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La delincuencia y el hogar

29/08/2012 15:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De cada cinco delincuentes juveniles cuatro manifestaron que a sus padres no les importaba lo que él hiciera o adonde fuera. Tres de cada cinco muchachos son hijos de padres que abusan del alcohol, y tres de cada cinco provienen de hogares destruidos

Quizás mas que los factores del ambiente que rodean fuera de casa, influyen en el mal comportamiento de los muchachos, el calor y la calidad del ambiente familiar.

A los padres consentidores les importa muy poco lo que haga, diga o piense el hijo, o hija, al que se deja hacer lo que desee. Según ellos, aseguran que igual que las plantas del monte, cuyo crecimiento nadie estorba, el muchacho tiene que criarse sin que nada, o nadie, contraríe sus deseos o instintos.

Los hijos criados de esa manera tienden a ser egoístas, se fingen enfermos, no comen lo que comen los demás y aparentan sufrir mas de lo normal cuando se lastiman. No se demoran en caer en cuenta de que sus gritos predisponen a las personas buenas a dejar que se salgan con la suya, y se apartan de quienes no están dispuestas a consentirlos.

Buscan nuevas emociones tras haber visto satisfechos sus caprichos, y producen en él cierta saciedad que lo convierte en un buscador de mas y mas fuertes sensaciones que halaguen su personalidad.

Al no haber sido disciplinado, los jóvenes se sienten cada vez mas inclinados a exigir, no ya lo que necesita, sino lo que se le antoja.

Los hijos demasiado consentidos entran en el mundo sin conocer la misión que les toca desempeñar. La experiencia que adquieren junto a sus padres los induce a creer de que el mundo está en la obligación de mantenerlos. Educados desde su nacimiento en forma que los hace ajenos a todo sentimiento de responsabilidad, no logran saber asumir una actitud honesta frente a la vida.

En las casas en que uno de los padres, o los dos, beben, los chicos se encuentran expuestos, a menudo, a muchas cosas negativas del ser humano. Crecen faltos de cuidado a causa de los excesos de sus padres, crecen sin atención, y frecuentemente pasan días sin comer y sin muestras de cariño.

Como nunca sintieron el verdadero amor crecen pensando en que el amor se rinde ante la violencia

La vida en aquellos hogares predisponen a los muchachos a la delincuencia, a la destrucción de la propiedad ajena o al ataque de otras personas. Obligados a no hacer ruido cuando uno de los padres duerme, producto del abuso de alcohol, quedan expuestos a los excesos de severidad producto del mal humor de quien bebe, crecen sintiendose humillados, casi reducidos a desaparecer y siempre desconfiados.

Se inclinan a ver en todo hombre a un enemigo peligroso, prometen que llegará el día en el que ellos, ahora desvalidos, podrán abrirse camino, valiéndose de la violencia o la astucia, si fuera necesario.

Como nunca sintieron el verdadero amor crecen pensando en que el amor se rinde ante la violencia.

En los hogares en la que los padres discuten a diario y casi no llevan vida de hogar, uno de ellos puede ser infiel, y puede esto romper en un divorcio.

Estudios especializados han demostrado que una parte de la delincuencia tiene su origen en estos tres tipos de hogares. De cada cinco delincuentes juveniles cuatro manifestaron que a sus padres no les importaba lo que él hiciera o adonde fuera. Tres de cada cinco muchachos son hijos de padres que abusan del alcohol, y tres de cada cinco provienen de hogares destruidos.

Sea como sea, algo parece estar en las manos de cada uno para poder hacer un cambio.


Sobre esta noticia

Autor:
Ghamm (546 noticias)
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Reportaje
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