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40 años de lucha del pueblo saharaui por su libertad

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21/04/2020 07:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La primera impresión al visitar los campamentos de refugiados saharauis es la de una profunda sorpresa. Y admiración. Cuesta creer que sus más de 150.000 habitantes hayan podido sobrevivir aquí casi 40 años

 

 

40 años de lucha: el Conflicto Saharaui en 7 claves

 

 

Desde Tifariti (Sahara Occidental)

sahara

 

La mitad del pueblo saharaui vive desde hace décadas en carpas levantadas en campos de refugiados construidas en mitad del desierto.

 

La otra mitad de los saharauis sigue en su territorio original pero viven bajo la ocupación marroquí. La ONU considera el Sahara Occidental como el mayor territorio del planeta que todavía no ha sido descolonizado.

 

Escribimos desde Tifariti, la ciudad del Sahara Occidental donde se acaba de conmemorar el 40 aniversario de la primera operación del Frente Polisario en su lucha por la autodeterminación del pueblo saharaui.

La primera impresión al visitar los campamentos de refugiados saharauis es la de una profunda sorpresa. Y admiración. Cuesta creer que sus más de 150.000 habitantes hayan podido sobrevivir aquí casi 40 años. En medio de un desierto estéril, donde unos pocos rebaños de cabras tienen que competir por los casi inexistentes residuos en las bolsas de basura y donde los camellos dibujan sus famélicas siluetas en el horizonte. Pero como a todas las primeras apariencias, le faltan los matices que cargan de sentido la vida diaria de sus habitantes, repartidos entre haimas y casas de ladrillos de barro. Las mujeres y hombres saharauis han sido capaces de construir pilares básicos de un Estado en medio de la nada: colegios, hospitales, pozos, electricidad… Infraestructuras mínimas, precarias, pero que permiten habitar uno de los territorios más inhóspitos del mundo –las temperaturas en verano alcanzan los 54 grados-. Lo han hecho cargados de una paciencia y perseverancia ejemplares, y apoyados por el Estado de Argelia que les cedió este territorio mientras podían volver a su tierra y por la cooperación internacional.

El Sahara afronta el COVID-19 blindado y con recursos limitados 0REDACCIÓN 27/03/2020 13:23

Tinduf (Argelia), 27 mar (EFE).- Recluidos en el desierto, con acceso a recursos hídricos y sanitarios limitados, los refugiados saharauis observan con horror la pandemia de coronavirus para la que no se sienten preparados pero contra la que luchan con las mismas medidas de confinamiento y limitación de desplazamiento que en el resto del mundo.

Restricciones que, como la mayoría de los más de 125.000 refugiados que desde hace más de cuarenta años, viven en los campamentos situados en la región desértica argelina de Tinduf no supone una novedad.

"Nosotros vivimos confinados desde hace décadas", explica a Efe Mohamad, un periodista saharaui afincado en el campo de refugiados de Auserd. "Solo recibimos la ayuda internacional y ahora nos preocupa que en con esta situación se nos olvide aún un poco más", advierte.

Preocupadas por los efectos del brote, el Frente Polisario ordenó el blindaje del perímetro con Argelia el pasado 19 de marzo, el cierre de todas las comunicaciones terrestres y aéreas, la clausura de espacios públicos, la suspensión de todos los eventos sociales, culturales y deportivos, limitó los desplazamientos entre campementos y reforzó las medidas de vigilancia sanitaria y prevención.

CERO CONTAGIOS HASTA EL MOMENTO

"Hoy cerramos un recorrido por todos los campamentos, incluidO Dajla (el más alejado de ellos) y las zonas liberadas (próximas a la frontera con Marruecos y Mauritania) y afortunadamente no tenemos ningún caso. Además cada día se realizan una media de entre 40 y 50 análisis en cada campamento", explicó a Efe la ministra saharaui de Salud, Hira Bulahi

 

Ante el poder de invasión y expansión del nuevo coronavirus, ciudadanos de todo el planeta intentan protegerse, incluso en los lugares más recónditos. Los refugiados saharauis, ‘atrapados’ desde hace 45 años en medio del desierto argelino, se enfrentan así a un nuevo aislamiento y temen que se registren casos ante la falta de medios.

Los campamentos de refugiados saharauis, situados a pocos kilómetros de Tinduf, en el sur de Argelia, se han unido a la batalla mundial contra el Covid-19.

