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De Hitler, March, Salazar y Mussolini, todos los que hicieron posible el alzamiento de Franco del 18 de julio

20/07/2016 05:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Salvo la URSS, Europa no colaboró con la España Republicana, y esta en solitario no pudo aguantar el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil con la consigna de "salvar España". El alzamiento estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero

La República pagó el coste del la Guerra Civil con cargo al ahorro que los españoles habían acumulado en el pasado, y el Gobierno de Burgos lo financió con el ahorro futuro. José Ángel Sánchez Asiain, autor de la obra "La financiación de la guerra civil española" ganadora del Premio Nacional de Historia de España, lo explica antes incluso de comenzar la descripción del sistema financiero de la República española y del ejército de Franco, señalado en la obra como Gobierno de Burgos. A partir de ahí, la obra realiza un análisis pormenorizado de las ayudas financieras que recibió cada uno de los contendientes, el sistema financiero de los dos territorios, etc ...que recoge con nombres, entidades financieros o países que  prestaron dinero al Gobierno republicano o a los sublevados.

Prácticamente nadie, salvo la URSS y de una manera muy débil Francia, comerció con la República española fuera por miedo al comunismo o a sus aliados nazi-fascistas. Y, por otro lado, la única justificación del golpe de Estado que provocó la Guerra Civil fue la consigna de "salvar España" el alzamiento "estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero que impuso altos intereses.Esta ayuda se puede analizar en tres fases: la primera arrancaría el mismo 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la II República; la segunda sería la preparación del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 hasta noviembre de 1936 cuando Franco renuncia a intentar tomar Madrid y, por último, la financiación de los tres años de Guerra Civil.

La conspiración para poner fin a la República comenzó, de hecho, el mismo 14 de abril 1931  cuando un reducido grupo de "personajes significativos" se reunió en casa del conde de Guadalhorce (Rafael Benjumea, miembro del directorio civil de Primo Rivera y presidente de Renfe durante la dictadura de Franco) para derrocar "por todos los medios" a la nueva República. Carlistas y monárquicos comenzaron a perfilar su bloque y los socios exteriores necesarios. Para 1932, los monárquicos ya habían conseguido 20 millones de pesetas para la causa visitando a españoles residentes en Francia. Pero no fue hasta marzo de 1936 cuando se comenzó a concretar la sublevación. Se formalizó en casa del agente de cambio y bolsa y diputado de la CEDA José Delgado, y su objetivo no era otro que organizar un "movimiento militar destinado a preservar al país de la ruina y del desmembramiento". "La operación se hacía en nombre de España, con exclusión de toda otra etiqueta", escribe el autor. En aquella reunión, según apuntó el historiador Jellinek, había asegurado a los generales asistentes que el Vaticano reconocería inmediatamente la sublevación, y apenas podía haber dudas de que así lo harían Alemania, Italia y Portugal.

El banquero y contrabandista Juan March, era el hombre más rico e influyente de la España de 1936 y no tuvo ningún reparo en financiar todo tipo de acciones para socavar la República. Primero alentando la "conspiración", luego facilitando medios materiales para que la rebelión fuera una realidad en 1936, y posteriormente, siendo generoso con su dinero, especialmente en los primeros momentos, a la hora de financiar la compra de todo tipo de material de guerra.

Las cifras de la ayuda de Juan March según historiadores y periodistas ha oscilado entre los mil millones de pesetas a 15 millones de libras esterlinas más la financiación de buena parte de la intervención italiana en Mallorca que la organizaron como una plaza fuerte exclusivamente italiana.

Ademas, March en los primeros días del golpe de Estado puso a disposición del general Mola 600 millones de pesetas de la época a través de una cartera de Valores. Tampoco dudó en financiación el alquiler del avión inglés que llevó a Franco de Canarias a Marruecos y en avalar cuantos créditos fueran necesarios para la causa franquista, no sin reservarse unos intereses sustancioso para él y sus socios.

