Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Eonhadico escriba una noticia?

Enanas blancas y marrones, entornos poco habitables

30/05/2013 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageLas estrellas generalmente queman hidrógeno, gracias a ello, los mundos cercanos disfrutan de luz y calor, pero son muchos los investigadores que piensan que las enanas blancas o los fallidos soles conocidos como enanas marrones podrían permitir la existencia de mundos potencialmente habitables en sus órbitas.

Las enanas blancas son los cadáveres que estrellas normales que se han quemado todo el hidrógeno. Aún así, pueden seguir manteniendo la suficiente temperatura como para calentar los mundos cercanos durante miles de millones de años. Estos planetas podrían incluir entre sus miembros mundos rocosos que sobrevivieron a la muerte estelas, incluso podrían surgir nuevos planetas gracias al material presente en el entorno cercano a estos restos solares.

Mientras tanto, las enanas marrones son cuerpos gaseosos con tamaños mucho mayores al de nuestro Júpiter pero menos pesados que las estrellas más ligeras. Esta baja masa implica que la presión interna sea insuficiente para permitir la fusión de los átomos de hidrogeno. Sin embargo, la energía gravitacional de sus contracciones se convierte en calor, lo que significa que pueden llegar a calentar sus entornos. El WISE de la NASA y otros telescopios han descubierto recientemente cientos de enanas marrones, aumentando la posibilidad de detección de exoplanetas orbitan ellos, y junto a algunas de ellas se han encontrado incluso discos protoplanetarios.

Las enanas blancas y enanas marrones son lo suficientemente brillante como para permitir la presencia de una zona habitable en su entorno cercano, esta imagen ha llevado a muchos a pensar que podrían existir mundos en los que la vida podría prosperar gracias a la presencia de agua líquida.

‘Estos planetas podrían ser como la Tierra, pero están relativamente sin estudiar’, comento Rory Barnes, científico planetario y astrobiólogo de la Universidad de Washington en Seattle y autor principal del estudio.

Un beneficio adicional de buscar exoplanetas alrededor de estas enanas es que podrían ser más fáciles de detectar que aquellos que se encuentran alrededor de estrellas normales. Estas enanas estelares son relativamente pequeñas y débiles, de esta forma, cualquier mundo que pase frente a ellas atenuara de manera significativa el brillo que emiten.

Sin embargo, a diferencia de estrellas normales, las enanas blancas y enanas marrones se enfrían aún más a medida que envejecen, así que sus zonas habitables se desplazaran hacia orbitas más cercanas. Barnes y su colega René Heller, del Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam en Alemania, tenían curiosidad sobre si este hecho complicada la habitabilidad de sus planetas.

El peligro más obvio de una zona habitable cambiante es que un mundo habitable podría quedar congelado tras solo unos pocos millones de años. Aunque existen otros peligros subyacentes, tanto el entorno de las enanas blancas como las orbitas de las enanas marrones están bañadas por una radiación lo suficientemente intensa como para esterilizar la superficie de cualquier mundo.

Los rayos ultravioletas destruyen los enlaces del agua, liberando al espacio el hidrogeno y el oxigeno, impidiendo así la aparición de la vida tal y como la conocemos. Estos exoplanetas se parecerían a Venus, con ambientes secos dominados por el dióxido de carbono. "Las jóvenes estrellas enanas blancas bañan los planetas cercanos con radiación ultravioleta extrema, la situación es menos clara en las enanas marrones" señala el estudio de Barnes y Heller.

Además, dado que las enanas blancas y enanas marrones son tan débiles, sus zonas habitables deben estar muy cerca de ellas, aproximadamente la trigésima parte de la distancia que separa al Sol de Mercurio. A tan corta distancia, la fuerza gravitacional de estos pequeños astros flexiona los planetas generándose así una gran cantidad de calor interno. El exceso de calor puede causar planetas pierdan toda su agua, convirtiéndose en lo que Barnes llama un ‘Venus de marea.’

