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Las familias firman ya uno de cada tres procedimientos de quiebra en España

05/03/2018 21:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

HÉCTOR M. GARRIDO

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Devolver la deuda suele ser una labor hercúlea. Intentas tapar el vencimiento de una deuda contrayendo otra, cubres esta con otra nueva y así sucesivamente hasta que ves que no hay más puertas que llamar, tu debe está desbordado y los ingresos no te alcanzan para afrontar tus pagos. Y eso, si aún tienes ingresos y no estás desempleado.

El Gobierno aprobó en 2015 una Ley de Segunda Oportunidad para facilitar que las familias pudiesen escapar de esta dramática trampa de deuda. A diferencia de la ley concursal anterior, se contemplaba una posibilidad de quitas y no una simple liquidación de bienes. Es decir, había posibilidad de una extinción de la deuda, como se permitía hacer con las empresas.

Cada vez más personas optan por esta solución pare rehacer su vida. El año pasado 2.237 personas físicas se declararon en quiebra y solicitaron un concurso de acreedores en el juzgado, según los datos ofrecidos ayer por el Consejo General del Poder Judicial. Son un 41, 7% más que los presentados un año antes y, sobre todo, suponen ya el 29, 5% del total de los concursos de acreedores presentados en España, que alcanzaron los 7.594.

"El 90% de los concursos que tramitamos en nuestro despacho son de personas físicas", explica a 20minutos Apolonio Díaz de Mera, abogado de Bufete Rosales. El letrado asegura que las empresas fueron las que más optaron por esta salida durante la crisis pero ahora estas quiebras se producen por insolvencias, digamos, más naturales. "Con las personas físicas ocurre al contrario, cada vez llegan más desde la aprobación de aquella ley".

La norma de 2015 tenía claro en su preámbulo su objetivo: que una persona, dice el texto "tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer". Muchos han optado por este procedimiento. Pero aún son muchos menos que en países vecinos como Reino Unido, Francia o Alemania ? registran de 50.000 a 150.000 anuales? y no digamos de EE UU, donde estos procesos se cuentan cerca del millón cada año.

"Es una cuestión de filosofía y tradición", explica Díaz de Mera. "Los estadounidenses llevan cien años permitiendo la segunda oportunidad y en España la implantamos porque nos obligó una directiva europea. Ni siquiera fue una iniciativa del Gobierno o de las Cortes", Una falta de voluntad parlamentaria que se observa con un simple ejemplo. "El formulario oficial para solicitar el concurso tardó seis meses en aprobarse después de tramitarse la ley, los despachos de abogados tuvimos que improvisarlo sobre la marcha durante este tiempo", recuerda este letrado.

"En Estados Unidos se premia haber fracasado dos veces porque se valora lo aprendido con ello", abunda Diego Comendador, vicepresidente de la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac). Aquí pasa todo lo contrario, coinciden ambos expertos. Por eso cuesta encontrar personas que atestigüen en público haber acudido a un concurso de acreedores para salir de su drama personal. No quieren ser estigmatizados. "Aquí se ve como una lacra, la gente no quiere evidenciar sus dificultades", dice Díaz de Mera.

Las personas que acuden a concurso, según este letrado, son de todo estrato social. Cuanto más alto, más elevada la deuda. Pero el letrado destaca dos perfiles. Uno, avalistas de familiares que ahora no pueden cubrir la deuda. El otro, endeudados con créditos bancarios al consumo, con tarjetas de supermercados o préstamos pequeños de empresas crediticias. "Van sumando pequeñas cantidades hasta que la deuda se les ha hace inasumible", dice.

Desde Aspac lamentan que el concurso sea una solución "bastante desconocida" porque mejora la situación para el endeudado. Quizás no para quien solo tiene una deuda hipotecaria o con las administraciones públicas ?este tipo de deuda es privilegiada y no son objetos de reducción? pero sí con el resto de deuda, para la que se pueden lograr quitas del 50% con mediación concursal si hay acuerdo con más de la mitad de los acreedores.

Los catalanes lideran al resto

Si hay ciudadanos que aprovechan la nueva Ley de Segunda Oportunidad, esos son los catalanes. Hasta 799 se acogieron en 2017 a un concurso de acreedores, mucho más que otros núcleos poblaciones como C. Valenciana, (349), Madrid (279) o Andalucía (246). "Hay más concursos donde hay más actividad económica", dice Díaz de Mera; "pero quizá el catalán está más educado y son más capaces de evidenciar el fracaso sin tanto problema".

Las claves de la declaración de quiebra para los hogares

¿Qué es un concurso de acreedores para personas físicas?

Es un proceso judicial que permita a las familias un desahogo a su situación financiera a través de una reestructuración y una quita de la deuda. En la práctica supone una "suspensión de pagos" o una "declaración de quiebra" que permite a la persona agobiada corregir una situación complicada y tener una "segunda oportunidad", que es el nombre que puso el Ejecutivo ala Ley de 2015 aprobada para para dar aire a quienes sufrieron la crisis económica.

¿Qué le diferencia del anterior proceso de quiebra para las personas?

