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Alemania, China y Rusia crean acertijos en la ponderación del poder en el Este asiático

06/10/2022 01:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Rusia y Alemania buscan acuerdos de equilibrio para el suministro e energía y el celo de Washington

La Tecla Fértil

 

El verdadero enemigo de Alemania no era Rusia, sino Washington D.C. Y estos estudios y análisis datan en mi carpeta desde 1982, un año antes de terminar una serie de cursos de especialización filosófica en La Oficina Latinoamericana de Investigaciones Jurídicas de La Facultad de Derecho de La Universidad de Carabobo, fueron 5 años de estudios progresivos en módulos de la realidad internacional en el campo investigativo. Donde había una etapa de guerras motivadas por los norteamericanos, atrás venía el apaciguamiento de Moscú y, recordemos a Vietnam, Centroamérica y en América Latina, sumado el caso reciente del submarino Harás San Juan, desde joven asistía a las librerías a adquirir revistas de La RDA y la comunista, los separaba el Muro de Berlín. Mi interés siempre fue entender el proceso político de Rusia y su relación con las burbujas de la Fe en tierras de Irak, Siria e Irán. A su vez, el papel de Israel en esas esferas del accionar político y religioso.

En los años sesenta, (60), el Canciller Willy Brandt alcanzo mediante el dialogo grandes propuestas suyas y entablo conversaciones con ciudadanos del Este hasta el Cáucaso, esto, con el fin de mejorar la moral de los residentes en la famosa cortina de hierro.La canciller Angela Merkel desestimó durante mucho tiempo cualquier crítica al respecto, señalando que se trataba de un "asunto puramente particular", formulación que también adoptó su sucesor, Olaf Scholz, en diciembre. Antes, en 2013, las operaciones de espionaje telefónico del servicio de inteligencia estadounidense NSA fueron -con razón- el tema predominante en Alemania durante semanas. Incluso el teléfono móvil de Merkel había sido espiado. La guerra híbrida de Moscú, la desinformación y los asesinatos políticos de los servicios de inteligencia rusos en Occidente no parecían preocupar tanto a los alemanes.

Helmut Schmidt y Hemul Kohl respaldaron la política del Canciller Brandt en las decisiones de la OTAN con relación a las ventas de armas y, al mismo tiempo, al desarme de los misiles. Ya los jóvenes alemanes se sentían incomodos.

El líder soviético Mijaíl Gorbachov, durante el proceso de reunificación alemana fue uno de los favoritos en Territorio de Berlín y sus comarcas agrícolas. En esta oportunidad, La OTAN y UE se expandieron hacia el Este, sin importarles las reacciones de Moscú- Sin duda, el espíritu del mercado económico y la democracia, serían dos elementos para que los centroeuropeos respaldaran a los ricos de los clubes de occidente, después que el Pacto de Varsovia se disolviera en 1991 y recuperarán su libertad de Moscú. Es un derecho y sigue siéndolo, Pero, Washington influyó para restarle territorios a Rusia que son suyos geopolíticamente, Todavía no hay una explicación cierta porque no se adueñaron de las tierras venezolanas rica en diferentes minerales. Gracias a Jehová.

La Guerra de Putin, como se conoce, habla de un día aciago para Ucrania y para toda Europa, nosotros tenemos una colonia iraní y, recién rusa en la Isla de Margarita, es un irrespeto a nuestra soberanía. Recordemos que desde tierra firme le suministramos agua, telefonía y electricidad.

Alemania y Francia, mediadores entre Rusia y Ucrania en el llamado formato de Normandía, han acusado al presidente Vladimir Putin de haber "destruido" los acuerdos de Minsk con el reconocimiento de las repúblicas separatistas de Lugansk y Donetsk, en el este de Ucrania. En palabras del embajador ucraniano en Alemania, Andrij Menlyk, ese reconocimiento es "declaración abierta de guerra". La acusación vertida por la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, y su homólogo francés, Yves Le Drian, tras el encuentro que ambos mantuvieron hoy en Berlín fue clara y contundente. "El Acuerdo de Minsk ha sido destruido unilateralmente, por lo que esos documentos ya no tienen valor", sostuvo Baerbock. La jefa de la diplomacia alemana fue más allá, denunció que el presidente ruso "hace retroceder la rueda de la historia" y no dijo la verdad en sus contactos diplomáticos en relación a la situación en Ucrania, "lo que en alemán llamamos mentir, " declaró.