Desde el pasado 19 de marzo y por orden del Frente Polisario (movimiento de liberación al frente de la República Árabe Saharaui Democrática), las fronteras con Argelia y Mauritania están cerradas y se han limitado los desplazamientos entre las wilayas (asentamientos en los que se dividen los campamentos).

La XVI edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara, cuyo fin es dar visibilidad al conflicto mediante el séptimo arte, ha sido aplazado y también se han cancelado eventos, y el programa ‘Vacaciones en Paz’, gracias al cual centenares de niños pasan su verano en España.

Mientras millones de personas adoptan el lema #Quédateencasa, los saharauis aplican su #Quédateentujaima. Sus rituales, como el del té, se siguen manteniendo aunque extremando las precauciones: los vasos se lavan más a menudo, las mano también, pese a que el agua sea un bien escaso

 

Los saharauis son conscientes de que el respeto de las consignas, la tranquilidad y la responsabilidad son fundamentales ante la gran amenaza que supondría la aparición de casos positivos en un lugar con infraestructuras tan rudimentarias.

Abdala Banani Saaid, médico saharaui, denuncia que el personal sanitario tiene muy pocos equipos de protección: apenas 600 pares de guantes y 2.000 mascarillas para una población de entre 180.000 y 200.000 personas.

Funcionario en el Hospital Universitario de Pamplona, ha tenido que quedarse en los campamentos tras el cierre de fronteras. “Todos los médicos que trabajamos fuera estamos ayudando, pero ahora mismo ningún centro de salud está realmente preparado. Incluso el hospital nacional no tiene equipos respiratorios”, alerta Abdala.

Hospital de la Wilaya de Dajla (Campamentos Reugiados Saharauis).Fotografía cedida por Abdala Banani Saaid.

Por el momento no se han registrado contagios por el nuevo coronavirus en los campamentos de refugiados saharauis. Los sospechos dieron negativo finalmente dieron negativo, lo que supuso un alivio para la población del Sahara..

“Esperemos que no nos toque ningún caso, porque aquí, de verdad que no tenemos nada…”, teme Abdala.

Hospital de la Wilaya de Dajla (Campamentos Reugiados Saharauis).Fotografía cedida por Abdala Banani Saaid.Confinados durante más de cuatro décadas

Los refugiados saharauis conocen bien en qué consiste un aislamiento con el mundo exterior, ya que ellos llevan confinados 45 años: desterrados del Sáhara Occidental (antigua colonia española) tras la ocupación marroquí del territorio, muchos de ellos se vieron obligados a huir al desierto argelino, donde construyeron uno de los campamentos de refugiados más grandes y antiguos del mundo.

Escasez de agua y alimentos, altas temperaturas… Ante una crisis sanitaria y económica como la provocada por el nuevo coronavirus, la gestión de los escasos recursos es aún más complicada.

El precio de los pocos productos que se pueden adquirir allí ha aumentado y eso afecta a las familias más vulnerables. A esto se añade el miedo a ver aún más reducida la ayuda humanitaria, que ya ha venido sufriendo recortes durante los últimos años.

El pueblo saharaui dice temer que con la pandemia se note aún más el fuerte abandono de las organizaciones internacionales al que han estado sometidos durante tanto tiempo, según critican. Pero pese a todo, aseguran intentar sacar fuerzas refugiándose en una de sus mejores aliadas: la religión.

“Somos conscientes de que nuestros medios son humildes. Nuestra capacidad para hacer frente a este virus es limitada, pero nuestra esperanza está en Dios…Somos un pueblo luchador, que ha salido de cosas más difíciles, así que seguramente sabremos salir de esta con la misma fuerza”, cuenta a Euronews Salima, un joven saharaui.

Familias saharauis nuevamente separadas

Del otro lado del conocido como ‘Muro de la Vergüenza’ (barrera construida por el Ejército marroquí que separa el Sáhara Occidental 'ocupado' de los ‘territorios liberados’), miles de saharauis se adaptan, como el resto de ciudadanos marroquíes, a las medidas de prevención decretadas por el Reino de Marruecos, pais done see han registrado 1346 mueres y casos innumerables(a fecha 9 de abril, 12 CET).

