Esta próxima madrugada, LeBron James tiene la oportunidad con la que lleva soñando desde que llegó a la liga. Ha jugado un final con los Cavs y otra con los Heat. En ambos casos se fue de vacaciones tras perder el último partido, con la orejas gachas y con la sensaha equición de que mucha gente se alegraba de verle morder el polvo.
LeBron se equivocó al convocar a los medios de comunicación para anunciar su marcha de Cleveland. Eso lo hizo mal y dañó su imagen, pero los que le conocen hablan de una buena persona, de un gran trabajador, de una persona que vive como pocas su profesión.
Cuando jugaba en el instituto se decía de él que era "un hombre entre niños". Muchos años después sigue pareciéndonos lo mismo. Su poderío físico le coloca en otro nivel. Pero precisamente por eso, su calidad se ve de otra manera, no se valora; hace todo tan fácil por ese físico, como si no hubiera nada más detrás. Se le quita el mérito.
LeBron es un gran jugador; uno de los mejores que ha llegado a la liga en las últimas décadas. Cuando se retire dejará tras de sí una estela interminable. Esta noche puede empezar su colección de anillos. No será fácil.
El aficionado tiene dos opciones: disfrutar de lo que ofrece LeBron James sobre una pista o no querer verlo. Los segundos se lo pierden.
Autor: Siemprebasket (834 noticias)
Fuente: siemprebasket.blogspot.com
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