También su homólogo francés aseguró que Putin no ha cumplido con sus afirmaciones "públicas y en privado", estas últimas realizadas en conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz.

No obstante, ambos afirmaron que incluso en la peor crisis es preciso mantener una oportunidad de diálogo, y Le Drian manifestó que "la mano sigue tendida", puesto que no hay nada peor que un "enfrentamiento bélico".

"Existe un foro para las conversaciones y debe seguir existiendo para poder seguir trabajando en una solución pacífica", indicó, en referencia al Cuarteto de Normandía que reúne a París, Berlín, Kiev y Moscú en torno a la implementación de los Acuerdos de Minsk.

Ambos titulares señalaron, por otro lado,  la necesidad de prepararse para el "peor escenario", para cuyo caso amenazaron con un paquete de sanciones más duro que el que fue anunciado ayer por la Unión Europea (UE), como parte de una "respuesta escalonada".

"Por una Ucrania libre y soberana estamos dispuestos a sufrir costes económicos", aseguró Baerbock, que recordó que Alemania detuvo el proceso de certificación del gasoducto Nord Stream 2 e indicó que la paz en Europa "no tiene precio".

Baerbock y Le Drian se manifestaron además a favor de mantener la misión de observación de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE) en el Dombás, pues son los ojos y oídos de la comunidad internacional sobre el terreno.

Las nuevas estrategias del poder ruso ante el invierno

Y en el terrero, según el embajador Menlyk,  se juega la seguridad en Europa y en el mundo. "El peligro de una nueva guerra mundial en Europa es muy real y está incluso al alcance de la mano", porque el presidente Putin "ya no reconoce ninguna frontera", advirtió en una entrevista que publican hoy los medios del grupo Funke.

Agregó que el reconocimiento por parte de Rusia de las dos repúblicas separatistas prorrusas y de "sus regímenes de títeres",  así como "la orden a sangre fría" de Putin de enviar a sus tropas "ahora ya de forma oficial" a territorio ucraniano, "es una declaración abierta de guerra", no sólo a Ucrania, "sino a Alemania y a todo el mundo libre". Expresó por ello la necesidad, "más que nunca", de suministrar armas defensivas a Ucrania para que el país puede incrementar su capacidad defensiva, una petición a la que Alemania se sigue oponiendo.

No fue por la crisis en Ucrania que apareció la preocupación, del eje asiático, pero es por ella que esa preocupación crece en todo el mundo: ¿podría la Rusia de Vladímir Putin hacer una alianza con China? En caso afirmativo, ¿de qué naturaleza sería una alianza tal, capaz de causar movimientos en la tectónica del poder global?

Ha habido numerosos indicios en ese sentido: en la crisis de Ucrania, Beijing tomó partido por Putin y no solo prometió apoyo financiero al presidente prorruso de Ucrania, Víktor Yanukóvich (2010-2014), cuando este visitó China después de haberse interrumpido las negociaciones para un tratado con la Unión Europea, sino que le prometió incluso que, en caso de necesidad, instalaría un escudo de protección nuclear sobre Ucrania. Después, Yanukóvich fue derrocado a raíz de las protestas en la plaza Maidán. Durante un tiempo, China no reconoció al gobierno ucraniano de transición; por el contrario, le demandó ante una corte civil internacional una indemnización de 3.000 millones de dólares por la supuesta violación de un contrato de préstamos por granos firmado en 2012. Esto coincidió temporalmente con la negativa de Moscú a vender gas natural a Ucrania a menos que lo pague de manera anticipada. Si bien en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Beijing no bloqueó expresamente las críticas a Putin provenientes de Occidente, durante la votación se abstuvo dos veces para no enemistarse con él. Frente a la delicada pregunta –incluso para China– de si «un Estado puede dividir a otro por medio de una consulta popular escenificada», Beijing ensayó, hasta el cierre de las elecciones presidenciales en Kiev a fines de mayo de 2014, respuestas diplomáticas como que «debían considerarse todas las causalidades de la historia y del presente para llegar a una solución». No puede negarse la sospecha de que, de algún modo, China se resignó al hecho de que Moscú mantenga sus aspiraciones imperiales.