La noche del 20 de marzo Rabat promulgó el ‘estado de emergencia sanitaria’ y restringió la circulación de personas. En Dajla, ciudad costera de los llamados ‘territorios ocupados’, los colonos marroquíes entraron en pánico ante la amenaza del Covid-19. Cinco días después y pese a la prohibición, más de 1.200 marroquíes salieron de la ciudad.

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Según la responsable, hasta la fecha no se ha registrado caso alguno de positivo, ni siquiera sospechoso de contagio en los campamentos aunque 21 personas se encuentran en cuarentena preventiva tras haber regresado de otros países.

El plan de lucha contra la epidemia se basa en la transparencia de las estadísticas, que se actualizan de manera diaria a las 18 hora local (17 GMT), además de la prevención y la sensibilización a través de los medios nacionales así como el puerta a puerta con las familias, explicó Bulahi.

"En la situación en la que viven los refugiados, la sanidad debe basarse siempre en la prevención. Los especialistas distribuidos en las distintas zonas supervisan los puntos de aislamiento además de orientar e informar al personal sanitario", subrayó.

En este sentido, la ministra mostró su preocupación por "la ya de por sí delicada situación de los presos políticos saharauis encarcelados por Marruecos, privados de libertad y en las condiciones en las que se encuentran donde no se toma ninguna medida preventiva ni se ofrecen las garantías sanitarias mínimas".

El Polisario reduce la presencia de extranjeros en los campamentos saharauisPublicado el 23/01/2013| Comentarios desactivadosen El Polisario reduce la presencia de extranjeros en los campamentos saharauis

El Polisario reduce la presencia de extranjeros en los campamentos saharauis

La intervención militar de Francia en Malí y el posterior secuestro de la planta de gas en la ciudad argelina de Amenas por parte de la brigada `Al Muwakihun bi dimaa´ (en árabe, “los que firman con su sangre”),   el grupo que se escindió  a finales de 2012 de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha tenido, como se preveía, consecuencias negativas sobre el conflicto del Sahara Occidental, y en especial sobre los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf.

La primera medida que se ha tomado ha sido la reducción, aunque sea “temporal”, de las visitas de extranjeros a los campamentos de refugiados y las zonas liberadas “dada la situación de guerra en Malí y sus posibles repercusiones negativas para la seguridad y la estabilidad en la región”, informó  el Ministerio de Cooperación de la RASD.

En la nota de prensa las autoridades saharauis y el Frente Polisario califican las medidas tomadas como “preventivas y provisorias”, y aseguran en cuanto “se normalice la situación y haya una coyuntura favorable” los cooperantes podrán regresar a los campamentos, según informó Buchraya Beyun, delegado del Polisario para España.

Por su parte la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara en España, CEAS-Sáhara, ha afirmado este miércoles el carácter preventivo de la medida tomada por el Frente Polisario de repatriar a los cooperantes de los campamentos de refugiados dada la situación en Mali.  “La medida tiene carácter preventivo ante el incremento de la tensión en la zona, como consecuencia de las acciones de guerra llevadas a cabo en Mali, y para evitar tragedias como la producida la pasada semana en la planta de gas de In Amenas, cerca de la frontera argelina con Libia”, afirmó CEAS-Sáhara en una nota de prensa.

 

La repatriación de los cooperantes no ha sido total y absoluta ya que se ha optado por mantener la cooperación esencial y prescindir temporalmente de aquella ayuda necesaria que no sea considerada imprescindible en estas circunstancias.

Los refugiados dependen de la ayuda humanitaria internacional que se ha desplomado durante la crisis

 

 

PREOCUPACIÓN EN LAS ZONAS OCUPADAS

Según Equipe Media, una organización saharaui de información y vigilancia en las zonas ocupadas premiada en España, no se ha detectado aún caso positivo alguno entre la población saharaui en las zonas bajo control marroquí pero existe un alto grado de inquietud por la escasez de equipos en los hospitales.

"Los saharauis aquí están muy preocupados por la epidemia por la falta de material suficiente de comparación con el numero de ciudadanos, y temen la discriminación al momento de ser atendidos. Aquí la gente esta en confinamiento" como toda la población en Marruecos, advierte

El conflicto en la antigua colonia española del Sahara Occidental arrancó el otoño de 1975 cuando tropas marroquíes aprovecharon la debilidad al final de la dictadura franquista y ocuparon el territorio.

