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Expectativa por lo de Barbados, un engaño o una utopía

16/07/2019 00:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El celular, un engaño imaginario de una realidad sociopolítica

Aventis

 

 

 

Las operaciones políticas e informativas en este tiempo para América Latina vienen cumpliéndose y, las grandes empresas no quieren seguir rezadas y vienen transformando sus herramientas con gran influencia de captación en el electorado, a fin de solidificar determinadas inclinaciones políticas.

 

El caso más resaltante y actual de este nuevo fenómeno fue el uso de WhatsApp e Instagram en la elección presidencial brasileña de 2018, que culminó con la victoria del derechista Jair Bolsonaro.

 

El signo de esta elección fue la desinformación, por un lado, y el uso del WhatsApp como una notable herramienta para remodelar el comportamiento político y electoral de la sociedad brasileña, por otro.

 

El medio TheConversation  explicó cómo funcionó la estrategia: “Usando WhatsApp, un servicio de mensajería propiedad de Facebook, los partidarios de Bolsonaro entregaron una avalancha de desinformación diaria directamente a los teléfonos de millones de brasileños”.

 

Esto fue argumentado a tal punto que “incluían fotos ilustradas que retrataban a miembros del Partido de los Trabajadores que celebraban con el comunista Fidel Alejandro Castro Ruz después de la Revolución Cubana, clips de audio manipulados para tergiversar las políticas de Haddad y verificaciones falsas que desacreditaban las auténticas noticias”.

 

“La estrategia de desinformación fue efectiva porque WhatsApp es una herramienta de comunicación esencial en Brasil, utilizada por 120 millones de sus 218 millones de ciudadanos. Dado que los mensajes de texto de WhatsApp son reenviados y reenviados por amigos y familiares, la información parece más creíble”, apuntó el medio.

 

Sin embargo, el uso de estas nuevas estrategias no debe verse como hechos aislados. Corresponden al portafolio de acciones politica de nuevo tipo de la mediatizada derecha alternativa, capitaneada por el ex asesor de Donald Trump, Steve Bannon.

 

Un artículo del británico TheGuardian sobre las estrategias de Bannon, recalcó el uso de plataformas de Big Data como Cambridge Analytica para mejorar la penetración de determinadas ofertas electorales, el empleo de la desinformación para abrumar al adversario y la instrumentación de políticas de identidades audaces, acompañadas de un discurso polémico, disruptivo y de impugnación al orden.

 

A escala política, son diversas las lecciones que deben extraerse de estos nuevos fenómenos sociales y el uso político que las fuerzas de extrema derecha le han dado en época reciente.

Los canales de comunicación han abandonado los espacios tradicionales (televisión, radio, prensa, etc.) para abrir paso a nuevas tecnologías que ahora se introducen en el consumo masivo de jóvenes.

 

Siendo así, la estrategia para una comunicación nacional-popular, de orientación crítica y movilizadora, debe hacer un uso creativo de estas herramientas para contrarrestar el vaciamiento político que se propone desde la derecha.

 

El momento álgido del movimiento coincidió con los años 90, a medida que nos aproximábamos al cambio de milenio. Sin embargo, los abusos, las tomaduras de pelo, la ineficacia de la mayor parte de las terapias (que no dejaban de ser placebos) y los cambios que se produjeron a partir de 1989 y la crisis económica de 2007, hicieron que el movimiento entrara en recesión, las ventas de libros de esta temática cayeran en picado y se disolvieran buena parte de las “escuelas” y asociaciones que vendían cursos de este tipo. Muchos de sus integrantes, migraron hacia el transhumanismo.

 

Es una forma extrema de optimismo científico-filosófico. La idea básica es que la evolución de la humanidad todavía no ha terminado y que sigue adelante: el ser humano puede superar su condición mediante las técnicas introducidas por la “cuarta revolución industrial” y las ciencias de vanguardia que la acompañan: nanotecnología, criogenia, inteligencia artificial, ingeniería genética, robótica, etc. La doctrina transhumanista establece que la revolución tecnológica en ciernes, supondrá un salto cualitativo de la humanidad en la escala evolutiva y necesitará, por tanto, una redefinición de conceptos y valores, adaptados a la nueva época: nada de los valores de los que hemos vivido hasta ahora, servirán en los próximos años.