"Antes de la reforma de la ley, se liquidaban todos los bienes y si no se llegaba a cubrir la deuda, los acreedores seguían siendo tus acreedores", afirma Diego Comendador, vicepresidente de la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac), sobre este antiguo proceso que ponía cuesta arriba al deudor rehacer su vida. A raiz de la Ley de Segunda Oportunidad, en cambio, la persona física puede presentar el concurso, liquidar sus bienes y conseguir una condonación de buena parte de sus deudas.

¿Qué pasos debo seguir para declararme en quiebra?

Primero, intentar llegar a un acuerdo extrajudicial con los acreedores. Para ello se acude al notario. Este buscará un mediador concursal (que puede ser él mismo) para poner de acuerdo un plan de pagos con los acreedores. "Es como un concurso previo, pero sin concurso", dice Comendador. Si los acreedores se niegan, el deudor acude la juzgado para solicitar el concurso de acreedores. Algo que según cuentan en el sector, es lo que suele pasar porque la banca suele negarse a llegar a acuerdos de quita de deuda.

¿Y después?

Se presentar la solicitud en un juzgado de Primera Instancia firmada por un abogado y procurador. Debe incluir un listado del dinero y los bienes que se dispongan, la renta futura que se prevé recibir en el futuro, los acreedores (con la cuantía adeudada a cada uno) y qué gastos se afrontan en el día a día. Si es matrimonio en gananciales, los bienes de la pareja formarán parte de la masa sobre la que se elaborara el concurso. El juez tarda dos semanas en dictar el auto que declara el concurso. Una vez declarado, se paraliza cualquier ejecución de facturas y los embargos, se nombra a un administrador concursal (que puede ser el mediador anterior) y comienza la negociación con los acreedores. Si hay acuerdo, se aprueba el convenio con los plazos y devoluciones. Si no hay acuerdo, se pasa a liquidación y el administrador concursal presenta un plan de venta de activos para devolver la deuda.

¿Cuánta deuda puedo quitarme de encima?

"No existe más límite que el que los acreedores permitan", dice Comendador que cita casos de reducciones de hasta el 80%. Pero incluso si fuera la mitad ya sería beneficioso porque si debes 50.000 euros, el proceso puede lograr reducir tu deuda a 25.000 y que pagues por ejemplo 5.000 anuales durante cinco años (unos 415 cada mes). Eso sí, para poder lanzar el concurso se necesita convencer a más del 50% de la deuda con los acreedores. Si la masa adeudada es de esos 50.000 euros, al menos deben estar de acuerdo los acreedores que representen más del 25.000 euros de ese débito.

¿La hipoteca se incluye en el proceso?

No. Estos procesos dividen la deuda en dos tipos: crédito privilegiado y crédito ordinario (tarjetas, préstamos al consumo y deudas con financieras). El concurso se enfoca en este segundo tipo porque la hipoteca es deuda privilegiada y el banco tiene derechos a cobrar el primero sobre el valor de la casa. "Si la hipoteca es tu única deuda, es mejor que negocies de forma bilateral una dación en pago", dice Comendador.

¿Y las deudas con las administraciones públicas?

Tampoco. Ni las deudas con Hacienda, ni con la Seguridad Social ni las multas admnistrativas pueden ser objeto de quita en este proceso.

"Es algo contradictorio, porque el Estado, como legislador, le está pidiendo a los acreedores privados que perdonen al deudor para que rehaga su vida y en cambio ellos, como acreedor público, no perdona nada", dice Díaz de Mera, que pide al menos una "condonación parcial" para la deuda con als adminsitraciones.

¿Qué acceso tiene el administrador concursal a mi presupuesto?

Todo. El administrador es quien gestionará e intervendrá la cuenta destinada al concurso, el que debe autorizar tus gastos, el que negociará con tus acreedores cómo devolver el dinero y el que te asignará una partida básica para alimentos, educación, ropa y facturas del hogar. Todo lo que no entre dentro de esos gastos básicos, se dedicará a amortizar deuda. Cuando el convenio se apruebe en la Junta de Acreedores, desaparecerá su figura.

¿Cuánto tarda el procedimiento?

Los concursos para las personas físicas deberían acortan los plazos respecto a los que existían en los juzgados mercantiles. "En seis meses podría estar resuelto el problema", explica el vicepresidente de Aspac, que hace depender ese plazo del atasco judicial que exista. El letrado Apolonio Díaz de Mera, de Bufete Rosales, lamenta además que los procesos en los juzgados de Primera Instancia ?los competentes para personas físicas con la nueva ley? "se embarullan y ralentizan" porque, dice este abogado, "ni estan acostumbrados, ni tienen la técnica de los mercantiles ni el personal maneja la cuestion".

¿Qué coste tiene hacerlo?

Es más barato que para las sociedades mercantiles, algo que se marcó como obejtivo la nueva ley. El coste para una persona física incluye el arancel notarial de unos 50 euros en la solicitud de concurso. También el trámite de mediación, que "puede ascender a unos 200 euros", según Comendador. Y por último el coste de la administración concursal, que depende del pasivo del deudor: "Para una persona con un activo de 150.000 euros y un pasivo de 200.000, la retribucion son 1.300 euros", dice el vicepresidente de Aspac. Si la deuda fuese de 50.000 euros, bajaría a 450 euros.


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