Uno de los problemas que aquellos mundos ricos en agua que se encuentren en medio del proceso de perder todo su hidrogeno podrían desarrollar atmósferas ricas en oxígeno, confundiendo así a los astrónomos que lo podrían ver como un indicio claro de la presencia de vida. Generalmente, el oxigeno no permanece mucho tiempo en el ambiente y necesita ser repuesto gracias a la presencia de vida, una atmosfera rica en oxigeno podría sugerir la presencia de organismos similares a nuestras plantas que regenerarían este gas.

Las enanas blancas deberían ser capaces de generar un mayor calentamiento de mareas que el inducido por las enanas marrones ya que las enanas blancas son mucho más masivas. Las enanas blancas pueden llegar a tener el diámetro de la Tierra pero encerrar en ellas la masa de todo un Sol.

De esta forma, debido a que el planeta tiene que estar demasiado cerca de la enana blanca para recibir su luz y que esta distancia provocaría un excesivo calentamiento por mareas, el estudio de Barnes y Heller señala que estos mundos jamás podrían ser verdaderamente habitables. Sus rayos ultravioletas despojarían a estos mundos de su agua y a medida que la estrella envejece, la zona habitable se desplazaría hacia el interior, acercando aun más al planeta a las intensas fuerzas gravitatorias de la enana blanca, provocando un calentamiento de marea que desecaría por completo cualquier mundo.

imageEl equipo estudio los candidatos a exoplanetas que se encuentran en torno a la estrella KOI 55 (un sol que pronto morirá y se convertirá en una enana blanca) para ver qué tipo de mundos podrían encontrar en las orbitas de una enana blanca. Esta estrella, que tiene aproximadamente la mitad de la masa del Sol, se encuentra a unos 3.850 años luz de distancia, y sus mundos, KOI 55.01 y KOI 55.02, descubiertos gracias al Kepler, tienen cada uno de ellos aproximadamente dos quintos y dos tercios de la masa de la Tierra, respectivamente. Si estos candidatos existen, estos exoplanetas más o menos del tamaño de la Tierra se encontrarían en el interior de la zona habitable de KOI 55 cuando esta se convierta en una enana blanca. Sin embargo, actualmente, estos mundos están siendo abrasados por el calor de su estrella, lo que, probablemente, habrá provocado que toda su agua se evaporase, si es que existía, y por tanto es poco probable que se conviertan en mundos habitables dentro de millones de años.

Pero los planetas que orbitan enanas marrones también corren el riesgo de no alcanzar las condiciones de habitabilidad, aunque podrían tener mejores posibilidades que los mundos alrededor de estrellas enanas blancas. El catastrófico calentamiento por marea sigue siendo un problema, debido a que el calor emitido por estas estrellas y su brillo es muy tenue, los planetas, más bien grandes satélites, deberían orbitar relativamente cerca para recibir la luz suficiente para ser habitables, una distancia que podría provocar la ruptura de estos mundos por las fuerzas de marea,

Aunque Barnes señalo que las posibilidades de la existencia de vida en torno a las enanas blancas y enanas marrones pueden parecer escasas, no son cero. ’No estoy defendiendo que todos los planetas alrededor de enanas marrones y enanas blancas son inhabitables’, dijo Barnes. ’Sólo que tienen más obstáculos que esquivar.’

Por ejemplo, un planeta podría derivar hacia la zona habitable de una enana blanca desde una órbita más distante mucho tiempo después de la muerte de la estrella original. Aún tendría que lidiar con el calentamiento por marea, pero habría evitado la radiación que probablemente habría esterilizado la superficie.

‘La gran pregunta en mi mente es con respecto a la pérdida de agua’, agregó Barnes.’No tenemos un buen control sobre el proceso, y no sabemos la cantidad de agua que estos planetas podrían tener para empezar. Por lo tanto estimar el tiempo que se tarda en perder toda el agua, y por lo tanto ser inhabitable, es difícil cuantificar en la actualidad. Podría ser que algunos de estos planetas conserven suficiente agua, y cuando alcancen la zona habitable, todavía podrían albergar vida’.

Barnes y Heller detallan sus hallazgos en la edición de marzo de la revista Astrobiology.

.nrelate_related .nr_sponsored{ left:0px !important; }

Sobre esta noticia

Autor:
Eonhadico (607 noticias)
Fuente:
espacioprofundo.es
Visitas:
1625
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.