 

Todo, incluida la “vida”, deberá ser reexaminado en la medida en que existe la posibilidad de vida “trans-biológica”. En todos los sectores transhumanistas se piensa que la inmortalidad está al alcance de la mano y que el ser humano del futuro podrá prolongar su vida más allá de los límites biológicos actuales mediante prótesis e implantes (conformando cyborgs: organismos cibernéticos), realizar volcados de su mente en la “nube”, interconexión entre el cerebro y las redes informáticas, máquinas pensantes que superarán al ser humano, gestación in vitro con modificación de genes bajo demanda, etc.

Los acuerdos deben decirse

 

Su distintivo es: “H+”. La ideología estaba en su germen en el entorno que rodeó a Darwin (junto con los Galton y los Huxley) y su primera concreción fueron las concepciones eugenésicas que nacieron en Inglaterra. Aparecieron en Rusia defensores de ideas similares (el movimiento cosmista de Fëdorov, y su derivación, los “constructores de dios”), que influyeron en la cultura rusa del primer novecientos y luego durante el período leninista posterior a la revolución. En Alemania esta misma influencia se nota en el movimiento estético-cinematográfico expresionista (en películas como Metrópolis o Una mujer en la Luna). El padre Teilhard de Chardin extrajo de los cosmistas la idea de la “noósfera” o “esfera del pensamiento” y describió en términos católico el destino de la evolución: alcanzar el Punto Omega en el que la totalidad de la especie humana se identifica con Cristo. Pero fue en los años 90 en los que, después de los relatos ciberpunk, algunos especialistas en “prospectiva” empezaron a definir cómo sería el mundo cuando la “cuarta revolución industrial” logre sus realizaciones. El desarrollo de las “ciencias de vanguardia” permite pensar que hacia el 2030 se habrá conseguido conectar el cerebro humano con las redes informáticas. En el 2050, la Ley de Moore (que establece que desde los años 60 la capacidad de memoria, entonces de los transistores y hoy de los microprocesadores, se duplicada cada dos año), permite pensar que la Inteligencia Artificial habrá creado ordenadores capaces de programarse a sí mismos y tener conciencia de sí (lo que esos medios conocen como “la singularidad”).

 

Lasd tendencias SON LAS SIGUIENTES:

 

 

 Transhumanismo filosófico: Es la tendencia que aspira a generar los valores de la nueva era tecnológica para que respondan a sus logros. Pretende responder a la cuestión de cuál será la postura correcta cuando entre 2030 y 2050 el mundo haya sufrido un cambio radical con la introducción de la robótica, los organismos cibernéticos, la prolongación de la vida, etc. Se concentra en torno a la Asociación Transhumanista Mundial

 

 Transhumanismo extremo: Constituye la forma extrema de optimismo científico tecnológico. Augura que el futuro es de las máquinas, pero que nosotros mismos podemos volcar nuestra mente (y por tanto, toda nuestra personalidad) en la “nube” y subsistir allí a voluntad, generando vivencias y pensamientos gracias a la IA.

 

Transhumanismo científico: sostiene que la evolución de la humanidad está en manos de la ciencia y que la sociedad debe aceptar cualquier nuevo avance científico y adaptarse a ellos. A los científicos transhumanistas no les preocupan las repercusiones de sus investigaciones y logros, o su impacto social, están convencidos de que toda forma de progreso es saludable.

 

Transhumanismo artístico-literario: desde expresiones del manga y del anime japonés, hasta películas de ciencia ficción e, incluso, hasta cierto punto, el movimiento literario cyber-punk, exploran este terreno y, de hecho, muchos de sus temas (robótica, cyborgs, interconexiones cerebro-red, etc.) han sido tratados en muchas ocasiones y desde distintos puntos de vista.

