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Alumnos barceloneses en el inicio de la Selectividad: "Es más difícil tener que estudiar toda la materia solos"

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07/07/2020 05:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un total de 39.904 estudiantes catalanes empiezan este martes las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), en una convocatoria marcada por la pandemia de la Covid-19. Se trata de la más numerosa de la historia, con 5.400 alumnos más que el año pasado, en parte relacionado con el incremento del 12, 5% de aprobados a bachillerato. La Selectividad ha comenzado sin incidencias, según han confirmado fuentes de la Secretaría de Universidades (SUR) de la Generalitat.

A las puertas de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona (UB) los estudiantes eran llamados en pequeños grupos para ir entrando a las aulas. Lo primero que han tenido que hacer es ponerse gel hidroalcohòlic y con la mascarilla puesta en todo momento, a pesar de que está permitido sacársela durante el examen. Una vez en las aulas, han empezado con el examen de Lengua castellana y literatura.

A las puertas de la facultad, la María Elena, estudiante del Instituto Rocafort, esperaba ser llamada para entrar al aula, puesto que esta entrada se ha hecho de forma escalonada. Ha explicado que llegaba con optimismo a las pruebas porque las había preparado bien. "Hemos tenido clases en línea y creo que nos irá bastante bien", ha afirmado. Además, ha asegurado que el hecho de tener que llevar mascarilla y el resto de medidas de seguridad no le afectaban a la hora de afrontar este proceso.

En cambio, Judith Burgos del instituto Escola de Treball de Barcelona, sí cree que el confinamiento, el no haber tenido clases presenciales y el como han tenido que preparar estos exámenes por la covid-19 les puede afectar. "Es más difícil tener que estudiar toda la materia solos y no tener un profesor que te haya ayudado en todo para entenderlo mejor. Muchas asignaturas las hemos tenido que hacer nosotros solo, intentando entender con libros o por vídeo", ha manifestado.

Ha añadido que es "un poco agobiante" tener que preparar tantas materias pero ha reconocido que si has ido llevando los estudios al día "no es tan complicado".

Por su parte, el profesor Xavier Farrerons, de la Escuela Sant Jaume de la Fe de l'Hospitalet de Llobregat, ha considerado que esta es una convocatoria "atípica" y que todo ello ha sido un proceso "que ha durado mucho de tiempo". "Creemos que lo hemos preparado muy bien pero en condiciones diferentes", ha afirmado.

Ha explicado que los estudiantes "están nerviosos" y que les ha afectado tener que preparar los exámenes en confinamiento y con la "incertidumbre" sobre cómo acabaría todo ello. Por otro lado, ha apuntado que las medidas de seguridad impuestas por la Covid-19 "seguramente les distraen" pero ha insistido que "están muy preparados y vienen relativamente tranquilos a nivel académico". En este sentido, ha valorado positivamente el aumento del opcionalidad para evitar que se les pregunte por temario que ha podido quedar fuera de lo que han hecho.

Otro de los centros que desde primera hora es testigo de las PAU de este año es el Colegio Badalonès, en Badalona. Hacen la prueba un total de 146 alumnos ?88 del propio instituto y 58 más del instituto San Andreu de Nazaret, también de Badalona-. Pese al accidentado final de curso, los alumnos afrontan los exámenes con optimismo: "Hemos tenido más tiempo para estudiar", asegura Arnau Oncins.

Los exámenes han arrancado puntualmente a las nueve de la mañana, con el de lengua y literatura castellana. Los momentos previos han estado marcados, además de por los nervios habituales, por el acceso y la disposición en el aula, condicionados por los protocolos y medidas de seguridad derivadas de la crisis sanitaria.

El presidente del tribunal del Badalonès, José Ramon Garcia, reconoce que la logística ha sido "muy complicada" por la diversidad de centros y tribunales y también por las diferencias estructurales entre facultades e institutos: "En los institutos las aulas no son tan grandes y, con la distancia que hay que mantener, hay un máximo de catorce alumnos por aula".

También se ha tenido que cuidar la movilidad y acceso al centro, puesto que en el Badalonès los pasillos son muy estrechos y las aulas están repartidas en tres pisos. Si normalmente los estudiantes accedían a las facultades "todos de golpe", este año se les ha ido llamando por aulas y zonas de acceso para poder controlar el tráfico de personas en los espacios comunes.

