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El D10S Diego

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26/11/2020 00:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Diego es parte de la historia de muchos de los que alguna vez aplaudimos alguno de sus goles, de los que en su momento quedamos boquiabiertos con una gambeta y de los que sufrimos con sus desventuras personales

Para Maradona por la magia y a Héctor Estrada por su influencia para regresar a la escritura.

 

“Diego es un iluminado”, me dijo fervorosamente un argentino con el que alguna vez conviví en una de esas fiestas llenas de personajes que parecían haber salido de una novela de Kafka, mismos que, seguramente, eran similares a los que Maradona se topó en innumerables ocasiones.

Sin duda “la iluminación” de la que hablaba mi interlocutor ocasional, era aquella con la que “El Pelusa” alumbraba la cancha, las tribunas y las emociones de quienes lo mirábamos correr mientras adhería el balón a su botín izquierdo. Y es que el 10 argentino era un auténtico hipnotista, pero él no tronaba los dedos para poner en trance al público, él solo necesitaba patear el balón para que millones de seres humanos cayéramos en una especie de estado catatónico del que solo se podía salir después de 90 minutos.

Pero más allá de parecer un hacedor de milagros al poseer el don mitológico de darle vida a ese objeto inanimado al que llamamos balón, Diego Armando Maradona representó el triunfo del sueño latinoamericano, pues desde las entrañas de un barrio pobre argentino logró conquistar la cima del mundo.

Y es precisamente ese ADN latinoamericano el que lo hizo sentirse en casa en el mundial de 1986 en México. Arrastrando tras de él a los mexicanos amantes del balompié y cobijado por el colosal Estadio Azteca, Maradona no solo pudo levantar la copa del mundo sino que también se clavó como daga en el recuento de los momentos más sublimes del deporte internacional.

Diego es parte de la historia de muchos de los que alguna vez aplaudimos alguno de sus goles, de los que en su momento quedamos boquiabiertos con una gambeta y de los que sufrimos con sus desventuras personales. El 10 es referente de anécdotas, de charlas futbolísticas interminables y de convivencia familiar frente al televisor. Maradona fue disrupción y emoción; fue un ladrón que hurtó el juego para ser su único dueño y se eternizó.

Hoy es momento de recordar aquel 10 de noviembre de 2001, fecha en la que Maradona se despidió de las canchas en su amada Bombonera. Aquel día, mientras él exclamaba que “la pelota no se mancha”, la aludida lloraba inconsolable al ver a su inseparable compañero colgar los botines. Hoy, esa misma pelota ha vuelto a ser un objeto sin vida. Hoy, Diego Armando Maradona se ha marchado sabiendo que los D10SES no pueden, ni deben, morir jamás.

¡Hasta siempre Diego!


Sobre esta noticia

Autor:
Rubén Salazar E. (16 noticias)
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Opinión
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    Futbolistas

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