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Ensayos nucleares, ¿está el hombre jugando a ser Dios?

30/12/2016 06:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para saber más sobre destrucción masiva del enemigo por medio del átomo, se generan terremotos bajo tierra, tsunamis en el mar y se crean peligros de contaminación mediambiental en el cielo. Y ahora Trump y Putin quieren llegar más lejos

El término japonés ‘tsunami’ se ha hecho ampliamente popular en los últimos años, convirtiéndose en el modo habitual con el que la mayoría de personas y medios de comunicación se refieren a lo que toda la vida habíamos conocido como ‘maremoto’.

Un tsunami (o maremoto, indistintamente) es la consecuencia de un terremoto que se origina en el fondo del mar. El movimiento de la tierra produce un desplazamiento del lecho marino y del agua que tiene encima. De esta manera, el agua del océano, al tratar de recuperar su estado habitual, genera olas de grandes dimensiones que se desplazan a gran velocidad.

Famosos son los destrozos y desgracias que han ocasionado estas violentas agitaciones de las aguas del mar y de reciente recuerdo son las consecuencias de las acontecidas tras el terremoto de Japón de 2011, Chile en 2010 o en el Océano Indico en 2004. Antes se llamaban maremotos. Desde 2011 se conocen como tsunamis.

Pero así como tenemos presente estos desastres durante la última década, podemos encontrar que hace setenta años el ejército de Estados Unidos junto al de Nueva Zelanda estuvo experimentando una mortífera y devastadora ‘bomba tsunami’ con la que destruir por completo ciudades y objetivos militares costeros.

De sobras es conocido el interés de los estadounidenses por participar en la Segunda Guerra Mundial y mientras esperaban la oportunidad de intervenir (que se les presentó a través del ataque japonés a Pearl Harbor) estuvo experimentando con diferentes métodos de destrucción masiva.

Por una parte lado habían puesto en marcha el ambicioso Proyecto Manhattan en el que Estados Unidos y Candá trabajaban en la creación de la primera bomba nuclear, de donde salieron en realidad las dos bombas atómicas que fueron lanzadas sobre Nagasaki e Hiroshima, aun que la idea original era emplearlas contra, la Alemania nazi. Pero por además otro importante equipo de investigadores estudiaba un método devastador con el que crear el mayor desastre posible a través de bombas instaladas en el fondo del mar y que produjeran gigantescas olas capaces de destruir cualquier objetivo.

La idea surgió tras observar un oficial de la marina de EEUU como se utilizaban explosiones controladas para limpiar los arrecifes de coral en el Océano Pacífico, las cuales creaban grandes olas muy similares a las que se ocasionan tras un maremoto.

El lugar geográfico escogido donde experimentar fue la península de Whangaparaoa (en Nueva Zelanda) y alrededor del archipiélago de Nueva Caledonia (al sudoeste del océano Pacífico. Durante 1944 y los primeros meses de 1945 hasta 3.700 explosiones marinas se realizaron en aquellos lugares, consiguiéndose olas destructivas que alcanzaron hasta los doce metros de altura.

Tras declarar la guerra a Japón la ‘bomba tsunami’ era el método escogido, algo que el propio gobierno británico (que ejercían el control sobre Nueva Zelanda) apoyaba y ofrecía ayuda en su investigación a través de ceder el espacio marítimo para las pruebas.

Todos los ensayos se realizaron a pequeña escala, ya que eran conscientes del potencial destructivo del agua en forma de ola gigante e incontrolada.

Se llegó a la conclusión que con una batería de unas diez potentes cargas, convenientemente repartidas por el fondo del mar, y conteniendo cerca de dos mil toneladas de explosivos, colocadas a una distancia de ocho kilómetros de la costa, podría causar una ola gigante capaz de destruir cualquier objetivo militar y una ciudad de tamaño mediano al completo.

Era perfecta y totalmente viable para atacar los intereses japoneses, pero la finalización de la potente bomba nuclear que se estaba desarrollando en el Laboratorio Nacional Los Álamos (en Nuevo México) hizo que se dejase a un lado el Proyecto Seal (como se bautizó a la línea de investigación de la entonces bomba tsunami) y decidieron finalmente por lanzar las bombas atómicas terrestres, tal y como sucedió el 6 y 9 de agosto de 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki.

Los documentos referentes al Proyecto Seal y la bomba tsunami fueron desclasificados en el año 1999, pasando prácticamente desapercibidos hasta que el cineasta y escritor neozelandés Ray Waru los encontró en fecha relativamente reciente, examinando unos archivos militares donde buscaba información para documentarse en relación con un futuro proyecto cinematográfico.

Las pruebas nucleares bajo tierra provocan terremotos y son devastadoras de haber filtraciones

  • Corea del Norte ha llevado a cabo este martes la tercera y más potente prueba nuclear subterránea de su historia en Punggye-Ri.
  • Las bombas que se explotaron a altas alturas (entre 40 y 540 kilómetros de altura) destruyeron varios satélites que estaban en órbita en aquel momento.

A pesar de las advertencias de la comunidad internacional, Corea del Norte ha llevado a cabo recientemente la tercera y más potente prueba nuclear subterránea de su historia en Punggye-Ri. Este ensayo se ha realizado bajo tierra, uno de los cuatro tipos que existen en la realización de ensayos nucleares.

