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El Remake del PCCH

29/11/2012 17:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todo se afinó en los meses previos y los resultados están a la vista

Era impensable en la antesala del XVIII Congreso del PCCH una inercia o un cruzarse de brazos por parte de la máxima casta de dirigentes que rigen actualmente en China, ante la arremetida de quienes son acérrimos detractores de las reformas de apertura al capitalismo e inversión extranjera que Deng Xiaoping iniciara en la década de los años noventa, máxime que habían logrado afianzar y atraer nexos en el ámbito político c omo militar a conspicuos integrantes muy bien posicionados tanto en el Politburó como en el Comité Per manente, donde está el núcleo del verdadero poder y que precisamente les ofertaba posibilidades d e seleccionarse en al menos alguna de las siete membresías sujetas a renovación dentro de las nueve que la componían. Esa enarbolada ideológica anclada en la ortodoxia maoísta que amenazaba con ensombrecer el traspaso de la potestad presidencial de Hu Jintao a Xi Jingping en simultaneidad con el recambio de Primer Ministro entre el saliente Wen Jiabao y su sucesor Li Keqiang como estaba previsto que ocurriese durante el cónclave, venía irradiándose temerariamente por el aglutinante y carismático liderazgo de Bo Xiali, que sintiéndose blindado no solo por su jefatura del partido en el Municipio de Chongqing, sino que además por la afinidad de credo con algunas figuras en las altas esferas, como: Wu Bangguo, Presidente de la Asamblea Nacional Popular; Li Changchun, Jefe de Propaganda y el mismísimo Zhou Yongkang, máxima autoridad en temas de seguridad , sumándose a esta pléyade el general Zhang Haiyang, supervisor ni más ni menos, que del armamento nuclear, impelían un imperativo freno a la arremetida, sofocando todo atisbo de crispación que amenazase con zarandear la liturgia de la transición, en una inequívoca señal de no permitir la erosión de los fundamentos del modelo económico, especialmente cuando éste atraviesa por un momento complejo, producto de que ya no crece a tasas de dos dígitos, con guarismos inferiores al 10, 4% del 2010, agudizándose el algoritmo el 2011 con un 9, 3%. Para éste año, las proyecciones fluctúan en torno a un 7, 5%.

Estaba clarísimo que el entresijo de enfrentar y desbaratar la vertebración de una línea ideológica desestabilizadora de las directrices oficiales, debía ser resuelto intramuros y calibrando las fuerzas para imponer supremacía ante el desafiante evocativo maoísta y de quienes orbitaban bajo el influjo de Bo Xilai. Sacarlo de circulación no era asunto fácil, porque para efectos de opacar su refulgente carrera, se hacía necesario idear un libelo de imputaciones que debía hilvanarse meticulosamente a partir de sindicarlo como un encubridor del asesinato del empresario británico Neil Heywood , que su esposa habría perpetrado motivada por negarse a cancelarle un estipendio a cambio de ayudarla en su propósito de remesar una ingente suma de dinero al extranjero. Esta acusación fue gravitante a la hora de buscar una justificación para su caída, sin perjuicio de que ello fuese cierto, se sumaron otro tipo de inculpaciones bajo el rótulo de “serias violaciones a la disciplina”. Lo inaudito es que el portafolio de cargos que se le adosaron (sobornos, propiedades, abuso de poder e incluso relaciones impropias con varias mujeres), abarcó un lato período de tiempo, remontándose a más de una década, cuando se desempeñaba como gobernador de la provincia de Liaoning, en el noroeste del país. El objetivo debía cumplirse sin contemplación y con toda la ignominia posible, eliminando la más mínima posibilidad de resarcimiento. El paso siguiente fue su expulsión de los registros del partido, lo que timbró su defunción política. Tumbada la amenaza, se restablecía el orden y se fortalecía un escenario de mayor tranquilidad ad portas del advenimiento del relevo de la cúpula de dirigentes.

De modo más sigiloso, también se aprovechó de neutralizar las expectativas de acceder al Comité Permanente de Wang Yang y Li Yuanchao, ya que ambos, no obstante estar de acuerdo con una economía de mercado, simbolizan una corriente más liberal, mostrándose proclives a una mayor apertura en el ámbito de las libertades y la democracia. En el caso de Yang, le jugó en contra, su inédito experimento de promover elecciones en el pueblo de Wukan cuando ejercía como jefe de la provincia de Guangdong. En lo concerniente a Yuanchao, primaron sus publicaciones con estudios y análisis relativos acerca de las transiciones a la democracia que experimentaron en la década de los años 80 y 90 Corea del Sur y Taiwán. Es decir, se sigue con el consabido y congénito enfoque de negarse a todo intento de oxigenación democrática y que se resume en la frase de Hu Jintao de que China “nunca copiará un sistema político occidental”.

