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19-06-2013
Ghamm
Publicada el 08-07-2012 15:28 0 5

La paradoja de Olbers

El doctor Olbers se imaginaba que el Sol nos envía solo la mitad, aproximadamente, de la luz que, teóricamente, debería llegar hasta nosotros

Tal parece que la primera persona que pensó seriamente acerca del por que es oscuro el cielo de noche, en forma seria y científica, fue el doctor alemán Heinrich Olbers, quien vivía en Bremen, y que en el año 1826, decidió buscar una respuesta matemática a esa sencilla pregunta.

La astronomía fue la pasión de toda su vida, y aun en los tiempos en que trabajaba como médico, la mayor parte de las noches claras y despejadas las pasaba mirando el cielo desde un observatorio que edificara sobre su casa. Tales observaciones lo llevaron a descubrir un cometa de 1815, que lleva su nombre, y otros cuerpos celestes. Pero la mejor de sus obras fue indagar sobre una pregunta que tenía, aparentemente, una respuesta muy sencilla.

El doctor Olbers se imaginaba que el Sol nos envía solo la mitad, aproximadamente, de la luz que, teóricamente, debería llegar hasta nosotros. La otra mitad provendría de las estrellas que, en cientos de miles de millones, están esparcidas por el espacio. Y con toda esa cantidad de luz de estrellas, ¿por qué la noche no es tan iluminada como el día?

El número de estrellas colma la capacidad de comprensión de la mente humana, y el espacio es tan inmenso, que en su mayor parte esta vacío.

El doctor Olbers solo conocía una pequeñísima parte del gran universo, y el número de estrellas que conocía era muy elevado. Tomando en cuenta esa cantidad, lo brillante de esos cuerpos y la distancia, y realizando cálculos, logró llegar a una conclusión pasmosa; con toda la luz que emiten las millones de estrellas, el espacio no tendría que ser oscuro en la noche, y nuestra Tierra tendría que estar llena de luz y calor, incluso en la noche, y lo peor de todo es que nos tendríamos que estar asando.

Pero ¿Por qué no pasa eso? ¿Por qué razón es oscuro el cielo de noche, a pesar de eso?

El doctor Olbers llegó a la conclusión que una especie de niebla estelar tendría que estar absorbiendo la mayor cantidad de luz de las estrellas, pero otros científicos no fueron convencidos por este razonamiento encontrándolo insuficiente. Finalmente, y después de mucho debatir, este problema se convirtió en la “paradoja de Olbers”.

Y así pasaron cien años, pero a los 16 años de haber planteado el doctor Olbers este problema, fue encontrada la clave, pero en ese momento nadie pudo advertir la relación entre uno y otro.

En el año 1842, un maestro de matemáticas austriaco llamado Christian Doppler, descubrió un fenómeno que actualmente lleva su nombre: el efecto Doppler. Este efecto se aprecia cuando una persona se coloca a un costado de la línea del ferrocarril, y a medida que se acerca un tren, el pito de la locomotora suena cada vez más agudo, pero después que la máquina pasa, el tono del pito se hace cada vez mas bajo.

En el año 1842, un maestro de matemáticas austriaco llamado Christian Doppler, descubrió un fenómeno que actualmente lleva su nombre: el efecto Dopple

El matemático Doppler encontró la explicación. Cuando el tren se acerca, las ondas de sonido que se emiten hacia el observador, le parecen a este que se juntan mucho, y como el sonido de la onda es más breve, tiene un tono un poco más alto, entonces, la bocina suena con mayor agudeza. Pero, por el contrario, cuando el tren se está alejando, esas ondas de sonido, tiene que recorrer una distancia cada vez mayor, entonces parece que las ondas se alargan, y el tono de esa bocina se escucha mas baja.

Este efecto se aplica también a las ondas de luz. Dichas ondas le parecen al que observa, mas largas cuando son emitidas por un objeto que se esta alejando, y mas cortas cuando la emisión se está acercando a nosotros. Y para los efectos de la luz esto se manifiesta en colores. De esta manera, las ondas que provienen de un objeto que se aleja, tienden a desplazarse hacia el rojo del espectro de colores, fenómeno conocido como “desviación hacia el rojo”. De esta forma, los astrónomos se dieron cuenta que una pequeña coloración rojiza en la luz que nos esta llegando de una estrella, significa que ésta se está alejando del observador.

Entre los estudiosos que pensaron en la paradoja de Olbers, durante el siglo XX, intentando dar con una respuesta, se encontraba Edwin Hubble, del Observatorio de Mount Wilson, California. Durante 1924, Hubble, utilizando elementos bastante mas desarrollados, observó que la luz de cuerpos lejanos, marcaba la “desviación hacia el rojo”, y esto solo tenía una explicación según su pensamiento, y es que las ondas de luz se están alargando, entonces, todas esas estrellas tenían que estar alejándose de nosotros a una enorme velocidad. Pero ¿sería cierto?

Hubble continuó con sus observaciones y las pruebas fueron aumentando en relación a lo cierto de su teoría. Descubrió que cuando más lejos observaba, más roja era la luz que captaba el telescopio. Comprendió que en realidad, las galaxias escapan de nosotros a una velocidad que aumenta en una relación calculable matemáticamente en relación a su distancia.

Hubble concluyó que todo el universo se expande, que todo se aleja de todo, y otros científicos ratificaron la teoría de la expansión, y esto fue el descubrimiento fundamental de la moderna astronomía.

Con esto, se dio, finalmente la respuesta a la pregunta del doctor Olbers.

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