El banquero, asegura la obra, también se ocupó de dar solución a una cuestión de tanta importancia para un conflicto militar como el suministro y financiación del petróleo que utilizó el llamado 'Gobierno de Burgos'. March ofreció las garantías suficientes a la empresa norteamericana Texaco para financiar los primeros envíos de petróleo a los sublevados, e hizo que dejaran de suministrar petróleo a la República, a pesar de los acuerdos firmados antes. "No está documentado pero parece también claro El dinero de Juan March también sirvió para sufragar las escuálidas arcas de Falange, aprobadas por el propio Jose Antonio Primo Rivera muy a desgana ya que en 1934 dijo que "uno de los primeros actos del Gobierno de la Falange será colgar al multimillonario contrabandista Juan March". Sin embargo, en 1936 el dinero de March ya fluía en las arcas revolucionarias de los falangistas.

Las primeras ayudas, por tanto, al golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936 vendrían de tres fuentes fundamentales: los carlistas navarros, Juan March y Portugal, sin contar con la aún más estimable ayuda de Italia, Alemania y diferentes bancos. “Sin esas tres fuentes de financiación, la sublevación no hubiera triunfado de ninguna manera y se hubiera desmoronado en pocas semanas", agrega Sánchez Sasiain.

"La ayuda del Gobierno de Portugal a la sublevación fue realmente importante y generosa. Aunque esa ayuda fuera, en su volumen y regularidad, muy inferior a la ayuda prestada por italianos y alemanes". No obstante, la ayuda de Portugal, ya en manos del presidente Oliveira Salazar, fue "muy oportuna y notablemente eficaz". Especialmente durante las críticas primeras semanas. España recibió petróleo además de Portugal siendo también March el financiador de esas compras".

Aparte de todo tipo de recursos financieros, créditos por parte de bancos portugueses, Salazar brindó una amplia protección política y diplomática. Se remitian determinadas cantidades económicas según el Banco Espíritu Santo de Lisboa, a 37 representantes diplomáticos españoles.

Portugal se convirtió de hecho en el receptor formal de armas por cuenta de Franco. "De tal manera que Portugal salió de la insignificancia como consumidor de armamento, para ocupar en la lista de clientes de la industria bélica alemana el tercer lugar mundial y el primer europeo", explica. El territorio portugués se convirtió en la retaguardia de apoyo logístico ya que servía de comunicación de la zona en manos de los militares golpistas, que había quedado partida en dos tras el fallido golpe de Estado.

En 1936, Navarra gozaba de un régimen foral que otorgaba a la Diputación Foral el control económico y fiscal de ese territorio. A partir de esa especial situación de su Hacienda Pública, la Diputación Foral de Navarra mantuvo una "importante, generosa y constante ayuda institucional a los sublevados" mediante llamamientos o a los navarros aplaudiendo "su patriotismo al sumarse a la causa del movimiento salvador en defensa de la religión, la paz material y nuestras libertades forales".

Quien aprovechó estas ventajas del régimen foral navarro fue desde el principio mes de julio el general Mola. Dio orden a la Diputación para que le habilitara un crédito por dos millones de pesetas para hacer frente a los gastos originados por "el movimiento emprendido para salvar España", crédito que posteriormente sería liquidado sin ser abonado. La Diputación también llamó a quienes "disfrutaban de una posición económica desahogada" a realizar una contribución a la causa. En suma, todos los impuestos de guerra que creó la Diputación de Navarra sirvieron para recaudar 13.942.813 pesetas que fueron puestos a disposición de la "causa nacional".

Este dinero sirvió para, entre otras cosas, adquirir aviones para la defensa de Pamplona, cancelar el crédito a Mola, poner un coche blindado a disposición de Franco, motocicletas para el general Varela, una pensión de 1.840 pesetas a las hijas de Mola para gastos educativos o el pago de la factura de 4.700 pesetas presentada por el Colegio de Arquitectos vasco-navarro por confección del proyecto del chalet para la viuda del General Mola.

Otra importante fuente de financiación fueron los donativos que hizo un grupo muy selecto de carlistas, bien situados, entre los que pueden citarse Joaquín Baleztena, Miguel María Zozaya y Fernando Contreras. Pero una excepcional fuente de financiación fue, el sistema regular de cuotas que los carlistas tenían establecidos desde 1934, por el que todos los afiliados debían pagar al "Tesoro de la Tradición" una suma, "por lo menos igual a la pagada en imposición directa al Estado".