La ocupación desató un conflicto bélico con Marruecos que quedó en suspenso en 1991, fecha en la que se declaró un alto el fuego y se acordó la celebración de un referéndum de autodeterminación supervisado por la ONU.

Desde entonces, Rabat y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida por la Unión Africana, pugnan por la puesta en marcha del mismo, enfrentados por el censo electoral. 

 

Sin embargo, los recortes de las ayudas de cooperación al desarrollo a causa de la crisis -España es el principal dulpable desde antes de la ocipacion del sahara ahora ha recortado sus fondos en un 70% en los últimos años- han tenido un severo impacto en las condiciones de vida de la población.

. Una más de las que lleva fijando desde 1991, cuando el Frente Polisario y el régimen marroquí acordaron la paz tras quince años de guerra. Si no ve cambios significativos, advirtió el secretario general de la ONU, , tendrán que “hacer un examen amplio del marco para el proceso de negociación”.

Cronología de un fracaso internacional

España declaró el Sahara Occidental su colonia africana en 1952. Muchos de sus habitantes eran ciudadanos y ciudadanas con nacionalidad española. En 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que los habitantes de este Territorio No Autónomo sometido a la descolonización tienen “el derecho inalienable a la libre determinación y a la independencia”.

Por ello, exigigó al Estado Español a que celebrarara un Referéndum de Autodeterminación en el Sáhara Occidental, debiendo estar constituido el cuerpo de votantes por la población saharaui. El 16 de octubre de 1975, el rey de Marruecos, Hassan II, ordenó la “Marcha Verde”, integrada por 350.000 hombres, mujeres y niños marroquíes que se desplazaron por el desierto para colonizar el Sáhara Occidental mientras 25.000 soldados acorralaban y masacraban a la población saharaui.

Un mes más tarde, el Gobierno español alcanza los llamados “Acuerdos Tripartitos de Madrid”, por los cuales cedía la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. Una negociación nula ya que España no tenía legitimidad para alcanzar un tratado que afectaba a un Territorio No Autónomo. La retirada de España dejó campo libre al Ejército marroquí, que inició una táctica de tierra arrasada contra la población saharaui: bombardeos con fósforo blanco y napalm, masacres colectivas, desapariciones en fosas comunes, saqueos de sus hogares, envenenamiento de los pozos de los que se abastecían las personas y los animales… 40.000 mujeres, hombres y niños tuvieron que huir a través del desierto y refugiarse en Argelia

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Ése fue el caso de Nidal, una de las protagonistas de Saharaui sí, y por aquel entonces, un bebé de un año. Su madre se puso de parto de su hermano menor durante la huida. Murió en medio del desierto. Nidal, como cientos de menores saharauis tuvo después la oportunidad de ir a estudiar a Cuba, adonde se marchó cuando tenía 12 años. Estudió enfermería “para ser útil a mi país”. Ahora, gracias a su trabajo, al de sus compañeras/os y a ONG como Médicos del Mundo, las mujeres saharauis tienen un lugar seguro donde dar a luz en los campamentos de refugiados de Tindouf.

Los que se quedaron en los Territorios Ocupados por Marruecos llevan desde 1976 sufriendo encarcelamiento en cárceles secretas y centros de tortura, desapariciones forzosas, represión policial sistemática, discriminación en el acceso a la salud, educación y puestos de trabajo…  Aunque en 1991 el Frente Polisario, compuesto por milicias saharauis, y el reino de Marruecos firmaron la paz, y la ONU mandó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) -previsto para un año después- la situación lejos de mejorar sólo ha hecho degradarse. El reino alauí ha torpedeado sistemáticamente los esfuerzos y acuerdos alcanzados para la celebración del Referéndum a lo largo de todos estos años y ha logrado un hecho sin precedentes entre las misiones de las Naciones Unidas: que la MINURSO no pueda supervisar el cumplimiento de los derechos humanos en los Territorios Ocupados, violados cotidianamente según informes de la propia ONU. En la actualidad, 50 saharauis permanecen presos por razones políticas en cárceles marroquíes, donde han sufrido tortura, desnutrición, violaciones…

Pese a todo ello, las y los activistas y defensores de derechos humanos saharauis siguen manifestándose pacíficamente para reclamar su independencia y libertad. Una de estas personas que han sufrido la virulencia de la represión policial es Maimuna. En 2007, después de que le rompieran un brazo y destrozaran el tórax y los senos, desarrolló un cáncer en su mama derecha que achaca a la paliza. En 2003, volvió a ser detenida, apaleada y torturada al obligarle a beber la orina de sus agresores. El cáncer, que había empezado a remitir tras ser tratada en Argelia -Marruecos también restringe el acceso a la salud a los y las saharauis-, se ha reproducido en su mama izquierda. Sigue siendo activista pese a los fuertes dolores que sufre por los tumores porque “lo que pedimos son derechos internacionalmente reconocidos”. La encontramos en los campamentos de refugiados, donde se ha trasladado para poder recibir atención médica.

