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Luces y sombras sobre las calaveras de cristal. Diáspora intenta resolver el enigma (II)

05/01/2011 08:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Anna Hedges fue la única que proclamó la autenticidad de una calavera que ella misma había creado. Murió en 2007 a los 100 años sin reconocer el fraude. Todo era tan transparente como la calavera

Viene de "El misterio de la calavera de cristal maya"

Anna la hipotética descubridora de la primera calavera de cristal maya vivió cien años. Y estuvo siempre enganchada a la calavera hasta tal punto que solía decir que ‘ cada vez que duermo con la calavera en la habitación, sueño con los mayas, con escenas de su vida diaria y sus sacrificios animales o humanos, a veces horripilantes’ .

A partir de 1970, muchos de los que habían hecho experticias sobre la calavera las guardaron para sí y al cabo de los años afirmaban no tener nada en el archivo. Eso ocurrió incluso con los laboratorios de Hewlett Packard y comenzaron las dudas serias sobre su origen. El padre de Anna Mitchell casi desapareció dejando a su hija adoptiva con lo que ahora era más bien un paquete.

Los silencios del joyero Tiffany’ s y el negocio del British Museum

Tiffany's, el célebre joyero de Nueva York, ya en 1898, certificó que hizo la transacción por 120 libras, para venderlo al museo británico. El intermediario de la compra fue el explorador Kunz, que en un libro suyo sobre los minerales, cita la Calavera.

Sin que ningún periodista entrevistara jamás al autor. El libro mismo podría parecer hoy una promoción, pero no en aquella época de 1898. Lo cierto es que la calavera existía y existe y es historia al igual que la de sus homónimas pero al mismo tiempo empieza a recorrer los caminos del mito, como hemos pronosticado.

Los ejecutivos de Tiffany's no fueron capaces de (o no quisieron) dar explicaciones sobre su origen. ¿Cómo y dónde la consiguieron?. Durante largos años el Museo Británico ha emitido muchas opiniones sobre las calaveras, pero no sobre cómo las consiguió el joyero. Y la negativa de Tiffany´s a desvelar el misterio de su venta es pura solidaridad con el comprador, viejo y poderoso cliente.

Comprensible. Historia o mito contra business. El terreno comienza a volverse resbaladizo. Tendremos que cambiar de calzado, para no caer de bruces sobre el usuario.

Según el Museo Británico, ‘ un análisis detallado de la superficie del cráneo revela que fue cortado y pulido con un tipo de rueda giratoria común en algunas casas de joyería de la Europa del siglo XIX pero ausente en América precolombina. Interesante: corrobora por primera vez que no fue pulida en América

Están repartidas entre diversos museos europeos, mayormente el British, el Museo del Louvre (Paris).

La llegada de la Calavera al British Museum, coincidió con una serie de extraños acontecimientos. Aparte las afirmaciones, antes escasamente probadas, de repentinos desplazamientos de objetos o extrañas invasiones de perfumes diferentes e inexplicables, fue el personal de limpieza del museo en las horas nocturnas, quien alimentó la creencia que atribuía a la Calavera poderes ocultos. Finalmente el personal superior del centro consiguió que la Calavera fuera cubierta por un pesado paño durante las horas nocturnas. Esto no quedó plenamente confirmado y bien podría ser un rumor de algún funcionario o empleado del propio museo.

Los eruditos que han estudiado las calaveras británica y francesa han emitido opiniones muy experimentadas a veces contradictorias e incluso opuestas. Pero no se ha logrado un consenso básico: no hay pruebas irrefutables ni para un hipotético jurado artístico. La conclusión más lógica tal vez por lo repetida, es que esas dos calaveras son como muy antiguas, del siglo XIX, muy probablemente talladas en Alemania, por un artista increíble y desconocido.

La archivista, Jane Walsh del Smithsonian Institution en Washington, pone en duda la la autenticidad popular de las calaveras de cristal aún más desarrolladas; señala como sospechoso a Eugene Boban, coleccionista de artefactos precolombinos del siglo XIX que parece haber sido el vendedor de por lo menos dos cráneos de cristal supuestamente antiguos.

Actualmente, las calaveras se relacionan con este Boban, un arqueólogo y tratante de arte que vivió en la segunda mitad del siglo XIX, y sobre quien pesa la sospecha de haber falsificado gran cantidad de piezas de arte precolombino.

Boban era ciudadano francés que pasó más de dos décadas de su vida en México. Los documentos descubiertos por la doctora Walsh revelan que él adquirió el cráneo que fue vendido en 1898 por la joyería Tiffany de Nueva York, al Museo Británico. También descubrió la Dra. Walsh que fue Boban quien algunos años antes había ofrecido el mismo cráneo al Smithsonian. Fue el mismo Boban quien vendió un cráneo de cristal similar a un coleccionista que más adelante lo donó al Museo de l'Homme en París, donde actualmente se exhibe.