Familias judías. A pesar de las frases amenazantes y antisemitas lanzadas por Radio Sevilla por Queipo de Llano, las grandes familias judías de Melilla "destinaron cuantiosas sumas de dinero a la causa rebelde". Franco, que estaba gestionando créditos con la banca judía de Tetuán y Tánger, se vio obligado a desautorizar las emisiones de Mola y el 15 de agosto de 1936 dirigió una carta al Consejo Comunal Israelita de Tetuán pidiéndoles que no prestarán atención alguna a las emisiones antisemitas.

Mussolini ayudó a España con gran intensidad por razones de tipo político y económico, ya que el Gobierno italiano tenía que dominar como fuera el Mediterráneo y, en todo caso, impedir su bloqueo mediante un pacto hispano-francés. Tambien coadyuvó la creencia de Mussolini de que su misión en la Historia era luchar contra el comunismo. "En todo caso, también influyó el hecho de que España ofrecía un buen campo de experimentación para el nuevo armamento".

Más allá de la cuantiosa ayuda militar que Italia destinó a España en forma de aviones Savoia y cazas Fiat, tanqetas, armas y jefes militares de lo que, una vez acabada la guerra, representantes italianos y españoles, valoraron que el total del crédito que Italia había puesto a disposición de los golpistas ascendía a 6.926 millones de liras. No obstante, el Gobierno italiano, mucho más generoso que el alemán, propuso fijar en 5.000 millones de liras la deuda total del Gobierno español por suministro de material de guerra de todas clases y diferentes gastos hechos hasta el 31 de diciembre de 1939. El resto quedaba condonado. Este acuerdo fue firmado el 8 de mayo de 1940.

La ayuda de Hitler a Franco

Sin lugar a dudas, el Führer alemán había apostado por el joven General Francisco Franco de quien tanto le había hablado el ex embajador de Alemania en Madrid, Conde Johannes von Welzceck, íntimo como hemos dicho, del Rey en el exilio. Y grandes figuras internacionales. Alfonso XIII, quien, por cierto, desde su “residencia forzosa pero dorada también apoyaba irrestrictamente el alzamiento del "Ejército de África".

Pero por las circunstancias ya dichas no previstas, Franco se encontró al frente de todo su ejercito de África, tras deshacerse de los "dudosos" fueran o no generales, empantanado sin poder pasar el Estrecho de Gibraltar, plaza que le apoyzaba sin restricciones.¿Cómo trasladar su ejército de Africa a España?

Así que los franquistas que fueron a Berlín para pedir ayuda urgente a Hitler, a los que ya los apoyaba ya la Alemania nazi subrepticiamente, para no alarmar a otras potencias europeas, la Abwher, (Servicio Secreto del Ejército alemán, la Gestapo, la Ausland Organisation), dispuestas a seguir ayudando a crear el ambiente de caos, inseguridad y angustia en España que ellos y otros, habían ya generado. Los jefes del Alzamiento iban a implorar ayuda militar y logística; a pedir que Alemania pusiera todo su inmenso poder militar, político y económico sobre el platillo franquista de la frágil balanza. El mero apoyo de armas ligeras, bombas de mano, 5º columna, etc… de que habían gozado. No era suficiente. Franco prefería un  paseo y luego la limpieza.

Es pueril pensar que un general o almirante (aunque fueran nazis) pudieran, por si solo hacer todo para tumbar a la republica española. Pero el Führer, como antes Bismark, tenia en sus manos los resortes del poder ahora nazi y podia poner a andar su poderosa maquinaria.

Los mas interesados en el golpe de estado fueron los alemanes porque pudieron desarrollar sus nuevas armas y de paso colaborar con Francisco Franco

También es infantil creer que la decisión de Hitler de ayudar a Franco, estuvo motivada por el sueño wagneriano de que acababa de despertar, suponiendo que alguna vez despertó desde que escribió "Mein Kampf" ('Mi lucha').

