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Especial 'Star Wars' ? Episodio IV: Una Nueva Esperanza

24/05/2014 02:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Es imposible añadir nada nuevo a todo lo que ya se ha dicho acerca de Star Wars.

Desde su estreno hace ya treinta y seis años, la pequeña película de George Lucas, aquel proyecto extraño en el que nadie creía y que dio a la Fox muchísimos quebraderos de cabeza, ha logrado convertirse no sólo en una de las franquicias más exitosas de la historia del cine, sino también en un icono cultural. Seis películas, cientos de novelas, cómics, videojuegos y un océano de merchandising hicieron de Lucas un hombre rico y poderoso, hasta que en el 2012, Disney compró su empresa por cerca de cuatro mil millones de dólares. Ahora nos encontramos ante un nuevo impulso que dará a la saga aire fresco durante la próxima década y es cuando por fin, tras mucho intentarlo, he decidido hacer un repaso a las dos trilogías estrenadas hasta el momento.

He visto Star Wars desde que tengo uso de razón y se la llamaba La Guerra de las Galaxias, puedo recitar de memoria los diálogos de la trilogía original y yo, junto con el resto de tres generaciones, hemos visto cómo Star Wars crecía en tamaño pero perdía frescura, cambiando no sólo la forma de hacer cine, sino también la de venderlo. Pero como siempre, iremos por partes y empezaremos por el principio.

George Lucas, nacido en Modesto, California, en 1944, pertenece a la misma generación de cineastas que sus amigos Steven Spielberg, Francis Ford Coppola, Brian de Palma y Martin Scorsese. Cada uno en su estilo, estos hombres aportarían ideas, formatos y técnicas que a día de hoy son de uso común. Pero mientras que Coppola o Spielberg se ha embarcado en muchísimas empresas, Lucas sólo necesitó una película para convertirse en leyenda. Sólo una, rodada en 1977, para crear todo un nuevo género y fundar una religión. Durante sus años de estudiante, Lucas se había interesado ya por el cine rodando algunos cortometrajes entre los que destacó su película de fin de carrera THX 1138, una cinta experimental que mostraba muchos de los tópicos de la ciencia ficción de principios de los setenta: historias sombrías, enfoque adulto y por supuesto, la ausencia de efectos especiales.

Pero mientras trabajaba de ayudante para Coppola, George empezó a desarrollar dos historias maestras que le iban a cambiar la vida. Para ello recogió ideas de las novelas de aventuras y seriales de ciencia ficción que había visto en la televisión cuando era niño, y se planteó hacer algo que recuperase el espíritu de diversión y escapismo que tanto le había entusiasmado de pequeño. Uno de esos guiones se acabaría convirtiendo en Indiana Jones, franquicia que ya comenté hace unas semanas aquí, y que guardó en un cajón para centrarse en otra mucho más ambiciosa: The Star Wars.

Hay muchos documentales que exploran el proceso de creación de la saga galáctica por excelencia. Ahora bien, al igual que las entrevistas nunca hay que creérselos del todo, porque son productos pensados para ediciones en DVD de las propias películas, productos que predican a conversos y que buscan hacernos pasar un buen rato, pero no necesariamente decir la verdad. No es cierto que George Lucas tuviese nueve películas en mente, ni tampoco la historia de Anakin Skywalker como padre de nuestro protagonista. Todo esto se ha dicho durante años para crear expectación y temas de debate entre los fans, pero hay muy poca verdad y grandes saltos de fe en lo que a la estructura de la historia se refiere.

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Así que no es cierto que Lucas cogiera el Episodio IV desde el principio pensando que "ya podría hacer las demás si tenía éxito". En realidad, escribió el guión durante dos años en los que inventó un universo tampoco muy extenso, pero sí vistoso y sencillo. Se basó en los trabajos del antropólogo Joseph Campbell para crear la estructura del clásico viaje iniciático que tanto se copiaría años más tarde, y que incluye un chico joven e inocente, un maestro anciano y sabio, un par de compañeros de aventuras, y un villano claramente identificable al que enfrentarse. Escribí más sobre el tema hace unos años aquí, por si os interesa. Con la idea en mente, había que dar forma a los personajes. Luke estuvo a punto de ser un general de sesenta años con barba, aparecen los nombres de Mace Windu y el de una extraña secta que recopilaría la Historia Galáctica, un Han Solo azul y con branquias, y el apellido Starkiller. Tras sucesivos borradores, el guión fue el que todos conocemos, planteando la estructura de Campbell al pie de la letra.

