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El cuerpo es un archivo: aprende a leer sus memorias y a sanarte con la ayuda de la Kinesiología

23/08/2015 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El cuerpo tiene memoria, guarda todas y cada una de las cosas que vivimos, sean conscientes o bien inconscientes. No hay respuesta que no pueda ser encontrada en el y es por esto que en cada archivo guardado, podemos encontrar la solución a lo que nos afecta, a cualquier nivel

“El cuerpo se moldea a partir de una carga genética, con las experiencias, sentimientos, emociones, recuerdos y pensamientos. Guarda sus secretos hasta que queremos descifrarlos y no se cansa de darnos pistas en forma de síntomas, los cuales representan su forma de hablarnos.” Así explica Luz Casanovas, autora del libro ‘La memoria corporal’.

El psicólogo Robert Ader, en la década de los 70, fue uno de los más importantes representantes y portavoz de la psiconeuroinmunología, la cual estudia e investiga las relaciones que se producen entre las emociones negativas y el sistema nervios e inmunológico.

Estrés, ira, ansiedad repercuten significativamente nuestro estado de salud y favorecen el desarrollo de enfermedades como ulceras, cardiopatías, trastornos de diferente naturaleza, y debilitan nuestro sistema inmunológico.

Los laboratorios Accenture Technology crearon una máquina capaz de leer el futuro. Así es!

Dicho aparato monitorea durante un tiempo el individuo en su día día, grabando sus acciones (como cuántas veces se ducha, qué comida elige, en qué horarios se alimenta, cuántas veces abre la nevera, si y cuánto movimiento físico hace, las horas que destina al sueño etc.).

Un programa informático reconoce los diferentes hábitos y los clasifica en patrones de comportamiento. Tras esta fase de estudio y evaluación, elabora cómo y hasta cuándo la persona podrá vivir el resto de su vida y a qué enfermedades estaría sujeto.

El Departamento de Epidemiología de la Universidad de Talune en New Orleans, dirigido por el científico Jian He[1], demuestra que todo lo que ocurre en la vida de un ser humano desde su concepción hasta su muerte, va siendo registrada, grabada en todas nuestras células y esto crea un archivo en la memoria orgánica de nuestro cuerpo para siempre. Nada se le escapa al cuerpo. El escritor newyorkino Paul Auster en su libro ‘Diario de invierno’, relato autobiográfico escrito en segunda persona, destaca a su manera y de forma muy clara como todas nuestras cicatrices, visibles e invisibles, se quedan grabadas en la memoria del cuerpo, dando así una distinta perspectiva de las cosas a los que consideran la supremacía de lo intelectual sobre lo que siente nuestro sistema nervioso, nuestra piel, nuestros órganos, nuestros huesos, nuestras células.

Cada órgano recibe, absorbe, guarda una parte de los datos recibidos, provenientes de todas y cada una de las reacciones orgánicas que se producen a través de nuestras acciones (respiración, alimentación, movimiento, sensación de cualquier tipo).

Normalmente el proceso de evaluación, elaboración, transformación y absorción es automático; pero cuando el cuerpo recibe uno o más datos que no reconoce, los pone en stand by y los va almacenando en distinto puntos hasta encontrar la manera de metabolizar la información y procesarla correctamente. Si esto acaba sin producirse, lo más probable es que se convierta en un acumulo no beneficioso y que con el tiempo degenere en enfermedad, ya que el cuerpo no puede o no ha tenido el tiempo suficiente para integrarlo, metabolizarlo, utilizarlo de manera provechosa.

La memoria orgánica es influenciada también por los inputs exteriores. El primero, el aire que respiramos, el cual se ve más o menos afectado por los contaminantes ambientales que están destrozando el atmosfera de la tierra. Ellos también se fijan en el interior de nuestras células y pueden afectarlas al punto de causar su destrucción.

Son muchos los científicos que empiezan a concebir la existencia de un tercer cerebro en nuestro aparato digestivo el cual “registra la manera en que azotamos o mimamos los órganos y tejidos vitales y entre las memorias de cada uno de ellos existe una íntima relación que los científicos empiezan a desenmascarar.”

 ¿Cómo puede ayudar la Kinesiología en la lectura de los archivos del cuerpo?

La Kinesiología estudia el comportamiento del movimiento en el cuerpo y las reacciones musculares a los distintos estímulos que cada persona recibe y absorbe y, de allí, es capaz de evaluar los desequilibrios de la persona.

Los tests kinesiológicos crean una comunicación con el hemisferio derecho superando el filtro racional del hemisferio izquierdo. Por lo tanto esto permite conseguir las respuestas del cuerpo a través del inconsciente que, de lo contrario, nuestra mente racional no permitiría que fuesen reveladas.

Funcionamos como un ordenador en que existe un software hecho de distintos programas instalados.

Nuestros sentidos (vista, audición, tacto, olfato, gusto) nos permiten explorar el mundo externo e insertar en nuestro bio-ordenador datos diferentes en cada momento. Estos datos pueden ser clasificados en funcionales y disfuncionales.

Los primeros construyen nuestro sistema y, a lo largo de nuestra vida, amplían nuestras capacidades, conocimientos, acciones, sensaciones etc.

Los segundos ralentizan nuestros procesos internos e inhiben nuestra capacidad de expresión, en todos los aspectos.

La gran mayoría de estos datos se pueden comparar con nuestro sistema de creencias las cuales pueden ser potenciadoras o limitadoras. Las creencias se pueden heredar o bien adquirir autónomamente a lo largo de la vida. Su naturaleza es mutante porque, a medida que vamos evolucionando, muchas empiezan a resultar obsoletas y podemos/necesitamos cambiarlas.

Es muy importante aprender a detectar y reconocer los programas disfuncionales que hemos ido almacenando en nuestro cuerpo y que afectan nuestro hardware/constitución.

Esto produce alteraciones en todos los niveles: estructural, bioquímico, emocional, energético las cuales pueden sanarse gracias a un reset en el nivel que corresponda.

La kinesiología aporta una armonización entre las emociones negativas almacenadas en nuestro cuerpo y nuestros procesos mentales, nuestra forma de pensar o bien de construir nuestros pensamientos.

Un reset es nada más que una reconfiguración y ésta se hace a raíz de lo que el cuerpo nos dice.

La escritora Ana María Matute sabiamente decía que: “El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad. [...] El pasado es lo que nos pesa, lo que nos ha hecho ser lo que somos, nuestra memoria, nuestras arrugas, nuestras decepciones; en esto es lo que nos ha formado lo que somos, el pasado”.

Tomar conciencia de que tu cuerpo tiene todas las respuestas y aprender a descifrarlas, produce una conexion inegualable con tu interior y aporta calma mental, estabilidad emocional y un equilibrio duradero.

 

[1] Marian Benito y David Jiménez, articulo ‘La memoria del cuerpo’ - 2005


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Vittoria Veri Doldo (1 noticias)
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