En 2008 y auspiciado por el éxito del film de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, el canal de televisión National Geographic decidió realizar una exhaustiva encuesta sobre la calavera de Mitchell-Hedges y llegar hasta el fondo de la cuestión. Tras el fallecimiento de Anna (2007), el propietario del cráneo era Bill Homann, quien se prestó a que se realizaran cuantas pruebas fueran necesarias para demostrar de una vez por todas si era una reliquia arqueológica antiquísima o no.

Con unos despliegues nunca vistos antes, la "Calavera de la Muerte" fue examinada detenidamente utilizando, entre otros medios, un potente microscopio electrónico de nuevo cuño. Así se ratificaron los primeros exámenes efectuados en los años 70, que determinaban que el cráneo no poseía ninguna marca de herramienta que evidenciara como se había efectuado, lo que en si mismo representaba una buena incógnita. No obstante los expertos consultados por National Geographic, en el reportaje titulado "La Leyenda de la Calavera de Cristal", relataron que para confeccionar la talla se había utilizado "pasta de diamantes para los cortes" y que lo más probable es que fuera de finales del Siglo XIX, utilizándose para su ejecución "instrumentos mecanizados como por ejemplo los utensilios de un dentista" (según hemos dicho en el Reportaje I). A medida que avanzaba el documental varios especialistas reconocieron, contradiciendo cualquier otra tesis anterior de que el cráneo de Mitchell-Hedges, podía haberse elaborado a partir de 1930, que se trataba de un fraude arqueológico.

Por otro lado, en el documental hacen hincapié en la poca credibilidad que otorgan al relato del explorador ingles Hedges que a su vez, tampoco aportó, en su día, ninguna documentación para aclarar el asunto. A favor de ésta tesis hay que indicar que la versión del hallazgo no se ha mantenido homogénea a lo largo de los años y ha sufrido algunas variaciones, por lo que es certero sospechar que el supuesto relato del descubrimiento de Lubaantún era obviamente una farsa. Otra de las hipótesis barajadas es que Mitchell-Hedges compró la calavera de cristal para regalársela a Anna el día de su 17 cumpleaños, justamente cuando fue encontrada.

Eugene Boban (al que ya hemos citado antes anticuario francés por cuyas manos pasaron miles de piezas arqueológicas de Centroamérica, se confirma como uno de los artífices del fraude de las calaveras de Cristal. De hecho fue poseedor de tres de ellas, dos de las cuales acabaron en vitrinas de museos europeos.

Pero si analizamos en profundidad todo lo expuesto por los científicos consultados por National Geographic TV no es difícil darse cuenta que entre quienes las examinaron pericialmente al principio hubo algunos errores de bulto, que quizás, pretendían enmascarar un resultado aventurado.

Los de National Geographic TV no averiguaron, o al menos no queda claro del todo, la procedencia del cuarzo que compone el cráneo cuando sin embargo se enteran que la talla británica pertenece a un yacimiento de Madagascar.

Tampoco exponen la opinión de expertos y joyeros que podrían determinar al menos una fecha aproximada de ejecución para la talla, analizando el aspecto y pulido de la misma y valorando que tipo de herramientas debieron utilizar los artesanos.

Se echan muy en falta las aplicaciones informáticas en la ejecución de todo el reporte, puesto que no efectúan un escaneo en tres dimensiones del cráneo para comprobar la perfección y ejecución del acabado (una técnica similar fue utilizada para constatar la esfericidad de las grandes esferas rocosas de Costa Rica).

Aunque fue un artículo discutido, poco reconocido e incluso erróneo en algunas apreciaciones, no estaría mal que a la luz de las nuevas tecnologías se emprendiera una comprobación de dicha tesis que no deja de ser sugerente.

Es muy extraño que dentro de un reportaje destinado a desentrañar los misterios de la "Calavera del Destino" se hayan suprimido todos estos puntos vitales para determinar la naturaleza y origen del cráneo.

En el caso del cráneo de Hedges, se toma como fecha de antigüedad, no la del hallazgo, puesto que no hay documentación alguna al respecto, sino la de la aparición en la revista Man en 1936. ¿Era posible realizar esta talla a mediados de los años treinta?. Los análisis de Hewlett-Packard y de National Geographic coinciden en que no existen ningún tipo de marcas, señales ni ralladuras y la opinión de los especialistas coinciden al señalar que el cráneo es una obra maestra de la joyería. En lo único que se basan para afirmar que son tallas recientes, sobre todo en el caso que ilustraban especialmente, el de la calavera de Mitchell-Hedges, es que no se ha podido realizar en fechas remotas, ya que afirman haber encontrado marcas de herramientas modernas.

