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Yo te bendigo, mi Juan Gabriel.

30/08/2016 00:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Adiós amor adiós mi amor te vas /adiós amor que seas feliz de más/ si un día quieres tu volver a mi /regresa a casa/ cuando quieras regresar - Juan Gabriel

Con Juan Gabriel se ha ido un México que no volverá, un México que reía con sus ocurrencias y caprichosas divonidades (no divinidades, aunque para sus fans lo fueran). Murió Alberto Aguilera Valadez pero Juan Gabriel comienza su ascenso hacia la eternidad. Ningún artista mexicano habría conseguido abrir el corazón y la sensibilidad del pueblo más machista de Latinoamérica, ni siquiera un José Alfredo Jiménez que elogiaba y desprestigiaba a sus mujeres cantando su amor fundamentado en el vicio de una cantina, o Agustín Lara bajo de un farolito llorándole a su María, o Cuco Sánchez rezando bajo un crucifijo de piedra... No, Juan Gabriel, Adán Luna o Alberto era un artista verdaderamente diferente, él cantaba al amor en todas las facetas que podemos conocerle, desde el amor filial como lo demostró con su “Amor eterno” hasta el amor a la humanidad con “¿Pero qué necesidad?”, ninguno de ellos había logrado lo que Elena Poniatowska mencionaba en La Jornada “Siempre me llamó la atención que las parejas fueran a escucharlo tomadas de la mano. Eso me asombraba como fenómeno social pues, los maridos no tenían reparo en escucharlo tomados de la mano de su mujer”, y esto sin la necesidad de etiquetar a las canciones como un rosa cercano al lila (esto lo digo yo).

 

Ni la misma Prieta Linda supo que regalo tan excepcional nos dio al descubrir este portento de artista que se coló en todas las familias siendo el amante, el novio, el hijo, el tío, el hermano, el gusto sublime del pueblo hasta el gusto culposo de muchos intelectuales (“Y sí, hay razones del gusto que se esparcen, las chavas persuaden a los novios, a las madres se les desarrollan hábitos que muy pronto dejan de ser clandestinos, y el inflexible paterfamilia se descubre una mañana tarareando: Es esta primavera/ será tu regalo un ramo de rosas/ Te llevaré a la playa, te besaré en el mar/ y muchas otras cosas.” –Carlos Monsivais, en Escenas de pudor y liviandad), y si Prietita, no nos arrepentiremos jamás de la oportunidad de escuchar a un corazón… aunque no escuchemos muchas veces ni al nuestro propio.

 

Juan Gabriel, quien decía “Lo que se ve no se juzga” cuando le preguntaron sobre su preferencia sexual tenía toda la razón, porque él como Michael Jackson, Prince o cualquier otro grande tenían permitido ser lo que quisiera ser, Hétero u Homo, Juan Gabriel era él y era bien.

 

¿Puede alguien decir que no sabe quién fue este señorón o que no lloró con sus canciones de despecho o vibró de alegría cuando enamorado declaraba su amor? Estoy segura que si a los mexicanos nos preguntaran qué disco nos llevaríamos a una isla desierta si tuviéramos que llevarnos uno solo, sería un compilado de las canciones de este señor o un dvd de alguno de sus conciertos.

 

Realmente el artista no lo hace ningún hit o escándalo de los que venden revistas o puntos en IBOPE, el artista verdadero es aquel que entiende que su obra es universal, que llega a todos los corazones provocando una reacción, una sensación y que, el dinero llega no por ser buscado sino por ser un pequeño tributo de agradecimiento a ser el osado valiente que expone su alma a un mundo dispuesto a destrozar lo débil, frágil y diferente.

 

En casa de mi abuela había cuatro clásicos: el olor al dulce guayaba con canela, la Coca cola en el refrigerador, las papás fritas y en la torna mesa o en el toca cinta una canción de Juan Gabriel interpretada por él o por la Dúrcal, supongo que en muchos hogares ochenteros mexicanos el panorama era igual, sin olvidar a aquellos que en afán de burla (que disfraza generalmente a una enorme admiración) lo imitaban con sus manerismos, desplantes, y ajuares únicos en el mundo del espectáculo de nuestro país.

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Me enojaba y aún enoja que se refieran a él como El Divo de Juárez, porque no era para nada Divo, según Poniatowska en el mismo reportaje “Juan Gabriel me decía “mamá” y tengo muchas fotos con él. Cuando lo conocí me pareció muy sencillo y estaba alegre y quería que regresara. Recuerdo que me habló de su niñez que había sido muy dura. Me pareció un hombre cálido y tenía una gran capacidad de reír”, muchos hablaban de su calidad humana representada en su ayuda humanitaria a chiquillos que sufren una infancia infeliz como la que él tuvo que soportar. Pero ¿qué infancia de los grandes ha sido sencilla? Ni la de Marilyn Monroe, ni la de una Janis Joplin o incluso Elvis Presley, por no decir menos de los idolos mexicanos como Pedro Infante, Cantinflas o Sara García, es aquel sufrimiento de infantes lo que los lleva a ser niños eternos y a vivir la vida con la devoción y en la debida proporción.

 

“Yo no voy a poner nada de Juanga. Me da como hueva. Lo siento”, este es el mensaje que puso en su cuenta de Facebook, de acuerdo a usuarios de esta red social, el director de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, Irving Berlín Villafaña, y seamos sinceros, incluso su pereza es una opinión, nadie puede ser indiferente de un personaje del tamaño de lo que fue este artista tan grande, por más que uno quiera huir a la sombra de su adiós.

 

Sólo me queda decir, Gracias Juan Gabriel por demostrarnos que los sueños con empeño, dedicación, fe y suficiente talento se vuelven realidad, que en este país, continente, mundo, necesitamos hombres buenos que acaricien nuestras almas de manera sencilla y sin rebuscamientos o pretensiones falsas e hipócritas que alejan a la gente de sus creaciones para ganar el aplauso de críticos infla-egos, y con sus propias palabras:

“ Yo te bendigo mi amor,

Que yo estaré siempre a tú lado aunque andes lejos

No habrá distancia entre tú y yo, recuerda eso,

Pues me preocupa, que tú vayas a sufrir

Y no es que quiera recordarte, aquel cariño

Ni que con esa condición, te ofrezca ayuda

Tú sabes bien, que antes que nada, soy tu amigo

Que todo lo demás, resuelto fue en un hermoso adiós “

 

En Paz descanse Alberto... ¡Viva Juan Gabriel!


Sobre esta noticia

Autor:
Jean Bernstein (168 noticias)
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Opinión
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