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Carta abierta a Eduardo Frei-Ruiz-Tagle

08/12/2009 14:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si Codelco no fuera del Estado, esas utilidades estarían hoy en manos privadas, miles de millones de dólares en manos de amigos, por ejemplo, de Piñera, y para paliar la crisis el Gobierno tendría que haber hecho lo que han tenido que hacer la mayoría de los gobiernos del mundo: subir los impuestos

Mi amigo, Federico Cavada Kuhlmann, comunicólogo y sociólogo y además político de larga data, me hace llegar estar carta para que la publique y la exponga a la opinión de los lectores. Cumplo con ello por tratarse de una reflexión necesaria por los agitados días que vive Chile, a las puertas de una elección presidencial clave para su futuro.

Al parecer, muchos todavía no entienden que si gana Piñera, Chile se acaba. La crisis no se ha sentido en el país, ¿por qué? Porque el cobre es del Estado y gracias a las utilidades que dio al Estado, con ese dinero se pudo financiar las medidas para paliar la crisis. Si Codelco no fuera del Estado, esas utilidades estarían hoy en manos privadas, miles de millones de dólares en manos de amigos, por ejemplo, de Piñera, y para paliar la crisis el Gobierno tendría que haber hecho lo que han tenido que hacer la mayoría de los gobiernos del mundo: subir los impuestos, es decir, sacar del bolsillo de cada chileno y de cada chilena, el dinero para financiar las medidas que se han tenido que tomar.

He aquí el texto en cuestión:

Por Federico E. Cavada Kuhlmann

Buenos Aires, diciembre de 2009.-

Senador

Eduardo Frei Ruiz Tagle

P R E S E N T E

Estimado Eduardo:

Te conocí cuando eras un muchacho y comenzaba el Gobierno de don Eduardo. Después de mi exilio –cuando eras Presidente- hemos elaborado una relación política y, en algunos casos, familiar, que creo me permite hacerte esta proposición en una carta abierta para que sirva como consulta al resto de la comunidad de un tema que puede ser vital para nuestro futuro.

La dictadura y su represión produjeron -de alguna manera- la reactivación o fortalecimiento de las organizaciones sociales de base, asimismo, el temor a ella produjo en otros sectores un alejamiento de la vida política y social. Este segundo proceso se vio acelerado y profundizado como resultado del dominio ejercido por un capitalismo depredador, basado en el individualismo y el consumismo despolitizador.

El cambio de paradigma que significó la caída del muro de Berlín hace veinte años y el posterior derrumbe de la URSS con el desmembramiento del llamado “socialismo real”, no produjo como resultado sólo el término de la bipolaridad USA-URSS (capitalismo-socialismo), sino que significó un violento giro que ha mostrado que cualquier forma enfrentada al sistema capitalista queda fuera de carrera.

Desde entonces hemos sido testigos del avance devastador de un capitalismo globalizado que sostiene el supuesto fin de las ideologías y la economía de mercado como la base de un sistema “liberal progresista”. La resistencia que le han presentado algunas forma de “estalinismo” o el nacimiento de algunos “mesianismos” seudo socialistas sólo sirven para “hacer el caldo gordo” a su forma hegemónica.

Cuando cayó el muro, se hundió en las sombras la estrella roja y estalló sobre el horizonte, quemando todo a su paso, el sol abrasador de una nueva fórmula de capitalismo sobre el que no hay ni árbitros ni controles. Este es un capitalismo sin temores y sin frenos. Se proporciona la satisfacción de poner fin a “concesiones” que debió hacer en el pasado, forzado por la comunidad que le exigía bienestar social, salud, educación o vivienda y alimentación. También se puede vanagloriar de haber quitado al Estado su autoridad reguladora y con ello el acercamiento del pueblo a gobernar.

Vivimos hoy una realidad en la que el consumo se convierte en objetivo social y el individualismo en meta de desarrollo personal. Donde es el presente el único horizonte al que se dirigen los imaginativos sociales, produciendo o intentando imponer valores donde lo político-ideológico y los “políticos” son los enemigos. Como resultado se instaló una economía neoliberal en el país y poco a poco el giro de la Concertación por ese mismo camino –con socialistas y socialcristianos- nos tiene en la realidad que vivimos.