 

En el mundo del entertaintment esta tendencia, sin duda, es la más pujante. Pero, sobre todo, el transhumanismo tiene mayor influencia en las grandes fortunas creadas al calor de Silycon Valley que suelen invertir sus excedentes de capital en proyectos -en ocasiones quiméricos- presentados por científicos transhumanistas (anualmente se invierten 60.000 millones de dólares procedentes de estos medios, para estudiar la posibilidad de prolongar la vida humana). Sin embargo, es precisamente en el mundo de la cultura pop en donde el transhumanismo es objeto de una viva crítica y ha dado lugar a distintas distopías. La componente científica es, desde luego, la que más énfasis pone en sus trabajos y la que está obteniendo éxitos más notables que se plasmarán en la próxima década (especialmente en el terreno de la robótica, la nanotecnología y de la ingeniería genética). En la actualidad, la clase política permanece de espaldas al fenómeno transhumanista, no termina de entenderlo, ni percibe en la posibilidad de que cambie los pilares del parlamentarismo o de la democracia tal como se la entiende hoy.

 

Sería un error pensar que todas estas corrientes están perfectamente definidas y que tienen unos contornos nítidos. Si hemos incluido las tendencias más representativas de cada corriente es para poder plantear que cada rama tiene fronteras comunes con las otras:

El pensamiento de Teilhard de Chardin, por ejemplo, está presente en la ideología de la “new age”, pero también es una de las bases del transhumanismo. - Existen objetivos comunes entre el neoliberalismo que aspira a una desregularización total de la economía y los científicos transhumanistas que quieren libertad de investigación sin cortapisas éticas ni morales. La ideología de la UNESCO se superpone en muchos puntos con la del neoliberalismo: no en vano, nunca ha cuestionado los fundamentos del Fondo Monetario Internacional, uno de los arietes de las de éste.- Algunas sugestiones de la “new age” se encuentran presentes en el transhumanismo y en las bases de la UNESCO: la sensación de que estamos ante una nueva fase de la humanidad, una especie de mutación global y ninguno de los valores tradicionales sobrevivirá.- Los “libertarianos” están cerca del “objetivismo” y éste contiene fronteras comunes con criterios “transhumanistas” (de hecho, en estos medios de los EEUU se repite la frase: “si el dinero es tu meta, el transhumanismo es tu ideología”).

 

Lo de Barbados implica una visión optimista del futuro. Todas estas corrientes nos dicen que la Utopía es posible y que estamos por alcanzarla. Ninguna de ellas cuestiona, en ningún caso la idea del progreso, ni las posibilidades ilimitadas de la ciencia.

 

Estas ideas no son nuevas, sino solamente suponen distintas aplicaciones de ideas ya existentes desde el siglo XVIII. Ninguna de ellas ataca directamente ninguno de los valores establecidos desde la Revolución Francesa: de hecho, lo que hacen es garantizar que serán ellas las que llevarán a la práctica los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. No hay ningún elemento ideológico nuevo. Sino la afirmación de que lo fracasado en las revoluciones liberales, lo que fracasó en las revoluciones marxistas, lo que ha fracasado en la “nueva izquierda” reiteradamente desde mayo del 68, hasta el “movimiento de los indignados”, ellos lo harán triunfar.

 

Lo cierto es que vamos hacia un Estado Fallido y no se aplican los correctivos necesarios para cumplir con ese ideal.

 

En estas tendencias se respira la misma decepción por lo humano que no logra realizar completamente la idea de progreso y de igualdad. El ser humano es algo que debe ser superado (transhumanismo), rectificado (UNESCO), sanado (new age), o simplemente satisfecho en sus necesidades básicas y adormecido (neoliberalismo).

 

Una idea se ha afirmado a partir de la “ideología de las luces” del siglo XVIII: la de que la humanidad sigue un progreso indefinido. La nueva trinidad que comparten estas cuatro corrientes es que el “progresismo” es el Padre, el “evolucionismo” el Hijo y el Espíritu Santo está por llegar (será el transhumanista para unos, la economía mundial globalizada para otros, la “unificación mundial” o la utopía humanista-universalista). Hasta ahora, este progreso ha sido lineal, pero, a partir de ahora, adoptará la forma de una curva asindótica. En cualquier caso, el progreso tiene como inevitable y siempre positivo. Cabría definirlas como distintas formas de “titanismo”

 

Ya esta bueno de tantas mesas de dialogo, debe existir una realidad, denla a conocer, desde su inicio. Es bueno no seguir engañando al pueblo, o simplemente compartan los cambures.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1155 noticias)
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