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Luces en el Cerro Azul

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17/05/2018 21:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Escribo, miro a la pared y las hendiduras de los tablones de madera, son las primeras notas de la mañana

Fuente Literaria/ Relato Corto/ 01.01

 

Siempre he admirado tu belleza, abandone el Castillo del Cerro Azul para escuchar los latidos de tu alma a través de la montaña. Olvidaste tu vida futura y, escapaste a otras manos en un verdadero desconcierto de tu espíritu, ya no escuchas el sonido de tus sentimientos. 

Las esquirlas de la muerte me persiguen y, me he visto precisado regresar de la misma.

Es necesario resistir cuando se tienen hijos y, estos se hacen los sordos cuando les hablas, se creen dioses, pero, parecen un balón de futbol entre la niebla.

He aprendido que eres un espectáculo humano, es tu rutina cuando anocheces escuchando música en el puerto y, observas, los barcos mecerse en el muelle.

 

Escribo, miro a la pared y las hendiduras de los tablones de madera, son las primeras notas de la mañana y, el cristal se encuentra empañado por las gotas del roció. Eres una escrutaría de facciones y, has llenado de esquirlas, mi alma.

Estas solitaria, la mano que empuña la manivela de la puerta de entrada, la despedida. Te fuiste para siempre, resides ahora, al lado de la montaña en una gran serranía

 

Piensa: el acto público de entrar en el colegio electoral, acercarse a la urna con una papeleta en la mano, recibir la mirada inexpresiva del presidente, conducir la mano hacia la ranura, separar los dedos y dejar caer el sobre. Es esto lo que nos está vedado hacer.

Junto a la palabra Dios también se abren los cajones y el olor de la ropa húmeda se expande,

Hay que resistir, hay que fracturar.

 O me desperté de madrugada, no hay manera de saber, sí tu infancia fue feliz. Escucho la armonía de los músicos, es una vida segura, te quedaste aprisionada en el Cerro Azul, el tiempo corre, sin percibirlo.

Deja los halagos, tu hipocresía

 

 Nada sobre una cama caliente y un cuerpo abrazado a su cuerpo, ni la mirada hacia la ventana donde aparece el cuadro de un cielo gris a primera hora de la mañana. Es la Torre Norte.

 Refriega con la esponja el interior de los muslos y despierta como un torpe animal.  Da vueltas al café y al atardecer le cansan los gritos de los niños que le llegan por el patio de luces. No hay oraciones para cada segundo del día, para cada estación, para cada mujer.  Ese hombre educado que te habla, con el que pasea algunas tardes por un camino de tierra.  ¿Le amas? se pregunta. Te pregunto

 

Cuando su boca emite palabras, éstas son precisas, escuetas. Silencio, bajen, por aquí. Las pronuncia con firmeza, como cualquier soldado.

Quazil, ha regresado, sin ti, puras voces y los minotauros y dragones, hicieron el papel de guardianes

Piensa: el acto público de entrar en el colegio electoral, acercarse a la urna con una papeleta en la mano

Una vida que no puede contarse. A punto de desmoronarse. No me enseñó nada. Todo lo que uno aprende debe aprenderlo por sí mismo".


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Autor:
Emiro Vera Suárez (469 noticias)
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Opinión
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