestos para ser padre o madre, si el acto de serlo es un acto de generosidad. Si ves un caso concreto, tiene que ver con tu propia focalización, porque cuando he presentado la novela en Palma, han pensado en que estaba basado en la desaparición de la chica de Palma. Las desapariciones tienen un patrón común, que en las más mediáticas la protagonista es una chica, joven, de un estrato social acaudalado, y si es guapa, siempre hay más aliciente para los medios. Es un patrón común. También, que las personas que están relacionadas suelen ser cercanas. Eso significa que a la tragedia de quienes que sufren la desaparición de un ser querido se suma que pasan a convertirse en sospechosos y, como hay un porcentaje altísimo de desapariciones que no se esclarecen, son sospechosos toda la vida.

¿No es injusto que la atención se centre en casos sobre mujeres, jóvenes, guapas y ricas?

Por supuesto, pero la sociedad es injusta en todo. Igual que estos familiares se quejan mucho de juicios paralelos pero aguantan porque cuanto más interés mediático tengan, más tiempo se pone el foco sobre estas investigaciones y se olvidan menos. Por supuesto que es injusto, igual que nacer en un sitio o en otro. Si la vida fuera justa...

También hay un abogado que mata por salir en los medios, algo que solemos ver en la realidad.

Es un patrón común, hay un abogado, pero también hablan los amigos. En el mismo momento en que se pone el foco en los familiares o los abogados, que además nadie sale guapo cuando se pone el foco durante mucho tiempo porque te miran todo. En las desapariciones mediáticas siempre hay alguien que tiene algo que decir.

¿Los medios deberían contener el espectáculo?

No hago un juicio a los medios. En España hay profesionales de sucesos espectaculares. La prueba fehaciente es que había una sospechosa de asesinato en un crimen supermediático, los periodistas lo sabían y no se filtró la información, en el caso del niño Gabriel. Si una desaparición se produce en un pueblo de 400 habitantes sin repercusión mediática, serían los propios vecinos los que apuntarían a padres o amigos.

¿La novela extrae alguna conclusión sobre qué se está dispuesto a hacer para ser padre o madre?

Las novelas no deben juzgar, se trata de hacer una radiografía de la sociedad y que el lector saque sus conclusiones. Los padres hablamos con cierta superioridad a los que no lo son, consideran que son mejores personas y doy los argumentos para que se sepa que alrededor de los hijos siempre ha habido muchos intereses y muchos negocios, desde que el ser humano existe. Mano de obra barata, evitar la soledad, anexionar reinos, trascender... En torno a los hijos, biológicos o no, siempre ha habido muchísimo negocio, en las fecundaciones, maternidad subrogada, adopciones, niños robados...

De todos los casos que trata la novela, ¿hay alguno que crea mejore que otros?

El deseo de tener hijos creo que es más bien egoísta que generoso, no tiene nada que ver con el hijo. Ser un buen padre o buena madre tiene que ser extremadamente generoso, pero el deseo que nos lleva a tener hijos a costa de lo que sea no creo que sea un acto de generosidad. Pero en el tema de la maternidad yo no juzgo, desvelo algunas cicunstancias muy irregulares en nuestro país durante 29 años e invito al lector a reflexionar.

No me dice qué circunstancias, ¿no?

No, para nada.

Aborda los malos tratos desde el punto de vista de quienes no son conscientes de que los sufren.

No son conscientes o no lo quieren reconocer. Llevo trabajando con mujeres maltratadas muchísimos años y siempre me ha angustiado muchísimo ver cómo hay mujeres que no quieren reconocer. Y es muy difícil sacar de esa maldición si no quieres salir de ello. Me preocupaba mucho ese maltrato porque es como la gota malaya, que va cayendo y todos hemos sido testigos de cuando alguien dice 'si tu no sabes nada de esto'. Cuando se dice una vez es una cosa y cuando se dice 500, es otra cosa.

Uno de sus personajes dice defender "los asuntos femeninos importantes, no las tonterías, ya hay demasiadas mujeres ocupadas en eso". ¿Encuentra mucha tontería en el feminismo?

He sido feminista toda mi vida, desde mucho antes de existir la palabra 'sororidad' y cuando decir que lo eras era un problema. Hay mucha gente del mundo de la política que parece que lo que quiere es que nos conformemos con decir 'nosotros y nosotras' en vez de preocuparse de que haya una ley integral de violencia cero, contra la trata, equiparación real de derechos... Son cosas muy importantes y en esencia a veces se olvidam por dar más importancia a las formas.

Imperan los personajes femeninos.

En esta novela hay más mujeres. Muy fueres todas, a las que persigue la mala suerte y luchan contra la adversidad. Y hay de todo, personajes buenos, malos y regulares, no son ejemplares. Me parecía importante que hubiera mujeres buenas, malas y regulares porque hasta que no haya la misma cantidad que de hombres buenos, malos y regulares no habrá igualdad.

En su segunda novela negra sigue la saga de su detective, Tony Roures, ¿cómo Montalbanano de Camilleri o Carvalho de Vázquez Montalbán?

Se llama así por dos razones. Roures es 'roble' en catalán, que es 'carballo' en gallego, que es el detective de Vázquez Montalbán, a quien conocí, admiré y quise mucho. También por mi padre, que se llamaba Antonio Robles. Voy a hacer una tercera novela, no tenía idea pero ya la tengo en la cabeza y estoy entusiasmada. Luego quizá le deje descansar un tiempo, no sé si volveré.

Roures es también el productor de Mediapro, no lo digo yo, lo dice en su novela...

Es que como había mucha gente que me preguntaba, me anticipé a eso y en las novelas hay un guiño, como el productor.


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