La situación en los campamentos de refugiados de Tindouf

Salima es una de las jóvenes que ha nacido y crecido siendo refugiada. Después de que su padre muriera, tuvo que dejar de estudiar en la universidad argelina para sacar a sus hermanas adelante.  “No queremos vivir de las ayudas, queremos vivir de lo que hay en nuestra tierra. Aquí no hay bombardeos, pero Marruecos nos está matando a fuego lento porque la vida como refugiados es muy difícil”, nos cuenta. Pese a ello, su capacidad de superación de los obstáculos es inagotable. Trabajando como traductora para una ONG, coincidió con una documentalista que le enseñó a grabar y montar vídeos. Desde entonces ha realizado varios cortos, ha sido ayudante de dirección de la película Wilaya y profesora en la Escuela de Cine de los campamentos. “El cine es mi forma de comunicar mi mensaje: No queremos esperar más, queremos volver ya a nuestra tierra”.

 

La paciencia empieza a agotarse en los campamentos, especialmente entre los más jóvenes. La falta de horizonte es asfixiante: la gran mayoría tienen estudios secundarios, algunos incluso han completado carreras superiores en Argelia, España o Cuba. Pero en Tindouf muy pocos pueden poner en práctica sus conocimientos. El tiempo aquí mayoritariamente transcurre dedicado a la espera. La espera del reparto de los alimentos del Programa Mundial de Alimentos, que sólo alcanza para la mitad del tiempo previsto. La espera para recibir las remesas de los familiares que han emigrado y que les permite cubrir las necesidades básicas alimentarias… Porque la economía en los campamentos de refugiados -de la que no hay registros oficiales- depende de la ayuda de la cooperación internacional casi en su totalidad. El resto se completa con lo que envían los que emigraron, las familias que han acogido a menores en los programas de Veranos en paz -en los últimos años las familias españolas acogedoras se han reducido en un 35% por la crisis-, así como pequeñas iniciativas empresariales compuestas principalmente por tiendas de alimentación y unas cuantas cooperativas emprendidas con el apoyo de ONG.

 

Los sueldos en los campamentos entre la escasa población empleada son apenas un estímulo: un maestro cobra unos 25 euros al mes, una comadrona 50 y un militar 40 aproximadamente. Esta precariedad provoca que un 30% de los menores sufra malnutrición o que la mayoría de las mujeres embarazadas tengan anemia por la falta de una dieta variada con productos básicos.

Por ello, el programa de Médicos del Mundo apoyado por la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, se ha enfocado en el fortalecimiento de la salud materno-infantil. Con un enfoque de derechos humanos y de fortalecimiento de las instituciones, Médicos del Mundo trabaja con el Ministerio de Sanidad del Frente Polisario para mejorar el acceso a la salud de estos colectivos mediante la formación y el estímulo del personal sanitario, la mejora de la estructura y el equipamiento de los centros sanitarios, la puesta en marcha de actividades preventivas y de educación, así como la mejora de la condición nutricional relacionada seguridad del embarazo, el puerperio y la crianza.

La mejora de la salud de estos colectivos ha mejorado de manera parpable a lo largo de los últimos años.

Mientras, los y las refugiadas saharauis siguen librando diariamente una batalla para cubrir sus necesidades básicas, para conservar la paciencia, para alimentar la esperanza de que la comunidad internacional cumpla con su deber y obligue a Marruecos a aceptar la celebración de un referéndum que abra la vía para el retorno y la independencia.

 

 

 

1) El conflicto saharaui comenzó como una lucha contra la colonia española

 

El Sahara Occidental era una colonia española.

 

A principios de los años 70, siguiendo la ola de descolonización en el resto del continente y del mundo, los saharauis comenzaron a levantarse frente a la ocupación española.