A éste respecto el especialista Michael D. Coe, de la Universidad de Yale (Connecticut, USA) aseguraba que "el hallazgo (en los cráneos) de marcas de ruedas (de maquinaria) no son pruebas de que los cráneos son modernos". Tampoco tiene explicación lógica que la fecha de la elaboración de la talla, supuestamente hallada en Lubaantún, se vaya adelantando hasta prácticamente hacerla coincidir con la época de su presentación en sociedad en las páginas de una revista de divulgación científica a mediados de los años treinta.

El National Geographic TV trató de aclarar el misterio pero quedó enredado en sus propios argumentos. Fue Arthur Clarke quien consideró que lo imposible era imposible

Hay que recordar que desde 1878 el museo de Francia exhibe su pieza y citaba y se contradecía respecto a Eugene Boban. De tal forma que no se sabe si es un mero traficante o el bueno del tema.

Tampoco se recuerdan las palabras de Allan Jobbins un experto en piezas de joyería del Museum British que analizó la "Calavera del Destino" para un documental de Arthur C. Clarke en la década de los setenta, aseverando que, aunque creía que era un trabajo posterior a 1700: "no hay evidencias de que se haya usado herramienta metálica, no hay evidencia positiva (...) pero podía haberse disfrazado hábilmente (...) Es una obra hábil y muy sofisticada. Si fue realizado por personas primitivas es asombroso porque el nivel de tallado a mano es de primerísima calidad (...)". También añadió que incluso con el auxilio de las técnicas contemporáneas se debió necesitar mucho tiempo para su tallado. Jobbins, siendo honesto pese a su gran escepticismo, admitía que le era imposible determinar el origen del cráneo.

Por contra, la información que ofrece el canal National Geographic en Internet sobre su producción televisiva es contradictoria en muchos extremos y sería necesario otro trabajo para señalarle los pros y los contras.

Lo que sí aporta la mencionada televisión es lo ya sabido de que no se trata de objetos de arte precolombino ni de ningún tipo de restos arqueológicos.

En realidad, los cráneos se fabricaron en Europa en el siglo XIX, utilizando diferentes tipos de manufacturas relacionadas con las que suelen emplearse en joyería".

Lo que faltaría decir o descubrir es la autoría de las tallas. Evidentemente, la ausencia de mayor documentación sobre la procedencia exacta de los cráneos y la carencia de datos contrastados de las expediciones que los que descubrieron arrojan mucha incertidumbre al asunto.

Es significativo que los cráneos de cristal existentes en el mundo, incluido el de Mitchell-Hedges carezcan de pasado "contrastable" académicamente, y no exista ni la mas mínima posibilidad de comprobar que proceden de una excavación arqueológica. La desconfianza esta muy justificada, pero ello no es motivo ni razón para que no se realicen los estudios y análisis correspondientes que verifiquen sin lugar a la dudas la verdadera naturaleza y origen del denominado "Cráneo de la Muerte" que a juicio de todos los profesionales es el de mayor importancia. La extraordinaria perfección y belleza de la calavera "descubierta" o más probablemente "comprada" por Mitchell-Hedges bien merece un mayor esfuerzo.

Quizás la teoría mas plausible y que debería investigarse en profundidad, sería la de los joyeros alemanes... (¿por qué se metieron en el ‘ negocio’ de las calaveras?)... lo cual podría explicar el origen tantos cráneos de cristal. Algunos estudiosos señalan como autores a los artesanos de la ciudad Idar-Oberstein, en el sur de Alemania, que utilizaban para sus creaciones, antes de las importaciones, cuarzo de los Alpes suizos, en incluso dan una fecha de elaboración de las calaveras entre los años 1867 y 1886. En Idar-Oberstein desde el Siglo XVI se dedican a la alta joyería y muchas de sus obras de arte se comercializaban sin señalar a sus autores, porque en realidad era un gran negocio y por lo que podría explicarse la poca información existente sobre los cráneos y sus talladores. Un artista contemporáneo de la citada localidad germana, Georg Brandt, está plenamente convencido que las calaveras que exponen los museos fueron realizados por sus antecesores. Por ello en 1996 se embarcó en la realización de una calavera de cristal de cuarzo a tamaño natural, que logró reproducir con gran perfección, con ayuda de ruedas de madera, polvo de diamantes e instrumental de dentista... pero ¿era posible esto hace 72 años?, ¿qué resultaría de comparar ambas calaveras? . No deja de ser curioso que el documental "La Leyenda de la Calavera de Cristal" concluya con una frase paradójica que rompe el eje fundamental de la investigación; ¿quien las fabricó y por qué?... sigue siendo un misterio.

