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Cuando el desgano se convierte en estallido social

09/07/2009 10:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras los ricos discuten la crisis financiera, los jóvenes organizan su bronca

En medio de edificios destruidos y socavones por calles producto del terremoto que afectó a la ciudad italiana de Làquila, representantes de los países más ricos del mundo analizaron la realidad global y los efectos de la crisis financiera, cuyos resultados confirman, entre otros aspectos, el incremento de personas no sólo desempleadas, sino que hambrientas, que ya suman más de mil millones.

En medio de esa devastación, los más poderosos del planeta coincidieron en que los estallidos sociales comenzarán a repetirse en prácticamente cada país y ciudad del mundo, con efectos impredecibles para la estabilidad institucional y democrática de cada continente.

En América Latina, así como Africa y Asia, ya se percibe el descontento expresado en manifestaciones, conflictos interétnicos, políticos y sociales.

En México, la ciudadanía rechazó a la clase política absteniéndose de sufragar en las recientes elecciones intermedias. Honduras hizo sonar las alarmas al ritmo del ruido de sables tras el golpe militar que depuso al presidente Zelaya. Perú ha estado paralizado por huelgas y paros. Argentina se encuentra al filo del caos financiero y la debacle política y, en Chile, el éxodo de militantes de distintas tiendas políticas en procura de un escaño demuestran que la llamada "vocación por el servicio público" no es más que una lucha sin cuartel por satisfacer intereses personales y de grupo.

Quienes detentan el poder económico y político en este largo y flaco país están conscientes que lo que prima hoy no es la convicción o el idealismo; las ganas de transformar este mundo en algo mejor, sino que el nivel de despolitización es tal que cualquier rostro o figura del espectáculo o la televisión sirve con tal de conservar prebendas y privilegios.

Actores, cantantes de cualquier laya, chicas reality e hijos de famosos y de ex líderes emblemáticos de la izquierda criolla se mezclan en una vitrina circense que pretende mostrar una diversidad que no es más que una prolongación de la estupidez nacional. Sin programas reales o propuestas, figuran en ránkings y estadísticas, aparecen en espacios televisivos y disparan sus dardos a diestar y siniestra, pues saben que el premio vale la pena: un suculento salario por varios años que les asegure cuotas de poder y una mejor pensión en un país donde el 45 por ciento de la población ni siquiera cubre sus necesidades más básicas.

Por su parte, los medios de comunicación -léase duopolio Mercurio-Copesa- aplauden a rabiar, pues saben que sus arcas seguirán llenándose de dinero por concepto de publicidad y propaganda política proveniente de todos los sectores.

En tanto, subterráneamente, el descontento juvenil crece en la misma medida que la gripe porcina, ya que es justamente ese segmento etáreo el más perjudicado: frustración, desgano e indiferencia juvenil, sumado a lo anterior, es el cóctel perfecto, el caldo de cultivo ideal para un estallido social que hará palidecer mayo del 68.

El gobierno y sus mecanismos -visibles y ocultos- también saben de eso, y no escatimarán esfuerzos en proveer a los servicios represivos de los instrumentos y herramientas necesarias para impedir que las protestas que se avecinan remezcan esta aparente tranquilidad. Esta paz de cementerio.

En diciembre próximo, cuando se cierren las urnas para elegir presidente de la república y parlamentarios, el voto nulo y blanco será la vedette de esta contienda electoral en la cual la Concertación sellará su destino debido, entre otras razones, al abuso de sus dirigentes, la autocomplacencia y la inconsecuencia.

La derecha sabe que ésta es la oportunidad histórica de retomar las riendas de un país que siempre han dominado, sea por la vía del voto o del golpe de Estado, y lo que resta de la izquierda se sumará al descontento, aunque sin programas ni propuestas, pues esas quedaron sepultadas junto a lo mejor que dio Chile en la década de los años 70.


Sobre esta noticia

Autor:
Enrique Fernandez (1 noticias)
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103
Tipo:
Opinión
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