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Ciudadanos asamblearios

30/12/2014 18:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ciutadans, el partido que lidera Albert Rivera, podría ser el cuarto comensal en los próximos comicios, tras la dualidad PP-PSOE y la alternativa de Podemos

Encuesta tras encuesta, sean de un medio oficial, periodístico o de cualquier otro tipo, éstas se reafirman en una drástica modificación del mapa político de este país; en todas, el turnismo de los dos partidos hegemónicos, esa dualidad PP-PSOE se diluye ante la volcánica irrupción de Podemos, indefinible formación que para sorpresa del Olimpo político ha dado al traste con más de tres décadas de cambalaches y falsedades. Más significativo resulta el hecho de que, aunque los dos partidos hegemónicos hasta ahora, sumasen sus presuntos resultados, sus votos o sus porcentajes, estos no alcanzarían el cincuenta por ciento del escrutinio. Ahí está el peligro para ellos, ni en coalición, opción que de alguna manera ya baraja alguno de sus miembros, podrían gobernar.

Pero a las tres presuntas patas de gobierno, siempre en atención a las intenciones de voto actuales, PP, PSOE y Podemos, esta última con el presunto apoyo de Izquierda Unida, si tal no está ya apañado, y la renuncia a una posible continuidad de Cayo Lara como secretario general, puede ser un indicio claro de tal posibilidad, a ese futuro parlamento le puede brotar un cuarto adminículo, la formación de Ciutadans o Ciudadanos como se presenta en el resto de España.

El partido que comanda Albert Rivera puede ser el tapado de las diversas elecciones que se celebrarán en el próximo año; tanta es la fuerza que acumula ya en estos momentos entre los seguidores de su ideario, tan afín a UPyD en muchos puntos que, en los últimos días ha comenzado un proceso de fagocitación de simpatizantes y, más llamativo todavía, afiliados de la formación de Rosa Díez que se trasladan hasta la acera de Ciudadanos; la antigua socialista, anclada en sus principios de Patria, Rey, Unidad, fuera del pensamiento político de tantos españoles antes incluso de la formación que lidera, no entiende, de hecho no lo entendió ni en su etapa de militancia socialista, la divergencia de su proyecto con buena parte de la ciudadanía. Tal es así que, Ciudadanos, tomará en los meses venideros, el relevo a Podemos en la captación de votantes hastiados de los partidos constituyentes, y en ese saco caben todos los grupos con tendencias liberales, capitalistas e incluso los primeros desilusionados de Podemos que, en los meses que faltan hasta las elecciones, comenzarán a aflorar en cuanto el grupo de los círculos concrete su programa.

Así, expuesto en dos o tres líneas, esta conjetura puede resultar extraña, incongruente, pero intentemos trasladarnos a un hipotético futuro, apenas tres, cuatro meses en el calendario, para intuir ese futuro cercano.

Podemos, el partido de los indignados, la formación del hartazgo aúna entre sus simpatizantes y, aunque en menor medida, sus votantes, una amalgama de difícil soldadura y ya se sabe lo que ocurre cuando la solución resultante arrastra impurezas que la decantación no consiguió separar. El grupo del círculo basa su fuerza en una amplia mayoría de seguidores, captada en los caladeros de PSOE e IU; cuenta también con centristas desencantados de los dos partidos del turno y, por último, una buena cantidad de versos sueltos, de seguidores y votantes del PP, de tendencia moderada, enfadados con las medidas de Rajoy y que, a buen seguro, les afectan de lleno; a todos los anteriores se han sumado a última hora bastantes simpatizantes de la autonomía, independencia o del simple derecho a decidir; catalanes y vascos, ciudadanos en suma hastiados de todo y de todos y que utilizan el arma de la independencia como castigo a los gobernantes actuales, en número tal que las últimas encuestas asignan a Podemos un número inusitado de porcentaje e intención de voto. Demasiados mimbres distintos para fabricar un buen cesto.