Hasta ahora se han descubierto supuestamente varios cráneos en distintos lugares del mundo, pero sólo estas nueve nos han llegado noticias. Tienen en común cierto magnetismo fuera de toda duda vengan de donde provengan

* SKULL OF DOOM. La ya tan mencionada de Mitchell-Hedges, ‘ descubierta’ supuestamente en las ruinas mayas de Lubaantum, Belize.

* MAYA. Talla también supuestamente ‘ descubierta’ en Guatemala en 1912.

* LAZULI. Tallada en lapislázuli. También supuestamente hallada en 1995 al norte del Perú por indígenas incas. Datos naturalmente muy dudosos

* JESUITA. Hasta se dice que desde 1534 San Ignacio de Loyola la tuvo en su poder. Pero no hay noticias de su destino.

* SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueólogo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia.

* OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecía supuestamente a un campesino brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se dice que fue descubierta por indígenas nómadas de esta región. Datos dudosos.

* ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandíbula pronunciada. Tiene cierto aire no humano. Esta talla no puede ser de esa fecha a no ser que no pertenezca siquiera a las calaveras de cristal.

* MAX. La mayor calavera de cristal conocida, que es justamente como en algunos medios llamaban a la de Mitchell Hedges.

* BABY LUV. De cuarzo rosa, ‘ descubierta’ en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). La conservaban según otros monjes desde hacia cientos de años. No hace falta decir que son datos dudosos.

El único que ha tratado con tino y respeto todo lo relativo a esos enigmas no sólo de las calaveras sino otros muchos que forman una lista de cientos en todos los rincones del mundo ha sido el escritor Arthur Charles Clarke que nació en 1917, en Minehead, Somerset, Inglaterra.

El gran interés de Clarke por las posibilidades de la ciencia siempre fue muy evidente. Entre 1946 y 1947 fue presidente de la Sociedad de Interplanetaria Británica, repitiendo de 1950 a 1953. Su primer relato de ciencia ficción publicado profesionalmente fue LOOPHOLE para ASF, en abril de 1946.

Los primeros relatos de Arthur C. Clarke están sólidamente construidos, giran usualmente sobre un único tema científico y terminan, frecuentemente, con una solución sorprendente, sin desdeñar en algunas ocasiones un elaborado toque humorístico.

Arthur C. Clarke escribió el guión de 2001: UNA ODISEA ESPACIAL (1968) junto a Stanley Kubrick. La novelización fue escrita, cuando la película estuvo rodada, por el propio Clarke basándose en el guión.

Clarke, que es visto como el escritor de ciencia-ficción que con más entusiasmo propugna el optimismo ilimitado en el espíritu humano, y la idea de que la potencialidad casi infinita de humanidad, concluye que el género humano está en pañales en comparación a la Inescrutable Sabiduría de arcanas civilizaciones extraterrestres, pensando en civilizaciones que no conocemos o poco.

En los 60 Arthur C. Clarke dedica sus energías creativas a obras ajenas al género, y a la divulgación científica, sobre todo a la exploración submarina, siendo él mismo un entusiasta buceador, una de las razones por las que en 1956 fijó su residencia en Sri Lanka. También como Mitchell-Hedges pensaba en la Atlántida.

Su estilo como divulgador es lúcido y ameno, rivalizando únicamente con otro escritor de ciencia-ficción que destaca igualmente como divulgador científico; Isaac Asimov.

Arthur C. Clarke se hizo muy conocido en todo el mundo cuando intervino como comentarista para la CBS en las misiones de las misiones Apolo 11, 12 y 15. Tras el éxito de 2001: UNA ODISEA ESPACIAL,

En 1980 gana el premio Hugo de novela con FUENTES DE PARAÍSO, donde relata la construcción de un ascensor espacial de 36.000 kilómetros de altura. Se trata del trabajo más notable de la última época de Arthur C. Clarke.

Para muchos lectores, Arthur C. Clarke es la personificación de la Ciencia Ficción. Clarke siempre escribe con lucidez, a veces en un tono frío, frecuentemente con gracia, siendo un agudo evocador que ha producido algunas de las imágenes más memorables en ciencia-ficción. Destaca por su visión liberal, optimista ante los posibles beneficios de la tecnología, y por su desarrollo de la visión stapledoniana de la perspectiva cósmica, en la que el género humano es visto como un niño al que antiguos habitantes de universo, sabios y arcanos, tratan como un padre generoso o simplemente con una displicente indiferencia.

Al final de su carrera como escritor reunió todas sus obras galardonadas o no y convirtió "Las Calaveras de Cristal" en el emblema de su libro "el Mundo misterioso de Arthur Clarke", pero jamás pronunció nada peyorativo, ni excesivamente laudativo de las calaveras. Para él, fue el gran misterio que no se decidió a resolver.

Murió el 18 de febrero de 2008 en Sri Lanka a los 90 años.


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