La decisión de reducir dos cupos del Comité Permanente, es inequívoca señal que no hay espacio para la disidencia

A propósito de esto mismo, es pertinente recordar el enojo y las protestas que se vivieron en Beijing a raíz del otorgamiento del Premio Nobel de la Paz en el 2010 al disidente Liu Xiaobo, un profesor universitario de literatura, que desde el 2008 cumple una sentencia de once años de prisión por el “delito” de subvertir el poder establecido al ser uno de los principales redactores de un manifiesto en que se peticionaban reformas democráticas. A tanto llegó la molestia del régimen en aquella oportunidad, que trató de boicotear la premiación, no obstante la ausencia del galardonado, solicitando vía notas diplomáticas enviadas a países con representación en Noruega, que se abstuviesen de asistir a la ceremonia. Para que no quedasen dudas de la irritación, fue el propio Viceministro de Relaciones Exteriores, Cui Tiankai, quien se encargó de verbalizar un descomedido e inusitado ultimátum protocolar, señalando que “la elección ante la que se encuentran algunos países europeos y otros, es clara y sencilla: ¿quieren ser parte de un juego político que desafía al sistema judicial chino o quieren desarrollar de forma responsable relaciones amistosas?”.

Esta enemistad con la libertad, sumado a un control férreo sobre los medios de comunicación y a una rigurosa vigilancia del acceso a Internet, es muy relevante para la prosecución del ideario comunista, por cierto, muy distinto al primigenio movimiento de obreros y campesinos. Esta pertinacia, todavía redituable y funcional, es lo que impide saber acerca de la corruptela de connotados dirigentes cuyo estilo de vida y gusto por el lujo, es conocida como la nueva “aristocracia roja”. El caso más reciente fue destapado por el director de la oficina de The New York Times en Shanghai, David Barboza, quien es el autor del reportaje que puso en exhibición el sustancioso patrimonio de US$ 2.700 millones acumulado en emprendimientos y negocios que abarcan rubros tan disímiles como el sector bancario, centros turísticos, telecomunicaciones, joyerías y proyectos de infraestructura, por familiares directos del hasta hace unos días Primer Ministro, Wen Jiabao. Aunque no existen antecedentes probatorios que lo conecten con gestiones para un tratamiento preferencial, cuesta disgregar el evidente vínculo marital y sanguíneo. Quien más se ha beneficiado, es su esposa, Zhang Beili, posicionándose del control del mercado interno de joyas. Si se quiere acabar con todo resabio de corrupción, como se ha dicho, habría que empezar por descorrer las cortinas de opacidad y permitir que entre ventilación, aunque sabemos que por ahora, eso no es viable.

Como hemos sostenido, todo esto se afinó en los meses previos y los resultados están a la vista. De hecho Xinhua, la agencia estatal de noticias, reveló tener conocimiento de una reunión de los principales dirigentes efectuada en Beijing durante el mes de mayo, en cuyo simposio convinieron los nombres tanto para el Politburó como para los integrantes del Comité Permanente, repartiéndose la influencia en ambos estamentos, evitándose de ese modo turbulencias durante el desarrollo de la asamblea. La decisión de rebajar en dos cupos la estructura del Comité Permanente, inequívoca señal de que no hay espacio para disidencias, consideración muy subyacente a la hora de las nuevas nominaciones, allanó el camino para que un patriarcal Jiang Zemin, reapareciese como el adalid de una matriz económica que ha sido puesta en cuestión, transformándose en un tótem de mucha preeminencia en la tarea de alineación y determinante a la hora de seleccionar a buena parte (acaso de todos) los reemplazantes en esa selecta y privilegiada cofradía, menguando con ello el ascendiente de Hu Jintao en ese liderato. Es evidente el detrimento de su figura, su escalafón ya no es el mismo, aunque revalidó su posición como parte de la nueva mayoría que se instauró en el seno del politburó. Pero convengamos que la razón principal, lo determinante, es que se le endosó la mayor responsabilidad por no haber obliterado a tiempo al líder de la facción maoísta.

Dicho en términos cinematográficos, el reciente Congreso del PCCH fue el remake, en tonalidades sepia, de una película de argumento archiconocido, aunque con un elenco distinto.

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Alejandro Holmes Heins (19 noticias)
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