Por eso las alternativas para la elección de Presidente son: un candidato –Piñera- claramente definido como representante de ese capitalismo dominante y depredador, cuyo propósito no es otro que afianzar en lo político lo conseguido en lo económico; otra alternativa es Enríquez Ominami, que quiere aparecer con otra cara, pero es la autopoiesis del sistema neoliberal, por el que su padre –el senador- trabajó para establecerlo cuando fue Ministro. Es propiedad de los sistemas reproducirse a sí mismos. La conciencia –en la autopoiesis- es una red de procesos que logran transformar componentes que autorreproducen sus propios componentes, por eso este candidato sigue siendo “liberal progresista” según propia definición.

Entre los candidatos hay dos que me llaman a la reflexión. Uno es mi amigo Jorge Arrate, porque honesta y hasta “quijotescamente” quiere ayudar activamente al despertar de la comunidad de este “anestesiamiento” neoliberal, individualista y consumista que se vive en el mundo desde la caída del muro. El otro eres tú, por tus propio méritos personales, porque has hecho esfuerzos por rejuvenecer la política y sus actores. Por tu padre, Eduardo Frei Montalva, que con la Revolución en Libertad abrió el camino a la participación popular, continuado y consolidado por su sucesor presidencial, Salvador Allende. Porque tus declaraciones y programa me indican que estás en la senda para asumir el reto de enfrentar las necesidades urgentes que hoy tenemos los chilenos, porque cristianos y socialistas necesitamos y debemos levantar, no un muro, pero sí una alternativa al capitalismo actual y porque eres la esperanza real del cambio y de la consolidación de la construcción de una nueva democracia.

Hoy se necesita que la comunidad vuelva a la política, hoy necesitamos que la comunidad vuelva a asumir su rol en los organismos sociales de base, hoy el mundo y el país necesitan que la comunidad asuma el papel protagónico en la vida humana y me parece que tú eres el camino para ello. Para eso debemos cambiar absolutamente la forma de hacer política, debemos posesionarnos de una nueva forma de concebir el Gobierno y de gobernar. Parece ser necesario que terminemos con la milenaria fórmula de que los dirigentes, los técnicos o profesionales, los “elegidos” de la fortuna, sean los que dirigen y deciden el qué, el cuándo y el cómo de las resoluciones que afectan a toda la comunidad. Debemos terminar con el monólogo y abrir el diálogo. Esto significa crear las condiciones de la participación de la comunidad en la acción de gobernar lo que marcará su retorno a la acción social de base.

Hace ya más de veinte años atrás sostenía frente a mis alumnos de la Cátedra de Animación y Promoción de Actividades Comunitarias que para que fuera realidad la acción de la comunidad sobre sus intereses debía existir una real participación popular en la dirección y gestión de la actividad pública y que ésta debía darse en términos efectivos de manera que su participación mejore los niveles de desarrollo de la democracia. Esto debemos concebirlo a partir de los derechos del hombre que deben ser el corazón de toda actividad humana. De estos “derechos del hombre” que tenemos que “sacralizar" en nuestros campos de acción social, política, filosófica, económica o científica, uno de los principios básicos es el derecho que el hombre tiene a ejercer su voluntad soberana para construir el Estado.

«Estoy seguro que ese no es tu caso, creo que el pueblo te elegirá Presidente y por ello te anexo un punteo sobre las diferentes formas de participación real del pueblo»

Esto significa que estamos hablando de participación real. Esto significa que después de dos mil años desde al Ágora ateniense -donde se comenzó a construir la democracia que nosotros conocemos-, debemos replantearnos las formas con las cuales estamos interactuando en este sistema social en el cual vivimos. Un somero balance del sistema nos señala que es injusto, desigual e inequitativo. Ese mismo balance nos indica que la base social -la comunidad en su conjunto y cada individuo que la compone, en particular- debe recuperar derechos que se han venido delegando en mandatarios que con el pasar de los siglos se han convertido en mandantes y ejercen el poder para sí de una manera que se contrapone al objetivo inicial con que hicimos esa delegación de poder.