También sería absurdo el relatar todo esto, creyendo que Hitler no sabía quienes eran los visitantes del festival wagneriano y quien se los recomendaba.

Welzceck insistía en los peligros de la gran influencia sobre el gobierno republicano de los comunistas manejados por Stalin, aunque se guardaba de decir que los comunistas solo habían sacado tres diputados para el Parlamento y que cuando el presidente Azaña formó gobierno, no estaba representado en él ningún comunista y el más "extremista" era un catalán de izquierda republicana.

La forma más directa posible y rápida para llegar a Hitler la recibió Franco a Johannes Bernhard, del que se sabía que estaba en condiciones de contactar con facilidad, y sin trámites administrativos, con el propio Hitler.Ese mismo día se reunieron con Franco el anciano líder del partido nazi en la minúscula legación en Tetuán, Adolf Langenheim, y un obeso hombre de negocios prusiano que había perdido su pequeña fortuna en el crash bursátil de 1929, Johannes Bernhardt. Franco no estaba en la Junta de la rebelión como Mola. Con los soldados atrapados en Marruecos, municiones escasas y prácticamente nada de dinero en efectivo, la situación de los rebeldes era desesperada, sobre todo ante la perspectiva de una guerra prolongada. El joven Bernhardt seguramente vio una oportunidad y mostró tal entusiasmo que consiguió entrar en el viaje: Franco y los generales tendrían toda la ayuda posible.

Cuando la petición de ayuda llegó a Hitler, los ministros del Aire, Goering, y de Guerra, Blomberg, le animaron a prestar ayuda e involucrarse en la operación tanto "por simpatía hacia sus planteamientos anticomunistas, como para utilizar el conflicto español como un laboratorio para mejorar las técnicas de los ejércitos alemanes". Goering también recordó a Hitler que, a cambio de los aviones, Alemania podría obtener de España los minerales que tanto necesitaba.

De tal manera que la intervención alemana en la Guerra Civil española, dice el autor, no puede entenderse sin tener en cuenta la política de aprovisionamiento de materias primas, especialmente de minerales aplicados a las necesidades de la guerra. Sobre esta base, los rebeldes firmaron con Hitler el 20 de marzo de 1937 un Protocolo de Amistad. Una parte considerable de la deuda que España contrajo con Alemania fue pagada por compensación, es decir, con exportaciones españolas a Alemania, sobre todo de minerales. Una vez terminada la guerra Alemania fijó la deuda en 372 millones de marcos, incluyendo el coste de la Legión Cóndor, que los alemanes cifraron en 99 millones de marcos. No obstante, la dictadura de Franco y la de Hitler jamás llegaron a un acuerdo para calcular el importe de la deuda aunque sí que encontraron una solución política de entendimiento mutuo para demorar el problema firmado en 1941 que permitía a los alemanes hacer compras en España sin pagar su importe. "Y minerales, aceite y naranjas, entre otras cosas, fueron enviados a Alemania sin generar divisas para la economía española".

Por orden o sugerencia del Conde von Welzceck  (que en otros reportajes que cuentan estos sucesos ni aparece) los elegidos para pedir ayuda urgente a Hitler eran Adolf P. Langheim, agente primero del Kaiser en Tetuán desde 1905 y Johannes mismo que ahora ostentaba el grado de "Ostgrupleiter”, Bernhardt, de Lufthansa, que ayudaba eficazmente al rearme alemán, con la tapadera de ser una compañía legal en la aviación civil internacional.

Ambos eran ahora miembros del partido nazi y agentes en el extranjero, en el Marruecos español, de la  "Ausland Organisation". Les sobraban credenciales pardas.

El 22 de Julio, por la noche, a bordo de un "Junker" de pasajeros, también legal (que seguía las normas todavía vigentes aunque incumplidas miles de veces) del Tratado de Versalles. Hay quien dice y no como chiste “que el avión había sido robado o confiscado a la Lufthansa”, que es algo como decir que los alzados  con Franco tenían que solicitar a la Guardia Civil el permiso de armas legal, debidamente sellado,   para llevar una pistola El aparato llevaba también al Capitán Francisco Arranz, como héroe de la primera campaña de Franco en Marruecos, en una operación de mera limpieza y de recluta.

