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Diversidad en la comunidad romaní

20/07/2018 18:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La comunidad gitana cuenta con activistas y colectivos LGTBI, que defienden la ruptura con los prejuicios y estereotipos y la diversidad, o ververipen en lengua romaní

 

En el Centro atendemos a muchas usuarias con situaciones de discriminación múltiple. Recientemente atendimos a una mujer transexual de etnia gitana. Esta usuaria padecía una situación de discriminación por razón de género, de etnia, de clase social y de identidad sexual, y otros factores de exclusión social, como el aislamiento social, la falta de redes familiares y comunitarias, los problemas de salud, la residencia en una infravivienda, la discriminación laboral, etc.

Esta mujer nació con cuerpo de varón en una comunidad romaní de Usera. Su padre la repudió cuando a los 12 años reveló que ella era, en realidad, una mujer. Como consecuencia de su identidad sexual, de su origen étnico, y de factores culturales y sociofamiliares, esta usuaria se ha visto abocada a habitar en una infravivienda, afronta en solitario sus problemas de salud, no encuentra empleo debido a su condición de gitana y transexual, sufre rechazo por parte de la comunidad gitana por ser transexual, por parte de los payos por ser gitana, y por parte de la sociedad en general, y los empleadores en particular, por ser gitana y transexual. Se trata de un caso muy complejo y triste. El único “crimen” que ha cometido esta usuaria es nacer en una comunidad gitana y sentirse mujer pese a nacer en un cuerpo de varón.

En la comunidad gitana conviven las tradiciones ancestrales y el patriarcado más tradicional, con los nuevos movimientos que reivindican la diversidad y la libertad. Existen gitanos activistas LGTBI, que han narrado su historia en los medios de comunicación para ayudar a otros miembros de la comunidad gitana a “salir del armario”. En el blog Baxtalo y en prensa hemos encontrado algunas palabras de estos activistas LGTBI de etnia gitana:

El pueblo romaní sigue teniendo dificultades para aceptar las cuestiones relacionadas con el sexo, que ya son en sí mismas algo difícil de tratar por el tabú predominante, más aún si hablamos de opciones alejadas de la “heteronormatividad”. Esto no nos distancia tanto de otras poblaciones no gitanas, ni tampoco de la sociedad general donde seguimos observando, desgraciadamente, el bullying, la violencia incluso policial, etc.”. (Demetrio Gómez, Valencia, 2015).

“Mi experiencia personal ha sido muy dura y está llena de sufrimiento y dolor. Desde muy pequeño yo sabía que me gustaban los hombres. Mi familia se dio cuenta y me convertí en el “burro de los palos”. Las palizas eras constantes. Recibía continuamente el desprecio y los insultos homófobos eran diarios. Vaya, que me dejaban más que claro su desprecio ante algo que yo era, es decir, hacia mi persona. Solo tenía 16 años cuando mi madre me echó de su casa cuando corroboró que yo era gay. En ese momento me sentí realmente desesperado y sin amparo alguno. Tuve que vivir en la calle. Lo peor de todo son las heridas que deja en el alma este tipo de cosas en personas tan jóvenes (…)Por otra parte, mi familia paterna me desterró de Reus. Para ellos era un deshonor y una indecencia que yo fuera “maricón” y que otros gitanos de mi ciudad pudieran verme. Ante mi obligada valentía de no esconder mi opción sexual, ellos siguieron actuando con más intolerancia y violencia”. (Luis González, “Manu”. 2015)

Algunos activistas entrevistados opinan que la homofobia en la comunidad gitana no es superior a la existente en el resto de la sociedad y critican la generalización y los estereotipos. El pueblo gitano está avanzando, y en él están surgiendo colectivos feministas, LGTBI, y el movimiento Ververipen (“diversidad” en romaní), que está progresivamente ganando adeptos en la comunidad gitana. Pese a ello, esta comunidad vive una situación compleja y contradictoria entre las antiguas tradiciones culturales y los nuevos movimientos romaníes por la diversidad.

“He tenido que labrarme mi camino desde muy niño y a hacerme a mi mismo (…). Quisiera pensar en una vida mas fácil para las lesbianas y los gays gitanos. Tal vez, si como hicieron mis hermanos y hermanas en su momento, los gitanos llegaran a conmoverse ante el sufrimiento tan extremo de algunos de los miembros de su pueblo, alguna cosa cambiaría. Puestos a soñar, por qué no pensar que el amor venza esta terrible barrera del pueblo gitano”. (Luis González, “Manu”. 2015)

“No podemos reclamar respeto al pueblo romaní apelando a la diversidad, para luego ejercer como represores de nuestra propia diversidad”

“Es una cuestión de coherencia, no podemos reclamar respeto al Pueblo Romaní en general, aludiendo ese respeto a la diversidad, para luego ejercer como represores de nuestra propia diversidad, es una falta de coherencia que desvirtúa en sí la propia lucha como pueblo. Así que deseo que nos normalicemos y seamos capaces de tener visiones más humanistas y menos prejuiciosas”. (Demetrio Gómez, Valencia, 2015)

En otra entrevista a Pikara Magazine, Juan David Santiago señala la discriminación múltiple que afecta a las mujeres gitanas lesbianas y transexuales con respecto a los gitanos gays.

“A pesar de estar mal visto, ser gay y gitano en poco tiempo se supera, pero ser lesbiana o trans no. Estoy obviando la bisexualidad porque el lesbianismo o la transexualidad son aún más tabú”. (Juan David Santiago).

Mari Carmen Cortés, abogada de la Fundación Secretariado Gitano, gitana y lesbiana, cuenta que ella no tuvo problemas para ser aceptada por su familia, y recalca que es importante contar también las experiencias positivas como la suya, ya que confrontan los estereotipos. Por otro lado, Noelia Heredia, también lesbiana, narra una experiencia distinta, en la que sí ha sufrido discriminación, tanto por ser lesbiana como por ser gitana.

“Me costó y me sigue costando. Me costó como mujer, pero también me costó como gitana. Y no por mis padres, sino por el resto de la gente, el entorno. Te juzga, te ponen en tela de juicio. Cuestionan si eres más o menos gitana por ser lesbiana”. (Noelia Heredia, Entrevista a Revista Playground. 2017).

Se trata de un tema complejo, ya que un análisis desde la perspectiva de los estereotipos tradicionales no es justo ni verdadero, porque ignora la diversidad que existe en el pueblo gitano, pero obviar la situación de discriminación que sufren estas personas en algunas comunidades gitanas por parte de su propio pueblo, tampoco es justo para los afectados, cuya historia es real y cuyo sufrimiento también lo es. Más allá de estereotipos, la comunidad gitana es diversa, plural y contradictoria a veces. Podemos encontrar personas abiertas y tolerantes, y personas apegadas a las más ancestrales tradiciones. Quizá lo esencial sea reflejar ambas realidades, manteniendo la esperanza en el avance tanto de la comunidad gitana como del resto de la sociedad.

 Publicado originalmente en Medium

Copyright Carmen Alemany Panadero


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Autor:
Carmen Alemany Panadero (53 noticias)
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Tipo:
Opinión
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