Después de la semanita que llevo: levántate a las 6:15, sube al coche, vete al trabajo, trabaja 7 horas, del trabajo a la guarde a dar la tetita a mi Pequeñín y recoger a mi Bichito, mete a los niños en el coche para ir a casa, meriendas, baja a la calle o vete a una charla sobre Lactancia Materna o al grupo de mamis que Eloísa viene a ensañarnos un montón de cosas o a los títeres, vuelve a casa, baños, cenas, acuéstales y siéntate en el sofá a responder unas cuantas dudas sobre lactancia o colegios o cualquier otra cosa, habla por el whatssap con tus amigas para decirlas que no te has olvidado de ellas, pero que no das más de ti... Son las 23:00 cuando mi oreja toca al fin el cojín del sofá para tumbarme junto a mi marido y ver algún capítulo de alguna serie y que mis ojos se vayan cerrando poco a poco. Nunca llego al final del capítulo.
Ando un pelín cansada de tanto trajín y sí, lo sé, me meto en todos los embolaos, pero no sé decir que no y al final termino organizando las cosas yo. Además estoy con el regalo de las profesoras de mis hijos y, lo que peor llevo, es ir detrás de la gente para que me mande las fotos de sus hijos porque vamos a regalarles un Cuento Girafus de la Profesora súper chulo. Estoy segura que les va a hacer muchísima ilusión, pero lleva mucho trabajo. A ver si termino ya. Parece que voy justa a todos los sitios, no tarde, pero sí justa, pendiente siempre del reloj para no retrasarme.
A mi Ale le tengo frito, está un poco harto, pero él me aguanta y me escucha porque me quiere, aunque a veces se cansa del ritmo frenético de vida que llevo. Estaba muy contento porque este fin de semana no le había organizado nada o casi. Viene una amiga mía muy querida y hemos quedado a comer unas cuantas friki-amigas el domingo. Vamos a disfrutar mucho dándonos mimitos, hablando como cotorras y contándonos todas esas cosas que nos contamos por mail o por teléfono cara a cara.
Así que desde hoy y hasta el domingo nos quedaremos en casa, recogiendo cosas, arreglando alguna minucia, cuadrando números y poniendo cada cosa en su lugar. En mi semanario que hay colgado en la nevera no hay nada hasta el domingo a las 13:30, cosa os puedo asegurar rara, rara, rara. Algún día le haré una foto y os la colgaré, para que veáis cómo suelo tener la agenda. Pero a veces es necesario, porque necesito parar un pelín. Debido a este ajetreo, apenas me da tiempo a comer, excepto alguna guarrería que cojo de la nevera. Algo rápido para ir tirando, porque he tenido la agenda ocupada hasta el milímetro. Y eso lo noto físicamente, ya sólo me quedan 800 gramos que perder para llegar al objetivo que me había marcado. Estoy bastante más delgada que antes de quedarme embarazada de mi Bichito. Me valen cosas que tenía guardadas y que pensaba que jamás volvería a ponerme.
Me teme tanto mi marido, que ayer cuando le pregunté: "¿Mañana por la tarde no tenemos nada?" , me respondió temeroso: "¿No estarás maquinando nada?" . Así que públicamente me comprometo a no organizarle nada hasta el domingo, que pueda quedarse en casa en pijama o en calzoncillos, porque con estos calores, y, como mucho, bajar a la calle para que los niños corran, jueguen y desfoguen un ratito.
Y vosotros, ¿qué tenéis planeado para este fin de semana?
Autor: Construyendouna (348 noticias)
Fuente: suu-construyendounafamilia.blogspot.com
Visitas de esta noticia: 631
Tipo: Reportaje
Esta noticia se publica con licencia: Distribución gratuita