Por supuesto no fueron llevados directamente donde el Führer que escuchaba todavía los últimos sones de Wagner. Fueron presentados al ministro de asuntos exteriores de Reich, Diekhoff, quien dijo que desde su punto de vista "es absolutamente indispensable que los servicios alemanes de la Administración y del Partido, en el estado actual de cosas, continúen observando la más estricta reserva". La colonia alemana podría verse comprometida, “La idea que se ha expuesto en alguna parte (la petición ya hecha antes) por el coronel español Juan Beighbeder al general Kuhlenthal en el sentido de que Alemania enviara secretamente a través de países extranjeros, de piezas de avión camufladas, es así, irrealizable”.  Debió haber dicho descarada.

El segundo de Hitler, Rudolff Hess, coautor de “Mein Kampf” que estaba presente y hacia algunos gestos de duda respecto a la opinión negativa de varios ministros, aunque en la acta al final de la entrevista iba el conforme de Ministro de Asuntos Exteriores, von Neurath. Lo que hizo Hess fue enviarlos con una nota (muy positiva) al Gauleiter Bohle quien encargó a tres altos jefes de la "Ausland Organisation", el doctor Wolfang Krazeck, Robert Fisher y Burbach, este ultimo viejo jefe de Langheim, como agente alemán encubierto en Madrid, durante la guerra (1914-1918), para que les acompañaran en su visita al Führer...

De ahí en adelante las versiones sobre quien influyó más para que Hitler metiera toda su complicada y poderosa  maquinaria bélica  en esa guerra, son diversas y contradictorias. Pero en gran parte obsoletas. Los biógrafos del Almirante Canaris, especialmente Abshagen y no digamos Andre Brissard, afirman naturalmente que quien movió la voluntad de Hitler de exclusivamente el jefe de la Abwerhr, el cual, leyendo a otros autores, no aparece mencionado ni tan siquiera como testigo del decisivo "sí " de Hitler.

Este último de ellos Andre Brissard (siempre hagiografo de Canaris) llega a decir que tanto el Mariscal von Blomberg, como Hermann Goering, presentes en Bayrenth, eran hostiles a la idea de  vender aviones y armas a Franco, para reseñar después que Canaris hizo un retrato tan halagador de Franco, de su personalidad, su espíritu, disciplina, orden, etc...que salvó la situación en su favor. De haber dicho “con la conformidad de Göring” hubiera resultado más verosimil.¿El Almirante Canaris venciendo en un pulso a Hermann Göring?.Ridículo.

La decisión fue inmediata en la tarde del 26 de julio 1936  (sólo ocho días después del alzamiento) y allí mismo el Führer estampó su firma en el acta. El entusiasmo de Göring corroboró lo esperado.Y fue allí (y no en Nuremberg en l945) donde mencionó lo del “campo de pruebas de España para mi joven Luftwaffe”.Y otras grandezas bélicas. De inmediato sugirió la creación del Sonderstab Wilberg, que se conocerá solo por la "W". El general Wilberg "Der Adler" (El Águila) en la primera guerra mundial, fue el jefe en esa guerra del actual Erhard Milch secretario de estado del aire y es el mäs distinguido sobreviviente de los ases alemanes de la guerra del l4.

Dada la urgencia del caso, el Führer dio ordenes a Göring, para el envío inmediato de 20 trimotores "Junkers" con 6 cazas de escolta y Wilberg llamó a Erhard Milch para que complementara esa orden con el envió de todo el equipaje necesario y sus servicios, para la formación del " Sonderstab W". La operación parecía compleja pero el ejército, la armada y la marina, estaban ya en movimiento así como las organizaciones comerciales e industriales. Lo que sugiere que ya estaban sobre aviso, esperando sólo el visto bueno de Hitler.

Por supuesto cuando el primer "puente aéreo" estratégico que llevó centenares de moros y legionarios a Sevilla, terminó, el sagaz von Suheele, convirtió los "Junkers 52" en bombarderos, lentos pero destructivos con más de 30 cazas de acompañamiento quer sirvieron en gran medida de la destrucción de Guernica, que no disponía de DCA ni defensa antiaérea alguna.