Con todo esto sobre el papel, es normal que ningún estudio se interesara en financiar el proyecto. Pero Fox sí logró un acuerdo, y George Lucas, que sólo había estrenado anteriormente una comedia titulada American Graffiti, pudo ponerse manos a la obra. En realidad, Star Wars no era más que un proyecto menor para el estudio en una época en la que, como bien cuentan los documentales, los grandes jefes se estaban retirando y no había una clara dirección empresarial. No existía el negocio que todos conocemos, ni tampoco merchandising, así que Lucas firmó unos acuerdos muy lucrativos que acabarían haciéndole multimillonario simplemente porque vio que no sólo podía hacer una película sino también venderla aunque fuese un fracaso.

Los castings también están muy bien documentados, con chicas con cortes de pelo y ropas hippies interpretando a la princesa Leia e improvisando los diálogos. Entre los que se quedaron a las puertas están Jodie Foster o Kurt Russell, además de muchos otros, y algunas opciones que jamás llegaron a ir más allá de la mera idea, como la de conseguir a Toshiro Mifune para el papel de Obi Wan Kenobi. Lucas quería completos desconocidos para su película, en la idea de que así no podrían despertar ideas preconcebidas en el público. Esto hizo que Harrison Ford, un desconocido actor cuyo papel más relevante había sido en American Graffiti, fuese rechazado de plano. Es irónico que Ford haya sido rechazado por Lucas en todas sus películas, incluyendo su negativa a hacerle una prueba para Indiana Jones, cuando fue precisamente este actor quien se convirtió en lo más celebrado de su trabajo, pero ese es otro tema. De momento, Ford sólo fue contratado para ayudar a los actores que hacían los castings, pero logró hacerlo tan bien que al final logró el papel de Han Solo. Para Luke y Leia, Lucas sí optó por chicos de los que nadie había oído hablar y lo compensó con una figura más conocida, Sir Alec Guiness.

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El rodaje de Star Wars está lleno de contratiempos y peticiones absurdas, y al final, como muchas otras grandes películas, el éxito pudo venir por casualidad. Los concept arts que se hicieron intentaban dar algo de escala a un mundo que en realidad parecía muy pequeño, pero que se te describía como plagado de alienígenas, naves espaciales y contrabandistas, y crearon una space opera muy vistosa desde el mismo comienzo. Star Wars no es ciencia ficción, es un cuento de hadas que transcurre en el espacio, de modo que lo importante es la diversión y no plantearnos como muchos han hecho por qué todos hablan inglés en una galaxia muy lejana. Pero los estudios no lo verían así, y enviarían regularmente circulares preguntándose por aspectos muy absurdos, como si Chewbacca debía llevar pantalones o no. Mientras tanto, el equipo se trasladó al desierto de Túnez, donde empezaron a rodar las escenas del planeta Tatooine, y aquí empezaron las decepciones. Lluvias torrenciales como las nunca vistas en décadas, problemas técnicos y lo peor: un aspecto muy cutre para lo que Lucas tenía en mente. La cantina de Mos Eisley, el lugar donde Luke conocería a Han Solo, tenía que ser un ambiente coral de razas alienígenas, pero en realidad había unos pocos muñecos que incluían una mantis religiosa de gomaespuma.

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Lucas no es un gran director, y como vemos, se apoya siempre en personas más capaces que él mismo para sacar adelante sus trabajos, haciéndolos pasar incluso por suyos cuando le conviene. Es precisamente la dedicación de muchas personas, la mayoría de las cuales no creía en lo que tenían entre manos, que logran salvar Star Wars de convertirse en una pasta indigesta. Ya sólo empezando por el principio, vemos cómo los seriales influyeron mucho, pero el texto que aparece en pantalla (y donde, por cierto, no aparecía nada de Episodio IV), fue retocado y resumido porque Lucas se iba a seis páginas, consiguiendo así mejorar el producto. Donde Lucas veía imperios galácticos, los demás le dieron simplicidad, y el primer plano de la película es uno de los mejores de toda la historia del cine. Una nave espacial que pasa sobre el espectador, siendo atacada y perseguida por un mastodóntico barco de guerra. Con sólo unos segundos sabemos quiénes son los buenos, quiénes los malos y nos encontramos de lleno en la acción.

El prólogo es todo movimiento con tiroteos y robots que huyen de las balas, y donde conocemos por primera vez a C3PO y R2D2, una especie de matrimonio de ancianos gays que huyen en una cápsula de salvamento portando consigo una valiosa información para la Alianza Rebelde en su lucha contra el Imperio. También es la primera vez que aparece Darth Vader. Su casco negro y armadura del mismo color nos lo identifican como villano, y su respiración asmática hace que en seguida, muchos sepan que no se trata de un robot. Los anquilosados diálogos con la princesa Leia, a quien vemos como una mujer de armas tomar, ya dejan entrever muchas de esas subtramas centradas en el Senado Imperial que Lucas retomaría décadas después, pero se acaban pronto y entonces pasamos al otro gran héroe, Luke Skywalker.

