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La desgarradora convicción de un: “Patria o muerte”

27/11/2016 22:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy le tocó a Fidel. Muchos años antes, se fue otra gran figura icónica de la revolución cubana, el Che. Si ante aquella muerte, el poeta Uruguayo Mario Benedetti hubo de decir: así estamos, confundidos, rabiosos, aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles…

No se puede decir lo mismo con el deceso del líder cubano Fidel Castro.

Castro había preparado su partida.

Cuando por fin la enfermedad lo hirió de muerte, con gran inteligencia realizó un desplazamiento del eje del poder. Calculó que para su muerte, este centro de poder debía estar suficientemente fortalecido para que su desaparición no fuera un hecatombe; para que sus enemigos no encontraran una rendija de desorganización y entendieran que podrían pescar en río revuelto.

Desaparecido Fidel, hay quien se frote las manos con brillos en los ojos. Hay, de seguro también, quienes estén vigilantes y preparados. De aquí en adelante veremos cómo se juega el ajedrez político. Veremos hasta dónde el veterano líder pudo prever una estrategia más allá de su presencia.

Su muerte y su vida, de todas  manera trascenderá los pro y los contra. Su dilatada presencia no solo en Cuba, sino gravitando en toda América Latina, será centro de análisis y estudios críticos durante muchos años. Querámoslo o no, Fidel, fue un ser extraordinario, controversial y el centro de una vorágine de historias, que de hoy en adelante alcanzarán, tras su desaparición, la dimensión de la creatividad popular.

Fidel Castro vivió sin descanso, sin sosiego, sin tregua. Todo su organismo debió responder a esta gran presión y gran cantidad de agresiones  que le persiguieron hasta en el sueño. Los estragos en su salud,   seguro fueron catastróficos. Sin estos condicionantes pudo vivir más de sus noventa años,   pues es procedente de una familia gallega bastante longeva.

Su guerra fue larga, cruenta y extensa. Como toda guerra, un gran bando de combatientes enfrenta otro gran bando de combatientes. Ambos bandos tienen sus propias visiones del conflicto, y cada uno, desde su punto tiene parte de la razón.

Ojalá que la comunidad internacional pudiera tomar partida desde una postura neutral y coadyuvar para un desenlace no traumático

 Desde este punto es normal la disidencia; es normal que haya  sentimientos encontrados; es normal que para algunos haya muerto un despreciable dictador; es normal que para otros haya muerto el símbolo de la dignidad latinoamericana; es normal que haya llantos de muchos en su pueblo, y es normal que haya gritos de júbilo, en especial en Miami. Todo se trata de la historia que cada uno tiene que contar.

Cuando un hombre alcanza cierta estatura, solo puede haberlo logrado enfrentando grandes intereses y tomando drásticas decisiones que solo la historia, sosegada y a distancia podrá juzgar sin apasionamiento.

Ni el odio, ni la indeterminación. Ni el dolor de los que perdieron en la lucha sus seres queridos, de ambos bandos, impedirá que se dejen sentadas algunas verdades.

  • Fidel Castro fue quien ejerció el más efectivo liderazgo unificador de voluntades en América, logrando en Cuba, lo que hasta el momento nadie ha podido asemejar, ni aun contando con grandes recursos y ejércitos entrenados. Fidel, en dos años de alzamiento guerrillero, no solo unificó las diferentes fuerzas e ideologías de la resistencia cubana, sino que bajo su gran visión estratégica y su liderazgo indiscutido y casi mesiánico, logró desalojar del poder al Dictador Fulgencio Batista, que pese a sus miles y miles de asesinatos de los opositores, como en todas partes, si era apoyado por los EE.UU.

 

  • El triunfo de Fidel Castro y los miles de revolucionarios cubanos que le acompañaron no residió solo en el heroísmo y valentía particulares. También contó con el apoyo irrestricto del Dictador Fulgencio Batista, quien accedió al poder tras un golpe de estado contra el gobierno igualmente funesto de Pío Socarrás. Su mejor aporte a la juventud revolucionaria fue la represión, el asesinato, la corrupción que hacía multimillonario a unos cuantos en perjuicio, miseria, hambre y vejaciones de todo tipo al resto de la población. Por eso la joven revolución encontró el apoyo del pueblo;  por eso el pueblo cubano fundó sus esperanzas en estos jóvenes que soñaron y lucharon y convencieron a todos de que en sus manos yacía la posibilidad de una patria mejor, pero para todos.

En la primera visita que realizó a los Estados Unidos Castro explicó a los periodistas que a diferencia de lo que era común, que los gobiernos iban a pedir ayuda, él iba en búsqueda de relaciones armoniosas, de colaboración entre ambos países y de respeto mutuo. Quizá hasta ese momento, Castro entendía que era posible gobernar en el patio de los EE.UU. asumiendo posturas de dignidad. La respuesta norteamericana la sabemos. Disposiciones que terminaron en un férreo bloqueo comercial y en un cerco marítimo a la isla provocaron la radicalización, dejándoles a la dirigencia cubana dos caminos: capitular ante la fuerte nación del norte y sus intereses comerciales y políticos, o lanzarse en brazos del bloque soviético. Ya sabemos la elección. De alguna manera EE.UU. dio razones de radicalización a Cuba.