El partido que comanda Albert Rivera puede ser el tapado de las diversas elecciones que se celebrarán en el próximo año

A mi entender, la formación toca ya su techo electoral. Resultará problemático, cuando no inviable, que sus votantes alcancen el treinta por ciento del total de los votantes y, podría darse por satisfecha si sobrepasa el veinte por ciento. Esta afirmación puede resultar chocante ahora, a últimos de diciembre, cuando cualquier aparición televisiva de algún miembro del PP, resulta un buen caudal para el baúl de sus votos pero, esta situación, no nos engañemos, se reconducirá según se acerquen los comicios.

Del conjunto de presuntos votantes que, siempre según las encuestas, afirman que Podemos es su opción principal, la mayoría de los situados a la derecha de la enaltecida transversalidad del grupo e incluso otros tantos de los votantes ubicados en el centro, retornarán a sus opciones clásicas porque, dónde y cómo encajan estas personas en una asamblea, perdón, en un Círculo de Podemos cuando se les presenten diferentes opciones y tengan que decidir entre una u otra, acostumbradas como están al ordeno y mando, a la obediencia ciega y sumisa hacia el jefe, sin cuestionarse nunca nada de lo que ven u oyen. No pueden. En el partido del sí, se puede, ellos no pueden porque no saben, no aprendieron a discernir, no aprendieron a disentir. En consecuencia, en cuanto se acerque la fecha electoral, el miedo a verse en la tesitura de tener que significarse, de decidir entre una u otra propuesta de los diversos líderes, o el apoyo explícito en la calle hacia su formación, les devolverán al redil de la derecha y con ellos una inconcreta cantidad de votantes. Del espectro electoral formado en su izquierda espero poco movimiento, tan solo los desencantados por su nueva moderación, suplidos al momento por otros atraídos por tal moderación en el programa.

Es ahora cuando aparece Ciudadanos. En los últimos días la formación de Albert Rivera está remodelando, de nuevo, el mapa de los votantes al igual que ya lo hiciera Podemos, y con un mensaje similar, aunque con las palabras cambiadas, se postula también como garante de la nueva democracia o como afirma su líder “…construir un proyecto de mayorías, más allá de unas siglas…”, y ese nuevo enemigo le puede hacer daño al grupo de Pablo Iglesias. Eso sí, no sería el único damnificado, Rosa Díez se enfrenta a su ocaso, con disidencias internas y una importante pérdida de simpatizantes. De igual manera, es de suponer que votantes asiduos del Partido Popular trocarán una derecha por otra, la de Ciudadanos, ésta al menos, pensarán, con caras nuevas, tan nuevas y desconocidas que quizás enmascaren sus verdaderas intenciones, nada claras y con tintes opacos que ocultan sus proyectos postreros.

Según El Periódico de Catalunya, Albert Rivera militó en las juventudes del Partido Popular con anterioridad a su elección como diputado de la Generalitat en el año 2006. Tal afirmación, contestada desde Ciudadanos con el alegato de la asistencia de su líder a diversos actos de los populares y de los socialistas pero no su militancia en el primero, no está contrastada y, en cualquier caso, sólo enturbia la limpieza de ideas del presidente de Ciudadanos, una ideología que principia en un exacerbado antinacionalismo catalán; de esta guisa se presenta como otro nacionalismo tan sectario como su contrario; afirma emanar, además, en su ideario, de liberalismos progresistas y de socialismos democráticos, o sea el todo y la nada, y que engarzan con el paradigma de la Ilustración, cual es la Razón.

Con todo esto Albert Rivera empieza a recabar apoyos, titulares periodísticos y, por supuesto, un espacio electoral en una zona hasta ahora vedada. Tanto ilusiona ya su proyecto entre los desencantados de la derecha que, afamados interlocutores periodísticos, asiduos en los rifirrafes televisivos y de clara tendencia derechista, aplauden sus proclamas, ahora sosegadas y alejadas de sus primeros desnudos publicitarios, dado que ven en Ciudadanos una buena alternativa, a la vez que un buen aliado ante la pujanza de los seguidores de Pablo Iglesias.

 

Finales del año 2014.  


Sobre esta noticia

Autor:
Ignacio Terrós (17 noticias)
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Tipo:
Opinión
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