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Autogobierno mapuche: "del Bío-Bío al sur"

24/08/2009 17:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Comprender la lógica que ha alimentado en la conciencia de una pequeña pero altamente activa vanguardia política mapuche que hoy exige un autogobierno

Comprender la lógica que ha alimentado en la conciencia de una pequeña pero altamente activa vanguardia política mapuche que hoy exige un autogobierno “del Bío-Bío al sur” implica exponer lo que los Gobiernos de la Concertación han denominado un “Nuevo Trato Indígena”. Documento trabajado por las sucesivas administraciones oficialistas y que hoy duerme en el Congreso.

La idea de un “autogobierno” implica el reconocimiento de la especificidad indígena, es decirreconocerlos como una “nación” diferente a la “chilena”. Observemos la problemática detrás de este nuevo trato entre el Estado chileno y los mapuches.

En octubre del año 2003, la llamada Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, encabezada por el ex mandatario Patricio Aylwin, hizo entrega de un informe final al entonces Presidente de la República. La idea de esta comisión era evaluar el "trato" histórico del Estado a los pueblos indígenas en Chile.

Las principales conclusiones del que llamaremos “Nuevo Trato” se articulan en función de tres grandes principios:

a. Mejorar el nivel de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas,

b. Profundizar las estrategias de Desarrollo con Identidad,

c. Ajustar la institucionalidad pública a la diversidad cultural del país.

Sobre el plano de los Derechos de los Pueblos Indígenas, las medidas, según el Nuevo Trato, deberían articularse en torno a dos principales medidas:

- Un Reconocimiento Constitucional de los "pueblos indígenas",

- Una Profundización de sus Derechos.

En el ámbito del Reconocimiento Constitucional se establece que no obstante que los pueblos indígenas cuentan actualmente con un reconocimiento de derechos específicos por medio de la Ley Indígena así como de derechos universales a través de la Constitución Política y la legislación sectorial, el Gobierno estimaba esencial otorgar un reconocimiento de mayor jerarquía social y de un mayor valor sociopolítico a dicho segmento social.

Es así como se busca:

a. Reconocer la existencia de los pueblos indígenas como parte de la nación pero poseyendo, a la vez, culturas e identidades propias.

B. Reconocer que los pueblos indígenas actuales son descendientes de las poblaciones que habitaban el territorio chileno al momento de inciarse la colonización. En este sentido se buscaría establecer indirectamente el principio de "Primeras Naciones".

C. Reconocer que es deber del Estado garantizar el pleno respecto de los pueblos indígenas.

El Nuevo Trato indígena se concentrará, a diferencia de las iniciativas de los presidentes Aylwin y Frei, en el reconocimiento de derechos políticos de los grupos étnicos minoritarios nacionales, en contraposición a las iniciativas precedentes que se abocaban a mejorar los ámbitos socioeconómicos de las comunidades indígenas chilenas.

Comprender la lógica que ha alimentado en la conciencia de una pequeña pero altamente activa vanguardia política mapuche que hoy exige un autogobierno

En este sentido se aprecia que el Nuevo Trato busca, insistentemente, estimular y consolidar la idea de especificidad de la población de origen indígena en contraposición al resto de la población chilena.

Se aprecia que tanto el mejoramiento del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas como la profundización de las denominadas “estrategias de desarrollo con identidad”, se insertan en la misma lógica precedente: afirmar un tipo indeterminado de especificidad y diferencia cultural, social y económica de la población de origen indígena.

La Especificidad avanzada por el Nuevo Trato se plasma en la existencia de “pueblos indígenas”. Es así como la iniciativa buscaría establecer la coexistencia de una pluralidad de “pueblos” pudiendo debilitar, directa e indirectamente, la idea de una “Nación Chilena”.

El Nuevo Trato no solo avanza el principio del reconocimiento constitucional que establecería la existencia de una “variedad de pueblos” indígenas, estableciéndose y reconociendo constitucionalmente la existencia simultanea de “varias naciones” al interior de las fronteras políticas nacionales, sino que buscaría, además, implementar un órgano administrativo de representación de dichos “pueblos indígenas” mediante la creación de un Consejo de Pueblos Indígenas como un organismo representativo de los pueblos indígenas cuya principal función será de "participar en la definición y ejecución de políticas públicas".

La iniciativa en orden a crear un órgano único, "directo, autónomo y representativo" del conjunto de los llamados “pueblos indígenas”, como sería el caso del Consejo de Pueblos Indígenas, si bien buscaría concentrar las demandas sociales, económicas, políticas y culturales en un solo canal de expresión del conjunto de dichos grupos étnicos, podría constituirse, bajo determinadas condiciones, en un órgano eminentemente político, articulador de demandas políticas partidistas o ideologizadas, en absoluto relacionadas con su cometido original.

Se aprecia que el reforzamiento a un grado institucional de dichas características propias y constitutivas de la “Nación” podría radicalizar, aún más, sentimientos indigenistas de orden etnonacionales con efectos impredecibles sobre el escenario político nacional, abriendo paso a conflictos etnopolíticos, prácticamente, hasta ayer, ausentes en el debate nacional.

No obstante lo anterior, un aspecto positivo del Nuevo Trato está dado por las medidas adoptadas en orden a implementar un conjunto significativo de medidas que permitan un mejor desarrollo socioeconómico de este segmento de la población chilena, combatiendo los altos niveles de pobreza a los cuales están sometidos disminuyendo, con ello, los puntos de fricción con la sociedad chilena en su conjunto y el Estado.

Se insiste en que la idea de un autogobierno no es posible comprenderla en ausencia de los "gestos" históricos generados desde el Oficialismo hacia este segmento de la población chilena, y en particular la vanguardia política etnoindigenista que ha sabido capitalizar la actual situación. El reconocimiento constitucional de la especificidad nacional mapuche, o de otra etnia chilena, solo abre la puerta a otras exigencias que desnaturalizan las demandas socioeconómicas legitimas de dichos connacionales.


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Fidelam (4709 noticias)
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Nota de prensa
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