A eso, dijo el poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén:

Tú que a mi patria llegas, amigo y me preguntas/ porqué desde esta roca me vuelvo airado y miro/ allá donde las líneas de mar y cielo juntas/ están  como en un beso de zafiro y zafiro./ Ven a mi lado y mira lo que yo estoy mirando, / no ves aquella larga bestia de gris acero, mojándose  en mis aguas, mis tierras vigilando, / desde que nace  el día hasta su ardor postrero, / (un portaaviones)..(1) ese es Johnson. Me roba, / quiere robarme digo, mi libertad /y sueña con herirme de muerte, /y que herido de muerte no tenga yo un amigo, / y que ni un solo amigo me brinde el brazo fuerte.

  1. Paréntesis en negritas, del autor. La separación de los versos es arbitraria.

  

  • Fidel fue el más extraordinario, sabio, inteligente y capaz orador latinoamericano. El más elocuente y persuasivo conductor histórico de masas. Por decirlo con un dejo crítico hacia la real voluntad del pueblo cubano, “pudo contener las ansias de libertad, de un pueblo acostumbrado y entrenado en las armas, por casi medio siglo”.
  • Quien con más arrojo, valentía, intrepidez, decisión y determinación, ha enfrentado en toda Latinoamérica las pretensiones y prácticas  imperialistas de los EE.UU.   Luego de salir airoso de enfrentamientos y bombardeos en Sierra Maestra, también combatió personalmente en Bahía de Cochinos, cuando de manera ilusa, sectores del gobierno norteamericano soñaron que podían derrotar a un pueblo en armas.
  • Quién sobrevivió a mayor cantidad de atentados, ataques, infiltraciones. Quien demandó mayor cantidad de recursos de sus enemigos. Quien venció por treinta años el embate más poderoso.

 

 

  • El más preclaro, inteligente y vasto conocedor de la idiosincrasia política latinoamericana. Dicen que si Caamaño, (quien encabezara la revuelta armada exigiendo la vuelta a la constitucionalidad Rep. Dom. 1965) le hubiese escuchado, quizá otro fuese el destino que alcanzó aquella vocación de amor por el pueblo dominicano y su porvenir.
  • Discutible es si el movimiento político que encabezó, que conquistó el poder, que dirigió los destinos de Cuba por tantos años, alcanzó los objetivos históricos que se propuso.  Discutible es, que hubiera pasado sin un brutal bloqueo comercial, y si Cuba hubiese podido comercializar por los menos con los países hermanos de Latinoamérica. Discutible es si Cuba hubiera podido jugar su rol histórico de país independiente, libre para negociar con quien quisiera y en los términos que rigen las leyes del comercio internacional.
  • La gran verdad es que con embargo, bloqueos, imposiciones, y todo tipo de situaciones adversas, Cuba exhibe logros envidiables en salud y educación, vistos pocas veces en otros muchos países de América, donde, parafraseando la voz del escritor colombiano Jorge Zalamea, “… la triste titeretada hace su agosto con la libertad fallida y la democracia de papel…”
  • Fidel Castro está inscrito en un libro de la historia donde resuenan nombres como, José Martí, Ernesto Guevara, Augusto César Sandino,    Enriquillo,  Máximo Gómez, Francisco Alberto Caamaño, Agueybaná, Tupac Amaru, Lautaro… y otros quizá cientos de héroes, que no menciono, muchos desconocidos como Demetrio Rodríguez,   quien enfrentó la invasión norteamericana del 1916 en República Dominicana, y   Gregorio Urbano Gilbert, dominicano que perseguido en su país, encontró sosiego, luchando en las montañas junto a quien fue llamado Sandino, el “general de hombres libres” en Nicaragua.  Todos ellos, sin medir la dimensión de sus esfuerzos, conectados con un vínculo común: el arrojo, el valor, el desapego terrenal a bienes y personas, un ideal del honor y la dignidad sin parangón, una visión de futuro, una dimensión de unidad con el todo social, un sentimiento de predestinación que los llevó, cada uno en su momento y en sus circunstancias a la desgarradora convicción de un Patria o Muerte.

  

  • Quien encarnó el icono revolucionario para toda América Latina. La imagen de Fidel Castro y las transformaciones revolucionarias que logró realizar en Cuba, fue lo que inspiró las diferentes acciones armadas que se organizaron contra el dictador Leónidas Trujillo, en la República Dominicana, mientras que en otros países de América, sirvió de origen y estímulo a otros muchos movimientos armados.

 

  • La gran verdad es que el régimen de Fidel,   eternamente acosado, interna y externamente, tuvo que pagar un alto costo político, que por lo menos en vida no costó un baño de sangre generalizado por toda la isla. Roguemos a Dios para que los intereses particulares, los resentimientos, los odios, sean capaces de ceder ante la necesidad y decisión de un pueblo por encontrar su camino. Ojalá que la comunidad internacional pudiera tomar partida desde una postura neutral y coadyuvar para un desenlace no traumático.  Ojalá que nunca más, pueblo alguno, convencido de la ausencia de caminos convencionales, tenga que llegar a la desgarradora convicción de un “patria o muerte”.

 

 

 


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Autor:
Hernando Saturum (7 noticias)
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