Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Devoradoradelibros escriba una noticia?

El despertar - Line Papin

8
- +
11/08/2017 03:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Edición: Alianza, 2017 (trad. Alicia Martorell) Páginas: 200 ISBN: 9788491046820 Precio: 15, 50 € (e-book: 10, 99 €)

Hay novelas que son inseparables del momento vital en el que el autor las escribió. No tanto por su contenido (se puede escribir sobre cualquier tema a cualquier edad) como por la mirada, una mirada en la que se condensan unos intereses, unas experiencias y una madurez inherentes a cada etapa. Por este motivo, no es lo mismo escribir sobre la juventud mientras aún se es joven que hacerlo después, echando la vista atrás. Por ese motivo, El despertar , el debut de la francesa-vietnamita Line Papin (Hanói, 1995), captura esa locura de los veinte años con la frescura de quien tiene esos veinte años. El libro, publicado en Francia en 2016, donde la autora reside desde su infancia, ganó el Premio Transfuge a la mejor primera novela y el Premio Literario de la Vocación. Poco a poco, las librerías se van llenando de nuevos escritores nacidos en los noventa (Luisa Geisler, María Pérez Heredia, Alba Ballesta...) y parece que Papin ha irrumpido con fuerza en ellas. En la ciudad de Hanói, con su calor húmedo y sofocante, se entrecruzan las vidas de cuatro jóvenes expatriados. Juliet, hija del embajador australiano, es una adolescente que vive su particular despertar sexual con un camarero francés al que no se pone nombre, un tipo unos años mayor que ella que sin embargo parece igual de perdido. Se conocieron en la fiesta de cumpleaños del director del Instituto Francés, y desde entonces se han sucedido los encuentros entre ambos, unos encuentros huidizos, intensos, pasionales, propios de quien se siente libre de ataduras y disfruta de cada instante. No obstante, Juliet no es la única mujer en la vida del chico: entra en juego Laura, francesa como él, una amiga especial a la que sigue recordando. Pero no es un recuerdo inocente: Laura lleva de la mano la enfermedad, la inestabilidad, el peligro, un peligro que, ya se sabe, puede resultar de lo más sugerente... El cuarto personaje es Raphaël, colega del joven, que adopta el rol de confidente. La autora da forma a una novela intimista que se apoya en la expresión cercana a la oralidad (es un libro más «hablado» que «narrado», si se puede expresar así). Por un lado, algunos capítulos consisten por completo en diálogo con Raphaël, en los que se sacan a colación las circunstancias de los demás personajes. Por el otro, se alternan las voces de Juliet y el camarero, diferenciadas con un sencillo truco (ella, más fina y dulce; él, un poco más bruto), que reconstruyen su historia desde el primer encuentro usando el monólogo interior y dejándose llevar por las sensaciones. Papin tiene un estilo elegante y poético, más que notable para una ópera prima, pero a veces le sobra afectación; presenta esa tendencia al lirismo desbordante tan habitual en los primeros textos. La estructura, esa alternancia de voces, termina por resultar estática y previsible, lo que resta emoción a la novela. Sería interesante que hubiera trabajado más otros recursos, como la descripción o la narración, para compensar la verborrea y dar más fluidez al relato. Line Papin El hecho de situar la novela en Hanói no es un simple guiño a sus orígenes, como tampoco resulta baladí la condición de expatriados de los cuatro protagonistas. Papin nos habla de lo efímero, de las relaciones que no están hechas para durar, ni tampoco lo pretenden. Nos habla, en fin, de la naturaleza provisional de la vida del expatriado, y de la falta de ataduras de la juventud, ese tranquilo no-tener-nada-que-hacer que practican los personajes. Hay mucha pulsión erótica, mucho juego, mucha (demasiada) intensidad. Muestra el instante del placer, de lo volátil, en paralelo a ese «despertar» de la protagonista, que a su manera también es un momento fugaz, porque en cuanto se detiene a pensarlo ya ha dejado de despertar. Todo esto, junto con su lirismo, da como resultado un cierto aire de ilusión, de algo contemplativo, etéreo. Tiene la ligereza de los años locos; le faltan matices, sugestiones que la enriquezcan. En cualquier caso, El despertar no pretende ser más que «una locura pasajera, una locura de juventud, de Hanói, de sol y de embriaguez...» (p. 196). Y no está nada mal para empezar.

Más sobre

Sobre esta noticia

Autor:
Devoradoradelibros (468 noticias)
Fuente:
devoradoradelibros.com
Visitas:
33
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.