A pesar de los inconvenientes logísticos que rodean los exámenes de selectividad, los alumnos del centro badalonés afrontan las PAU post-Covid con optimismo y creen que la parada en seco del curso el pasado 13 de marzo no afectará al resultado. "Acabamos los contenidos mejor de lo que podíamos esperar y los profesores nos han ayudado mucho", explica Ola Sànchez.

Esta alumna del Badalonès detalla que el último trimestre se ha hecho telemáticamente a través de aplicaciones como Zoom, pero que a pesar de la anomalía la mayoría de alumnos están muy preparados para hacer frente a los exámenes: "Por cómo ha ido, lo llevamos bastante bien. Vengo con mucha seguridad".

Según explican desde el propio centro, el Colegio Badalonès tiene normalmente un alto índice de aprobados y, por ejemplo, el año pasado aprobaron el 92% de los alumnos que se presentaron a las pruebas. Para conocer los resultados de este año habrá que esperar 20 días justos. Las notas se publicarán el 27 de julio.

En el caso del campus de Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, los estudiantes han sido convocados una hora antes y divididos entre cuatro puertas de acceso --a la que se ha adjudicado un color--, dependiendo del tribunal correspondiente, y con itinerarios propios en el interior para cada uno de los accesos sin cruzarse.

Los estudiantes que esperaban en el exterior de cada uno de los accesos han sido llamados para ser identificados --otros años se hacía en la puerta del aula-- y acudir al aula que les correspondía, en la que siempre se deberán sentar en el mismo sitio durante todos los exámenes.

El presidente de uno de los tribunales en la UPF Antoni Luna ha explicado a los medios que este año en el edificio de Roger de Llúria hay "menos alumnos, pero más tribunales y aulas" para hacer el examen, ya que en cada clase hay un tercio de su capacidad.

Ha afirmado que los alumnos se encuentran al llegar al aula gel para lavarse las manos, y ha subrayado que la mascarilla es obligatoria durante todo el proceso, pero que a la hora de realizar el examen los estudiantes se la pueden quitar una vez reciben la prueba.

Luna ha señalado que los alumnos están separados en las aulas más de 1, 5 metros, y que, a diferencia de otros años, cuando acaben el examen no se podrán levantar a entregarlo, sino que se lo recogerá el vigilante, y no se podrán quedar en el edificio al finalizar la prueba.

Preguntado por si ha notado un mayor nerviosismo en los alumnos, Luna ha afirmado que el habitual y ha considerado que había más inquietud por saber "cómo funcionaba", pero ha subrayado que, por ejemplo, la entrada ha sido más fácil que otros años.

El secretario general del Consejo Interuniveristario de Cataluña (CIC), Lluís Baulenas, ha destacado que las Pruebas de Acceso a la Universidad han empezado "con normalidad". "La primera noticia es la normalidad, a pesar de todo", ha dicho después de visitar un tribunal en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona (UB).

Ha afirmado que se han cumplido todos los protocolos de seguridad marcados para prevenir el riesgo de contagio por Covid-19. Ha añadido que no se ha producido ninguna incidencia y que todos los estudiantes estaban en el aula a las 8.30 horas de media. Ante el hecho de que no ha habido incidencias, desde el CIC no creen que se tengan que hacer cambios para el resto de días y han apelado a mantener la responsabilidad.

"Se han cumplido todas las normas de los protocolos: el uso de mascarillas, el lavado de manos y la distancia de seguridad. Esto ha permitido que ellos pudieran hacer la prueba con toda normalidad", ha declarado.

Baulenas ha agradecido la tarea a organizadores, profesores y presidentes de los tribunales, así como a los estudiantes. "Lo saben hacer, sacarán buenas notas, que vayan tranquilos y serenos a hacer los exámenes", les ha dicho.

Uno de los principales cambios de esta Selectividad es la fecha, puesto que las pruebas se han atrasado un mes, de principios de junio a principios de julio. Otro es que los exámenes se harán en unas sesenta poblaciones, el triple que el año pasado, puesto que se han incrementado las sedes, incorporando institutos, para evitar aglomeraciones. Además, se tendrán que cumplir todas las medidas de prevención del contagios, a pesar de que no será obligatorio hacer el examen con mascarilla, pero sí utilizarla antes y después del momento de realizar las pruebas.