El tramo que conecta a los androides perdidos con Luke es muy interesante, pues presenta a los Jawas, esos chatarreros espaciales tan carismáticos y que dan algo de empaque al escenario. Son ellos quienes venden a 3PO Y R2 a Luke y su tío Owen, y quienes acceden a la grabación de Leia pidiendo ayuda al misterioso Obi Wan Kenobi. Como vemos, la figura del joven anhelante de aventuras, encerrado en un lugar pequeño jamás quedó mejor reflejada en ese plano de la doble puesta de Sol de Tattooine, lo mejor que Lucas grabaría en toda su carrera y que aparece en los primeros minutos de su cinta.

Poco después Luke conoce al anciano Obi Wan, el clásico maestro que deberá dejar la responsabilidad en los hombros de su joven aprendiz, pese a que este se muestra reticente. Obi Wan participó en algo llamado Guerras Clon con el padre de Luke, que falleció asesinado por Darth Vader, quien ayudó al Imperio a perseguir y exterminar una antiquísima orden de caballería conocida como Caballeros Jedi. Lo más interesante de los Jedi es su comprensión (algo hippie, repetimos) de que el universo está formado por campos de energía místicos. Es una explicación sencilla y humanista para crear una religión que no suene absurda ni forzada, una capacidad de "sentir" el mundo a su alrededor. En realidad, lo que al público más le interesa es la presencia de una espada láser que Luke aprende a dominar pero que jamás esgrimirá en toda la película, ni siquiera para evitar la muerte de sus tíos, una imagen también mucho más cruda que el resto de la franquicia, una muestra también de que estaba evolucionando y encontrando su camino.

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Otra muestra es ese brazo cortado (y hueco) en la cantina de Mos Eisley, donde conocemos al mejor piloto de toda la galaxia: el fanfarrón contrabandista Han Solo. Pero llegar a conocerle a día de hoy es mucho más complicado que hace unos años. A finales de los noventa George Lucas revisó sus películas para crear una "Edición especial" en la que mejoraba algunos aspectos técnicos y añadía efectos especiales para, según él, estar a la altura de su visión. En realidad eso es una estupidez. Simplemente quería meter partes nuevas que justificasen el precio de una entrada en cines, y experimentar con los efectos especiales que tanto le gustaban. Todos son innecesarios y hasta molestos, como esa entrada en Mos Eisley donde incluso vemos cómo un animal creado por ordenador tapa toda la pantalla en el momento en que los soldados imperiales detienen a Luke y Obi Wan. Supongo que eso se debe a que en aquel plano había algún pequeño fallo que Lucas quería ocultar, pero el resultado es muchísimo peor y ya hasta cuesta recordar qué había antes. Otro de los pésimos cambios tiene que ver con el propio Solo, a quien se nos ha presentado como un fanfarrón y un tipo violento al margen de la ley. Aquí tiene un encuentro con un cazarrecompensas, y Han Solo le dispara bajo la mesa y sale haciendo un chiste, lo que da a entender no sólo que es un canalla, sino que en aquel sitio es algo normal. Pero claro, Lucas pensó que un personaje de una película infantil no podía disparar en primer lugar, y hasta llegó a verle como un asesino sin escrúpulos, olvidando que para el espectador en realidad no hay ningún conflicto moral en ver a un sapo contrabandista armado con una pistola de rayos láser saltar por los aires. Por eso decidió que Greedo disparase antes y modificar la posición de Han Solo en el fotograma para que éste se apartara y disparase después. Este cambio, que demuestra que en ocasiones los responsables de las películas son los menos adecuados para valorar su propio trabajo, ha traído cola desde entonces llegando a convertirse en un chiste recurrente. Hace un mes, Harrison Ford se encontraba respondiendo unas preguntas a través de Internet y un fan le preguntó quién disparó primero, si Han o Greedo, a lo que él respondió:

- No lo sé y no me importa.

La cantina fue una de esas escenas donde pudimos ver cómo el montaje solucionaba los enormes fallos del metraje original, y donde de nuevo entran personas que lo hicieron lo mejor posible con el material del que disponían. Lucas no era capaz de transmitir bien a los actores lo que debían hacer. Según palabras de Ford, su estilo es escribir y esperar que los actores sean capaces de transmitir lo que dice el guión, pero eso en ocasiones no es posible. Prefería centrarse en aspectos técnicos más que humanos. En ese sentido, es comprensible los "choques" con gente como Harrison, un actor más cómodo con historias sencillas que se preocupan por los personajes. Pero a la vez, Star Wars conseguía un apartado técnico sin precedentes gracias a la creación de la empresa de efectos especiales ILM, que desarrolló cámaras y los primeros computadores. También, se crearon efectos y escenarios completos, como ese gigantesco Halcón Milenario a tamaño real donde en 1997 Lucas recuperó una escena eliminada más en la que Han Solo se enfrentaba a Jabba el Hutt. Jabba aparecería más tarde en El Retorno del Jedi como una babosa gigante, pero aquí lo interpretó un simple hombre que tuvo que ser sustituido por el personaje digital en la Edición Especial. Más problemas con el montaje hicieron necesario mover a Han Solo dando un aspecto algo ridículo a una escena que intentaba demostrar que a él, a chulo no le ganaba a nadie.