Este tipo de prueba puede provocar terremotos dependiendo de la potencia del artefacto nuclear. En el caso del de Corea del Norte, el test provocó un terremoto de 4, 9 a 5, 1 en la zona. Estas explosiones son detonadas a diferentes niveles de profundidad (Corea del Norte lo hizo a 1 kilómetro). Durante la Guerra Fría este tipo de pruebas constituyeron alrededor del 75% de todas las realizadas.

Si Einstein volviera a nacer desearía volver de nuevo a su tumba

El mayor riesgo que producen es que se escapen hacia la superficie desechos radiactivos. Los ensayos subterráneos están prohibidos desde 1996 por el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT), que no está firmado por el país norcoreano.

Algunas pruebas nucleares en la atmosfera conllevan el peligro de contaminación medioambiental radioactiva.

Se trata de un ensayo que tiene lugar en la atmósfera. El mayor peligro que encierran estas pruebas es la precipitación o la contaminación medioambiental radioactiva. De las más de 2.000 bombas nucleares que se han ensayado desde 1945, alrededor de 500 explosiones se han hecho en la atmósfera.

El mayor desastre producido por este tipo de explosiones ocurrió en Estados Unidos en 1954, con la llamada bomba termonuclear de hidrógeno Castle Bravo. Un segundo después de la detonación se formó una bola de fuego de casi 7 Km de altura visible desde 450 Km de distancia. La explosión fue 2, 5 veces mayor de lo que se esperaba y tuvo la consecuencia de producir una contaminación radioactiva que superó ampliamente las previsiones que habían calculado los altos mandos militares del Pentágono en aquella época. Acabó provocando una auténtica catástrofe medioambiental, cuyas consecuencias se vieron agravadas además por los fuertes vientos que azotaban la zona en esos días.

Los ensayos atmosféricos fueron prohibidos en 1963, aunque el último se realizó en China en 1980.

Las bombas que se explotaron a grandes altitudes (entre 40 y 540 kilómetros de altura) se han utilizado más bien poco en la historia de las pruebas nucleares. Alrededor de 20 ensayos con este tipo de detonaciones se llevaron a cabo en Estados Unidos y la Unión Soviética entre 1958 y 1962.

El objetivo de estas explosiones era determinar la viabilidad de armas nucleares como defensa anti-misiles. Estados Unidos realizó un test nuclear de este tipo en 1962 llamado Starfish Prime que destruyó varios satélites que estaban en órbita en aquel momento. En 1967 fueron prohibidos por el Tratado de Prohibición Parcial y por el Tratado del Espacio Exterior.

Los ensayos bajo el agua producen pequeños tsunamis y vapor radioactivo.

Fueron pruebas submarinas que se realizaron para comprobar el impacto que ejercían sobre submarinos. Estos ensayos pueden provocar pequeños tsunamis. Se han llevado a cabo relativamente pocos experimentos de este tipo. También causaron daños y contaminaron a buques próximos a la explosión, tanto en sus estructuras como en las personas.

En la actualidad los planes más bien locos de los grandes estados igualan o superan los de antaño. Así, por ejemplo, Donald Trump, el presidente electo de Estados Unidos, se muestra a favor de «fortalecer y expandir» la capacidad nuclear del país hasta que el mundo «entre en razón» con las armas atómicas. Así lo expresó en un mensaje mediante su cuenta de Twitter. Los periodistas internacionales al menos muchos de ellos, han quedado atónitos en cuanto a los términos “fortalecer” y “expandir” ya que Estados Unidos atesora ojivas nucleares como para borrar el mundo en cuanto quiera. ¿Qué quiere ahora el bimillonario?

El comentario aislado de Trump se conoce poco después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, hiciera un llamamiento en Moscú para reforzar el potencial nuclear del país, según dijo en una reunión con la plana mayor del Ministerio de Defensa de Rusia.

Putin recalcó que el fortalecimiento del potencial de las fuerzas estratégicas rusas debe llevarse a cabo, ante todo, «mediante la incorporación de sistemas de cohetes capaces de superar de manera garantizada los actuales sistemas de defensa antimisiles y aquellos que se encuentran en desarrollo».

El presidente ruso señaló también que las fuerzas estratégicas convencionales deben ser elevadas a un «nuevo nivel cualitativo, que permita neutralizar cualquier amenaza militar contra Rusia». Trump se encuentra en Florida disfrutando de las fiestas navideñas y realizando reuniones con vistas a la formación de su gobierno, que ha completado ya en gran medida.

En el programa que figura en la web del Equipo de Transición Presidencial se afirma, entre otras cosas, que Trump reconoce la amenaza que a largo plazo representan «las ideologías radicales que dirigen e inspiran el terrorismo».

«Una Administración Trump también reconoce las amenazas catastróficas planteadas por las armas nucleares y los ataques cibernéticos», agrega el programa. Trump, añade, se asegurará de que la potencia nuclear norteamericano «se modernizará para garantizar que siga siendo un elemento disuasorio efectivo».

Después de conocer por las lineas anteriores las consecuencias de los ensayos nucleares en tierra a gran altura y bajo el mar hay que estar bastante loco, lo cual es aplicable no solo a Trump sino tambien a Putin para pensar y extender el poder nuclear en otras direcciones.


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