 

En 1974, España promete por fin a los saharauis un referendum de autodeterminación.

 

2) España traicionó a los saharauis, no hubo rerendum y Marruecos inicia la ocupación del Sahoara con la Marcha Verde.

 

El 14 de noviembre de 1975, Marruecos y Mauritania firmaron con el rey Juan Carlos de borbón un acuerdo que nunca sería publicado en el Boletín Oficial del Estado. España se compromete a retirarse del Sahara Occidental y ese territorio sería divido entre Marruecos y Mauritania.

 

Los saharauis denuncian el acuerdo: rompe las promesas que España les había hecho, viola una resolución del Tribunal Penal Internacional y los entrega a dos nuevos poderes coloniales.

 

Pocas semanas después, las tropas españolas comienzan a retirarse. Marruecos y Mauritania lanzan sus ejércitos a la conquista del Sahara Occidental frente a la oposición de sus habitantes.

 

3) los bombardeos marroquíes hacen y huír a los saharauis a los campos de refugiados.

 

 

Las fuerzas aéreas marroquies bombardean pueblos saharauis, utilizando en algunas ocasiones napalm y fósforo blanco.

 

Decenas de miles de saharauis huyen hacia Argelia, donde se construyen campos de refugiados en mitad del desierto. (Hoy, más de 35 años después, los saharauis siguen allí.)

 

4) Guerra entre Marruecos y el Frente Polisario

 

El Frente Polisario plantea una guerra de guerrillas frente al poderoso ejercito marroquí que recibe el apoyo de Francia y Estados Unidos.

 

Mauritania acepta su derrota ante el Polisario en 1979 y reconoce la soberanía del pueblo saharaui sobre el Sahara Occidental.

 

Los combates entre Marruecos y el Frente Polisario se extienden durante 16 años.

 

5) Plan de paz de la ONU

 

Marruecos y el Frente Polisario firman en 1991 el alto el fuego bajo auspicios de la ONU.

 

Al final de la guerra, Marruecos domina y poderososcontrola un 80% del territorio del Sahara Occidental. Esto incluye la apropiacion de la casi totalidad de las zonas pobladas, los depósitos de fosfatos y los ricos caladeros pesqueros.

 

El 20% restante del Sahara Occidental, controlado por el Frente Polisario, es un terreno inóspito del desierto interior.

 

Además, Marruecos ha construido una valla de más de 2.200 kilómetros que divide ambos territorios. A lo largo de esa barrera se encuentra uno de los campo de minas más grandes del mundo y  siembra de mutilados.

 

El plan de paz firmado por ambas partes estipula la creación de un censo para celebrar un referendum en el que los saharauis puedan elegir libremnte entre la integración en Marruecos o la independencia.

 

6) El referendum que nunca se llevó a cabo

 

La ONU tenía previsto realizar el censo en unas pocas semanas, pero debido a las continuas trabas impuestas por Marruecos, el censo tardó más de 8 años completarse. Y cuando la ONU lo publicó en el año 2000, Marruecos se negó a aceptarlo.

 

Además, desde la firma del alto el fuego en 1991, Marruecos empuja a muchos de sus ciudadanos a mudarse al Sahara Occidental, incrementado así su opciones de éxito en una posible votación.

 

Hoy, más de 20 años después, el referendum todavía no se ha celebrado.

 

Ningún país del mundo reconoce el Sahara Ocidental como parte de Marruecos. Pero los intereses de sus aliados (los gobiernos de Francia y EEUU, las grandes empresas españolas) hacen que Marruecos no sienta ninguna urgencia por encontrar una solución.

 

7) ¿Cuál es la situación de los saharauis hoy?

 

    Como hemos dicho unos 150.000 viven en una parte del Sahara Occidental bajo ocupación y esclavitud marroquí. Cientos de activistas pro-saharauis son detenidos y torturados por la policía y autoridades de Marruecos.

    Unos 30.000 viven en la parte del Sahara Occidental afortudamente controlada por el Polisario.

    Y otros 120.00 viven en los campos de refugiados construidos en el desierto de Argelia. Los refugiados dependen de la ayuda humanitaria internacional que se ha desplomado durante la crisis económica. El Programa Mundial de Alimentos-fao- estima que dos tercios de las mujeres sufren anemia.

 

Además, la barrera construida por Marruecos hace que miles de familias sigan separadas después de décadas


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