Del total de matriculados, 31.803 responden a estudiantes con matrícula ordinaria que han acabado este curso el bachillerato; 4.315 son estudiantes de matrícula libre (bachillerato otros años que no hicieron las PAU, que quieren mejorar nota o que solo se examinan de asignaturas de la fase específica); y 3.786 provienen de ciclos formativos de grado superior que se examinan de alguna asignatura de la fase específica.

También se ha incrementado el número de correctores, que pasarán de 1.414 a 1.600; y de vigilantes, que irán de 1.600 a unos 3.500. En total, esta vez se ha movilizado a 5.200 personas, cuando el año pasado eran unas 3.200.

Por otro lado, los horarios se han distribuido en franjas horarias para evitar al máximo las aglomeraciones y las permanencias innecesarias en las sedes. La ampliación de un día de las pruebas, que finalizarán viernes, permitirá esta nueva distribución, de tal manera que las materias más numerosas de la fase general, tanto las comunes como las de modalidad, quedan segregadas y repartidas en tres días. Además, se establecen tres franjas de examen por día: para todos los estudiantes las pruebas empezarán a las 9.00, a las 12.00 y a las 15.00 horas.

Así, la selectividad empezará este martes a las 9.00 horas y hasta las 10.30 horas, con el examen de Lengua castellana y literatura.

Los estudiantes no han podido seguir el curso ordinario de manera presencial desde el 13 de marzo y por eso se ha decidido dar más flexibilidad a las pruebas, teniendo en cuenta que hay temario que quizás no han podido seguir todos los estudiantes. Por eso, habrá más opciones a la hora de escoger las preguntas a responder.

Así, se ha flexibilizado la optatividad que ya existía en los enunciados de los exámenes, de tal manera que, en líneas generales, aquellas partes que antes eran obligatorias con una única propuesta ahora incluirán opciones a escoger por los alumnos. Desde la Secretaria de Universidades han destacado que esto no se traduce en pruebas más fáciles, puesto que el rigor "continuará siendo el mismo".

La pandemia del coronavirus obligará también a una serie de medidas de prevención para evitar el riesgo de contagio, como el uso obligatorio de mascarilla, mantener la distancia de seguridad y lavarse las manos frecuentemente con gel desinfectante. La Secretaria de Universidades tiene previsto distribuir 2.500 litros de gel entre las sedes de examen. La ocupación de las aulas será de entre una quinta y una sexta parte de su capacidad. Además, no podrá acceder a los lugares de examen nadie con síntomas compatibles con la Covid-19.

Otra medida será el llamamiento escalonado por grupos y orden alfabético para comprobar la identidad de los alumnos y acceder a las aulas. En cada franja horaria no se podrá salir del aula hasta que no haya transcurrido una hora desde el inicio de la prueba y previa autorización del profesor responsable del aula. Además, los recorridos, las aulas y los lavabos estarán señalizados, junto con recordatorios de actitudes responsables, y los pasillos solo podrán ser ocupados en el momento de acceder en las aulas.

En cuanto a la mascarilla, será obligatoria en el acceso y en el interior de las sedes, pero no durante la realización de los examen. Una vez todo el mundo esté sentado en su sitio, que será el mismo para todas las pruebas, y después de que se hayan repartido los enunciados, los alumnos podrán sacarse la mascarilla siempre que se mantenga la distancia de seguridad.

Aun así, Universidades ha añadido que "por solidaridad y responsabilidad social" es obligatorio llevar la mascarilla antes de que se recojan los exámenes y mientras se esté dentro del edificio.

Por otro lado, los estudiantes de poniente que tenían que hacer las pruebas de la selectividad en Lleida podrán hacerlas a las nueve sedes de la capital tal y como estaba previsto, a pesar del rebrote que ha provocado el confinamiento perimetral de toda la comarca del Segrià. Así lo anunció la Secretaría de Universidades e Investigación este domingo, después de que el Govern valorara cómo podían hacer las pruebas los estudiantes que vienen de fuera de la comarca. Estos estudiantes tendrán que acreditar el motivo de su desplazamiento y tendrán que llevar la declaración de autorresponsabilidad. También tendrán que presentar un comprobante conforme se han matriculado a las pruebas, donde constan los horarios y la sede asignada.

Las notas De las PAU se sabrán el 27 de julio.


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