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Los espías

05/04/2018 09:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los espías llegaron a ser objeto de culto e incluso fetiches sexuales, en la década de los 60 cuando éramos jóvenes y estaba por llegar el Mayo del 68, gracias a la novela de Ian Fleming, que nada tiene que ver con Alexander Fleming, salvo en cuestiones de química y bacteriología

El personaje más divulgado en la gran pantalla de entonces era el Agente 007, James Bond, una especie de superhombre y sex-symbol, que dejaba en ridículo a los espías rusos de la guerra fría, presumiendo de superioridad tecnológica y abundancia de medios frente a unos comunistas austeros hasta la pobreza tecnológica.

Una de las grandes mentiras propagandísticas que se usaron en la anterior Guerra Fría, era la de la superioridad científicotécnica de los Aliados frente a los rusos, una falacia que aún a día de hoy tragan muchas personas desinformadas y defienden algunos necios empeñados en su ignorancia.

Rusia ya había montado bombas en cohetes, ya había situado en órbita alrededor de la Tierra el primer satélite artificial, el primer vuelo tripulado por un ser vivo y a la primera mujer astronauta de la historia, cuando los Aliados seguían a remolque de los rusos.

Y era precisamente en este campo (el científico) donde se desarrollaba de forma más intensa el trabajo de los espías y el contraespionaje.

Buena prueba del papel jugado por los espías en la Guerra Fría, son las películas y las series de televisión, entre las cuales destaca Topaz, la película de Alfred Hitchcock, que intenta explicar la crisis de los misiles cubanos, en el punto más álgido de la Guerra Fría, perfectamente plasmado en sus dos finales a la carta, al gusto inglés y al gusto francés.

La caída del muro de Berlín --ya lo hemos dicho en artículos anteriores—llevó al paro a muchos de los espías de entonces, algunos de los cuales se ofertaron a la baja en países del tercer mundo.

Una parte importante de estos agentes se instaló en el triángulo Buenos Aires, Punta del Este y Valparaíso, los agentes del Moshad se anunciaban hasta hace poco en algunas emisoras de radio locales, mientras los de la CIA son conocidos de los viejos militantes de ETA en Uruguay, contratados por los servicios de inteligencia de España.

Cuando hablamos del caso Nisman dimos cuenta de la presencia del Moshad y la CIA en la zona y desde el primer momento hablamos de un asesinato a cargo de los servicio de inteligencia.

Pero es ahora Gran Bretaña la que se empeña en distraer a sus ciudadanos con una nueva historia de espías, una historia de buenos y malos, muy al gusto de las masas alienadas por el futbol y el germen de la TV.

La guerra de los espías es parte de la guerra de propaganda

Pero hasta en eso parecen estar desentrenados los servicios de inteligencia británicos, que en otro tiempo ejecutaron a inocentes ciudadanos irlandeses durante la Guerra del Ulster, cuando se pasó por las armas y a sangre fría a dos desarmados ciudadanos: Rosemary Nelson y a Pat Finucane, abogados de militantes del IRA.

No vamos a ensañarnos con las maldades de los británicos, que bastante desgracia tienen con haberse equivocado al salir de la Unión Europea y ahora no saben cómo reparar la avería ni callar el descontento que les lleva a ser ciudadanos de segunda en el concierto de Europa, por mucho que estiren el cuello y se adornen la cabeza con un Bombín o una Pamela.

El asunto del doble agente Skripal, presenta tantas dudas que carece de seriedad, primero lo envenenan en un restaurante con un gas tóxico altamente venenoso y curiosamente no afecta a nadie más que a los dos rusos.

Una segunda versión horas más tarde sitúa a los rusos “desmayados” en un parque y una tercera versión días después, nos habla de que las trazas más fuertes del agente químico se encontraron en el porche de la casa de los intoxicados.

Y detrás de todo esto está el Kremlin, a lo que responden desde San Petersburgo que ese agente químico no se conoce en Rusia y que en todo caso ya que saben el nombre, que pregunten en la agencia internacional correspondiente, no vaya a ser que sea Británico o hijo de algún aliado.

Como podemos ver la Guerra Fría es un invento del capitalismo, para levantar cortinas de humo sobre sus propios problemas y culpar a los que le hacen la competencia o les cierran los mercados.

Otra cosa es la mano larga de los servicios secretos que se mueve entre tinieblas y merodea las alcantarillas todas las noches.

 

@ordosgonzalo

 

gonzalo     alvarez-lago     garcia-teixeiro


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