Alentada por las señales provenientes del vecino chino, Rusia no solo envió bombarderos de gran alcance en dirección a Alaska, en una advertencia dirigida a Estados Unidos, el verdadero rival. Se denunció que bombarderos rusos se dirigieron asimismo hacia el archipiélago de Guam, la principal base naval de la Séptima Flota estadounidense, que protege a Japón. Se trata de una zona caliente, ya que Beijing mantiene desde 2012 una disputa con Japón por tres pequeñas islas deshabitadas del Mar de China Oriental. Desde entonces, el gobierno chino amenaza a Japón con tomar represalias, y en ese marco envió destructores misilísticos a las correspondientes zonas marítimas, mientras que cazas chinos interceptaron durante semanas a aviones de combate japoneses. Parecía que todo esto no iba a pasar a mayores, hasta que Moscú acudió en ayuda de Beijing, obviamente a cambio de un objetivo estratégico.

El 21 de mayo de 2014, Rusia y China firmaron un tratado que prevé el suministro continuo de gas natural ruso en enormes cantidades a China por un periodo de 30 años. El valor del contrato es de 400.000 millones de dólares, un dinero que fortalece a Moscú en su conflicto con Occidente y frente a las sanciones de Bruselas. Como recompensa, para la misma época en que se cerró el tratado, la flota rusa del Pacífico realizó maniobras militares durante siete días junto con la Marina china frente a Shanghái, la máxima ciudad industrial del país. En Beijing se dice que esto es una clarísima señal hacia Japón y su regente, EEUU, que no pueden tener dudas sobre a quién está dirigido el desafío.

Mientras tanto, China y Rusia se tienen –aún– mutua desconfianza: hasta ahora, los intereses que marca la Realpolitik de ambos no coinciden lo suficiente. Sus respectivos modos de legitimación muestran diferencias demasiado grandes. Al menos del lado chino, predomina una desconfianza en la asociación que los políticos chinos no pueden ignorar, ya que también abarca a parte de la elite. Estos son algunos de los motivos decisivos por los que actualmente es poco probable una coalición entre Moscú y Beijing, en el sentido estratégico del término. Sin embargo, resta esperar a ver cómo los políticos de ambos países piensan salir de sus diferentes crisis, tanto en términos de política interna como externa. El nacionalismo es considerado para ambos bloques de poder una atractiva fuente de legitimación. De allí ha surgido un escepticismo frente a «Occidente», especialmente frente a EEUU como país dominante, que está fuertemente enraizado en la conciencia de ambas nomenklaturas. La propaganda política, organizada desde el Estado de forma centralizada, tanto en medios clásicos como en medios nuevos –aun cuando en Rusia sea menos institucional–, provee en ambos regímenes la política simbólica necesaria para ejercer una fuerte influencia en la psicología urbana de masas. Estos son algunos de los motivos por los que Rusia y China podrán –primero de manera táctica y cuidadosamente– seguir acercándose.

En qué medida tal acercamiento modificará las relaciones de fuerzas globales es algo que depende no poco de hasta qué punto ambos países se reencuentren en el patrón de pensamiento que sigue en la política mundial una lógica más o menos imperial: quién, en qué circunstancias, con quién y por cuánto tiempo es posible pactar para sacar juntos provecho geopolítico de una primacía entendida de la manera que fuere. Esta era precisamente la lógica de la Guerra Fría. Pero hasta ahora no ha sido respondida prácticamente casi ninguna de estas preguntas.

Una de las ciudades claves para el equilibrio político de la zona es Georgia, , acierta o se niega  a vivir precariamente en el submundo  que hay entre la autocracia rusa y el liberalismo europeo.. Esta competición, no puede ser un criterio más de la famosa Guerra Fría. En el siglo XIX, los soberanos absolutistas de Rusia y Austria apoyaron autocracias afines en la Francia posrevolucionaria y, utilizaron la fuerza para suprimir insurrecciones liberales en Alemania. Polonia, Italia y en España {.

El mundo va a cambiar en su aspecto demográfico, más allá del Nuevo Orden Mundial.  Están entre la libertad y autocracia con un historial de jóvenes muertos por la insensatez. Taiwán esta en la mira, ya escribí una noción en un artículo anterior. Más, más allá se encuentra La India un poco más neutral, buscando no se le dañe la relación comercial con Venezuela. El Occidente debe ser democrático, ya sabemos las secuelas de La Nueva Izquierda.

El gran enemigo en el fondo es el islamismo y ya en nuestro país se le dio entrada. Las grandes potencias modernas, sencillamente no son capaces de retirarse hasta donde exigen los extremistas islámicos.


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Emiro Vera Suárez (2207 noticias)
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