Como estoy seguro que ese no es tu caso, creo que el pueblo te elegirá Presidente y por ello te anexo un punteo sobre las diferentes formas de participación real del pueblo, desde la iniciativa popular legislativa, que significa la presentación de proyectos de Ley por la base social, hasta la revocación del mandato presidencial, la aprobación presupuestaria o los Consejos Juveniles de Participación.

Sobre la participación

Construyendo participación

Debe tener por objetivo central el desarrollo de normas que permitan la estructuración de mecanismos para la participación ciudadana, con el objetivo de crear una democracia participativa. Esa participación debe estar basada en el derecho de todos a concurrir con poder de decisión en las actividades públicas, mediante un sistema que le permita organizar, ejecutar y controlar la gestión pública, tanto en forma individual como colectiva. La fundamentación de la participación es un derecho de todo el pueblo chileno a apropiarse de la orientación de los asuntos públicos mediante mecanismos que le permitan individual o colectivamente según sea el caso, asumir la proposición, dirección, ejecución y control de la tarea pública en todos sus estamentos.

Formas o modalidades para la participación

Las formas o modalidades constitucionales que asignan derechos políticos a los ciudadanos pueden ser las siguientes:

1. La Iniciativa Popular legislativa: Es el derecho político que tienen los grupos ciudadanos de presentar proyectos de Ley al Congreso Nacional. La población también contará con una iniciativa similar para decidir sobre resoluciones para el campo municipal.

2. El Plebiscito: Es la consulta del Estado a la ciudadanía frente a problemas que debe solucionar con el apoyo de la comunidad nacional. Este puede ser realizado a pedido del Presidente de la República, del Poder Legislativo, del Poder Judicial.

3. El Referendo: Esta es una convocatoria que se da el pueblo y que puede tener las formas que detallamos, mediante la cual muestra su capacidad y poder de decisión frente a temas de trascendencia. Habrá: Referendo Aprobatorio; Referendo para Tratados; Referendo Anulatorio; Referendo Cancelatorio o Revocatorio; Referendo para la Reforma Constitucional.

4. Asambleas comunales de la Sociedad Civil: Estas son un medio de participación política de los ciudadanos de una comuna para decidir sobre temas que les afectan y que deben o pueden ser resueltos por el Municipio.

5. Consejos de Participación: La ley debe determinar la formación de Consejos de Participación –con ese u otro nombre- para los diferentes estamentos de la administración pública posibles de ser controlados y donde sea necesaria la Participación Popular para toma de decisión sobre medidas, proyectos u otras iniciativas.

6. Consulta Popular: Este será un mecanismo para hacer consultas en el ámbito nacional. Regional o Comunal, mediante la cual el Presidente de la República, los Intendentes Regionales y los Alcaldes ponen a consideración de la base social inscripta en los Registros Electorales determinadas materias de interés y trascendencia general. La decisión de la Consulta es obligatoria para la autoridad consultante.

7. Aprobación Presupuestaria: La Comunidad Nacional por medio de sus organizaciones podrá aprobar y controlar la gestión de los temas presupuestarios en los niveles nacionales, regionales y municipales, así como por áreas de actividad, como Salud, Educación, Previsión Social, Vivienda, entre otras.

8. Consejos Juveniles de Participación: Crecer en una sociedad como la de América Latina, marcada por los cambios productos de la globalización, el ingreso a la Era del Conocimiento y las transformaciones tecnológicas, significa para los niños y jóvenes del país crecer en una sociedad en cambio constante que marca su desarrollo por la individualización de las formas de vida, la pluralización y otros contextos muchas veces contradictorios. Por ello es necesario que tengan participación y con ello responsabilidad en el desarrollo y progreso de su país. Para esto se crearán estos Consejos en áreas específicas como Educación, Trabajo, Deportes y Economía.


Sobre esta noticia

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Jchpaez (18 noticias)
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