Oberkomando de la Kriegsmarine había contratado a la eficaz compañía naval  “Matthias Urde”, de Hamburgo, para que hiciera todo lo necesario con el máximo secreto y se pusiera a las órdenes del Sonderstab "W". Al día siguiente los emisarios de Franco de vuelta a Tetuán, comunicaron la decisión de Hitler que se hizo efectiva con el transporte masivo de legionarios y tropas moras sin que sufrieran el menor impedimento de eventuales cazas y la DCA republicanos. Llegaron de África a Andalucía, en viaje casi turístico, más de 10.000.

La primera guerra experimental (no declarada) de Hitler… en Euskadi.

Tan solo los “Junkers” sufrieron vomitonas de los pasajeros en tan inesperado viaje. Lo que provocó comentarios y protestas (que hoy serían calificadas de racistas) por parte de las encargadas de la limpieza. Así fue que Hitler entró en una guerra no delarada empezando por probar como se hacía de “A” a “Z” una Blitz-Krieg no masiva, por el momento, porque el ensayo empezaba por los abastecimientos. Todo se inició el 31 de julio l936, cuando el vapor "Usaramo" bajo el mando del Mayor Alexander von Soheele, veterano de la Gran Guerra en África y de la guerra del Chaco en 1935, navegaron de Tetuán a Sevilla para completar la operación que se llamó "Feuerzauber" bautizada por el propio Führer, con el nombre del tema wagneriano "El fuego Mágico".O sea la cosa iba muy en serio, para decidir al Führer a movilizar tambien a Wagner.

Hitler estaba radiante y el 28 de agosto de 1936, autorizó secretamente a los pilotos alemanes a entablar combate ofensivo con aviones rojos. En Septiembre amplió su intervención creando la "Operación Otto" que incluía los primeros 24 nuevos tanques, artillería antiaérea y el famoso cañón 8´8´ que los alemanes probaron en tiro horizontal y resultó una ayuda inesperada para las fuerzas terrestres en el asedio de Madrid, cuya conquista el Führer espera con impaciencia. Los seis boquetes al edificio de la Telefónica, los hicieron otras tantas granadas del 8´8.

Luego las fuerzas vascas en Eibar, los edificios y los habitantes de la ciudad armera, el 25 de abril 1937, supieron demasiado del poder de destrucción y muerte de los cañones 8´8´.

En resumen, los estatutos del Tribunal Internacional de Nuremberg por crímenes de guerra, adoptados en junio de l945, incluían entre los crímenes graves, "la destrucción arbitraria de ciudades o aldeas…o la devastación no justificada ante el tribunal por necesidades militares…”. Sólo que Euskadi no figuraba en sus mapas.

Hitler había muerto por suicidio, con la pistola de bolsillo de Eva Braun, el 29 de abril 1945, en el bunker de Berlín y, en toda España al saberse la infausta nueva, con permiso de Franco y con esquelas en los periódicos oficiales, se celebró una solemne misa “por el alma de Adolfo Hitler, Führer Canciller de la Gran Alemania, caído en Berlín al frente de sus ejércitos anticomunistas en lucha por una Europa mejor”. Con las iglesias abarrotadas, terminó así la historia oficial del Fúhrer alemán para los españoles. Los obispos de Franco bendijeron a golpe de isopo ese final con el perdón de todos sus pecados. La esquela dejaba constancia que Hitler “supo defender hasta la muerte la civilización cristiana y occidental”.

De todo eso es de suponer que el Tribunal Internacional de Nuremberg debió tomar buena nota y aplicarlo a su legislación no escrita en los juicios por crímenes de guerra… defendiendo principios inalienables que estaban (para ellos sobre los derechos humanos, crímenes contra la humanidad, etc…etc)… a juzgar por la impunidad y silencio sobre los crímenes perpetrados por la Legión Cóndor y los nazis en Euskal Herria.

Otras cosa es que los vascos pudiéramos siquiera tragarnos esa historia. Ni la creímos, ni la creemos. El RIP para Hitler y esa Europa. No son para nosotros.


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