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Uno gana o pierde amigos casi de la misma forma en que pierde o gana enemigos

14/01/2013 14:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La amistad es consecuencia de otros actos que indirectamente tienen ecos en su nacimiento, su intensidad o su ocaso

Uno Gana o pierde amigos casi de la misma forma en que pierde o gana enemigos. Como muchos actos de la vid a, que no requieren una planeación estratégica para que la existencia marche de manera más o menos pasable, la amistad, sin embargo, es consecuencia de otros actos que indirectamente tienen ecos en su nacimiento, su intensidad o su ocaso.

El hombre no tiene intenciones claras de andar a la caza de afectos, con excepción de las relaciones amorosas donde su particularidad radica en un interés generalmente carnal. De modo que se anda por las calles, indefenso con sus máscaras cotidianas para presentar en las distintas situaciones que se vayan presentando. De tal suerte que puede resultar una amistad entre personas de pasados y presentes disímiles, de distintos géneros y edades, aunque la amistad humana ocurre entre individuos que no son parientes ni están emparejados, por lo que la función de este comportamiento cooperativo no está tan clara como la de los comportamientos que implican la reproducción o la transmisión genética . Aun así, la única característica que exige es que debe darse dentro de los intereses de la pura relación afectiva (ya más tarde, en el campo de los afectos, estudios recientes afirman que clasificamos a nuestros amigos de la forma en que creemos que ellos nos “clasifican”).

Me cuenta un amigo que se plantaba frente al espejo a ensayar distintas gesticulaciones, movimientos, sonrisas que debía presentar al día siguiente, pues consideraba que los movimientos corporales eran esenciales para du desempeño laboral: su trabajo consistía en convencer a sus clientes de proyectos inmobiliarios. Aquí sí había una ganancia inmediata, remunerada en dinero, que tenía un claro objetivo, al contrario de la amistad, la pura amistad desprovista de interés en que los beneficios pueden llegar acaso de manera indirecta, aunque en lo inmediato no reporte ningún beneficio.

Uno anda indefenso por las calles o el trabajo o la escuela. Aunque para algunos infantes que consideran que la escuela es un centro de convivencia e integración social, les resulta difícil, casi imposible hacerse de amigos, e ir a la escuela se convierte en pesadilla porque no sólo son incapaces de hacerse de amigos sino que se convierten en el centro de burlas de sus compañeros: la obsesión se convierte en enfermedad y el sueño de la gordita con el galán de al lado, que requiere de la intervención del especialista, queda al margen de cauce natural de la vida.

Así, pues, existen algunos hombres dispuestos a la charla con el de al lado, otros, menos solícitos a esa familiar costumbre, se mantienen al margen. Pero con ello no ocurre nada porque ambos están desprovistos del asalto de la simpatía artificial. Lo mismo sucede con nuestros conocidos e incluso familiares. Uno no trata de ser simpático o desagradable como un método para resultar simpático o desagradable sino que “uno es como es”, como vulgarmente se dice.

Tener en nuestra cama a una mujer hermosa sin tocarla porque es nuestra amiga me parece un acto de extremo temple o un despropósito más que la manifestación natural de la amistad

Un amigo me decía, hace poco, que no es lo mismo conocer a una chica a través de un conocido, que en una pista de baile o en la esquina de una calle desconocida. En ese tenor, tampoco al frente de una batalla sangrienta o en medio del desierto, desde luego. Solo cambia el sentido romántico que puede imprimírsele a ese encuentro, o a esa “cita” de la que hablaba Borges.

No son pocas las experiencias en relación del conocido o amigo que deja de hablarte sin que haya de por medio, aparentemente al menos, un motivo para tal actitud. Y, sin embargo, lo hay. No se deja de ser amigo de la noche a la mañana por el simple antojo de no seguir practicando esa saludable costumbre. O tu enemigo deja de serlo porque en sueños te resultaba de lo más simpático. No es un cambio de ropa. Pero los ríos son muchas veces subterráneos para la víctima, y en ellos navegan especies de animales que sí trabajan para desviar la normalidad de su cauce. Esto es una metáfora, claro, para no aplicar a los terceros adjetivos que desvirtúen su naturaleza.

Debo contar mi caso, porque también tengo mi historia. No y sí perdí un amigo porque mi exagerada sinceridad era antinatural a la ligereza de su sensibilidad. Dejamos de hablarnos, con aclaración explícita de su parte de que nuestra relación de cualquier índole había tocado puerto con los barcos destrozados: esto es, ya no éramos amigos, y ahora nos convertíamos para no traicionar las pasiones, en enemigos. Recuerdo que él había hecho proselitismo en mi favor en unas elecciones X, y como se avecinaban nuevas elecciones, se convirtió en mi principal detractor.

Y si la amistad no es de suyo una virtud, pero necesita de las virtudes para darse, entonces al momento de romperse esta especie de alianza quiere decirse que no estaba fundada en la virtud, no era una amistad auténtica. En todo caso, la amistad inclina a la sociabilidad, a los compartimientos. Romper con mi ex amigo implica que no rompimos nada porque no hubo lazos de amistad.

Y así como nunca busqué su amistad, tampoco provoqué conscientemente el distanciamiento. Y quizá por eso los callejones de las alianzas, no sé si sea el término correcto, sean tan poco humanos como imprevisibles: tener en nuestra cama a una mujer hermosa sin tocarla porque es nuestra amiga me parece un acto de extremo temple o un despropósito más que la manifestación natural de la amistad. Todos tenemos necesidades, pero si vivo en armonía entre lo que quiero y lo que tengo, reconozco mis carencias y analizo las posibilidades de cubrirlas, entonces seré capaz de tomar decisiones adecuadas, creo que dijo santo Tomás.

El hombre no tiene intenciones claras de andar a la caza de afectos, con excepción de las relaciones amorosas donde su particularidad radica en un interés generalmente carnal


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Autor:
Leonel Robles (507 noticias)
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