Cuando llegan a la Estrella de la Muerte, es evidente la inspiración que Lucas tuvo en La Fortaleza Escondida de Kurosawa, sobre todo el papel de la princesa a la que proteger. Lo que pasa es que aquí la princesa tiene muy mal carácter, lo que nos da algunos de los mejores diálogos y que nos hacen olvidar que la banda sonora que escuchamos será descartada meses después por John Williams. Así, la conocida Marcha Imperial es muy diferente en este Episodio IV, otra de las muestras de cómo fue evolucionando sobre la marcha. Durante su estancia en la gran base imperial, Obi Wan encuentra la muerte enfrentándose a Darth Vader una vez más. El viejo caballero Jedi se sacrifica, desapareciendo en el momento en que la espada de Vader lo atraviesa. Una vez ha perdido al maestro, como toda historia de este tipo, Luke debe seguir adelante y cumplir con la misión que le ha sido encomendada. Para ello se reúnen con la flota rebelde, donde trazan un plan que utiliza el único punto débil de la Estrella de la Muerte: Un conducto de pocos metros de ancho que lleva directamente al reactor principal, que haría explotar la estación entera. Este gran fallo de diseño (y de guión, vamos a ser sinceros) le viene genial a la batalla aérea que se desarrolla en la impresionante trinchera de la Estrella de la Muerte, un gran avance técnico que sigue con el mismo aspecto que el día que se rodó, y donde los rebeldes van cayendo como moscas. Es entonces cuando Vader toma los mandos de un caza para acabar personalmente con los atacantes y cuando tiene lugar el mejor giro de la cinta: el regreso de Han Solo en el último minuto, arrogante, bocazas y chulesco:

- ¡Ya estás solo, niño, acaba y vámonos a casa!

La explosión acaba con una gran cantidad de mandos imperiales, pero no con Vader, quien muy inteligentemente sale vivo, reservado para una secuela que no tardaría en llegar. El resto de la cinta es muy sencillo, con una celebración y un cierre optimista en el que en realidad ninguno creía.

No fue fácil vender Star Wars a los cines. Se hicieron libros publicitarios que explicaban la historia, pero a los dueños de las salas les pareció tan rara que decidieron no proyectarla. Sólo la insistencia del estudio y una cláusula en el contrato de otra película hicieron posible su estreno. En aquel verano se iba a estrenar la adaptación de una novela muy de moda en esa época, así que la Fox metió a Star Wars en el pack consiguiendo de esta forma llegar a más gente. El estreno en Mayo de 1977 fue lo que ninguno esperaba: un bombazo de proporciones bíblicas que dejó a Lucas incapaz de acudir al estreno debido a las calles cortadas y la marea de gente que quería ver Star Wars. Quizá el público quería ver algo entretenido y optimista, quizá les sorprendieron las historias espaciales o los revolucionarios efectos especiales. Tal vez George Lucas tuvo suerte y su película se estrenó en el momento justo y en cualquier otra época, hubiese sido un sonado fracaso. Lo cierto es que una de las más grandes preocupaciones de la Fox se convirtió en su mayor éxito, y lanzó al estrellato a sus jóvenes actores, algunos con más suerte que otros. En cuanto al propio Lucas, había sufrido muchísimo para llevar su obra a la pantalla, llegando incluso a ser hospitalizado por agotamiento e hipertensión, pero había conseguido su objetivo. Además, con los contratos del merchandising se aseguraba un buen porcentaje, pero eso no quiere decir que estuviera del todo seguro de su éxito. Semanas antes del estreno, cuando Spielberg estaba a punto de sacar Encuentros en la Tercera Fase, ambos dieron a su amigo un porcentaje de los beneficios en taquilla. Desde entonces, Steven Spielberg sigue ingresando en su cuenta bancaria varios millones de dólares cada año gracias a los dividendos de esta primera entrega de la saga galáctica, a quien le quedaba aún mucho por explorar y que podía o ser algo increíble, o acabar nada más empezar.


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Autor:
Cinefagos (1265 noticias)
Fuente:
cinefagos.wordpress.com
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Reportaje
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