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En busca de la salud Carolina habla de la fama que tiene la medicina tradicional

22/11/2009 19:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Debido a mis problemas de salud, que conviven conmigo desde hace 10 años, he probado casi la totalidad de la medicina alternativa que hay en Chile. Conozco la acupuntura, las flores de Bach, la reflexología

Debido a mis problemas de salud, que conviven conmigo desde hace 10 años, he probado casi la totalidad de la medicina alternativa que hay en Chile. Conozco la acupuntura, las flores de Bach, la reflexología, el reiki, los imanes, diversos tipos de masaje, intenté con la homeopatía, hice el taller de los Ishaias y hasta visité a uno de esos tipos que dicen que curan a través de médicos espirituales invisibles que lo visitan a uno de noche (porfa, no se rían) y te dejan libre de todo rastro de enfermedad. Ya sé que en esto último fui un poco ingenua, pero bueno, no perdía nada.

A lo anterior debo sumar que soy la reina de los libros de autoayuda: leí sobre técnicas de sanación chinas, cuánticas, ayurvédicas y herméticas, además de una larga lista de gurúes de dudosa credibilidad que mejor no nombro por dignidad. O sea, tengo casi una maestría en el tema. Y mis conclusiones son lapidarias. Lo siento. Si usted está siguiendo algún tratamiento con toda la fe del mundo, tal vez es mejor que deje de leer esta columna porque, a pesar de mi actual escepticismo, sigo creyendo en el poder de los deseos y las convicciones.

La medicina alternativa me ha ayudado a manejar el estrés y a conectarme conmis emociones, y algunas personas que conozco han superado problemas puntuales, como dolores de espalda e insomnio, gracias a la acupuntura o la homeopatía. Pero mi realidad es que las terapias holísticas no han mejorado ninguna de mis dolencias físicas. Y los medicamentos tradicionales, hoy tan vilipendiados por los naturómanos (palabra inventada pero que funciona), han sido todos estos años mis mejores amigos.

Conozco la acupuntura, las flores de Bach, la reflexología, el reiki, los imanes, diversos tipos de

En mi caso, es mucho peor la enfermedad que el remedio, al contrario de ese dicho cada vez más difundido. Y es que, por más que uno lo desee con todas las fuerzas posibles, no existe en la naturaleza antiinflamatorio tan potente como el diclofenaco ni homeopatía que baje la fiebre como el ibuprofeno.

Puede que la medicina tradicional merezca parte de la mala fama que tiene hoy día, porque ha olvidado que el cuerpo está esencialmente unido con la mente y las emociones, y porque se ha dedicado a atacar los síntomas y no a la sanación integral. Pero nadie –bueno, digamos “casi nadie” ya que debe haber maravillosas excepciones– puede prescindir de sus servicios para siempre, aunque sea el más perseverante de los seguidores de Deepak Chopra, y aunque en muchos casos, demasiados, no pueda hacer nada por nosotros. Simplemente porque ante el dolor y la enfermedad sigue siendo la mejor opción –y, en algunas situaciones, la única– de sentirnos bien.


Sobre esta noticia

Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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573
Tipo:
Nota de prensa
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